La ciudad del Vaticano se prepara para uno de los eventos más trascendentales de los últimos tiempos: el funeral del papa Francisco, que se celebrará este sábado 26 de abril. Ante la magnitud del acontecimiento, las autoridades italianas han activado el nivel 1 de seguridad, el más alto previsto en el protocolo nacional. Se estima que unas 200.000 personas se congregarán en Roma y, con ello, la presencia de numerosas personalidades políticas y religiosas de todo el mundo.

Entre los asistentes confirmados se encuentran líderes internacionales como Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, cuya llegada podría suponer el cierre temporal de varias arterias viales en la capital italiana. También han confirmado su presencia Volodímir Zelensky, presidente de Ucrania; Emmanuel Macron, presidente de Francia; los reyes de España, Felipe VI y Letizia; y delegaciones oficiales procedentes de 170 países.

Según ha informado Fabio Ciciliano, del Servicio de Protección Civil italiano, las cifras de asistentes aún están siendo revisadas debido a la complejidad logística que implica controlar un evento de estas características. Aun así, se han desplegado dispositivos de seguridad sin precedentes para garantizar que todo transcurra sin incidentes.

Un operativo de seguridad sin precedentes

Las medidas de seguridad implementadas por las autoridades italianas incluyen francotiradores, escuadrones caninos, equipos de desactivación de explosivos, fuerzas especiales desplegadas en el río Tíber, y la instalación de sistemas antidrones para proteger el espacio aéreo de la Plaza de San Pedro.

Asimismo, todos los asistentes deberán pasar estrictos controles de seguridad. Se realizarán inspecciones con escáneres de equipaje a todos los fieles que accedan a la ceremonia. Además, se ha reforzado la vigilancia en infraestructuras clave como estaciones de tren, andenes de metro, túneles e incluso cloacas, para prevenir cualquier intento de sabotaje. El subsuelo de Roma estará también altamente protegido, con unidades especializadas patrullando zonas estratégicas. Esta vigilancia se mantendrá activa incluso después de finalizado el funeral.

Traslado y entierro del Papa

Una vez concluida la ceremonia religiosa en la Plaza de San Pedro, el cuerpo del papa Francisco será trasladado en procesión hasta la Basílica de Santa María la Mayor, lugar que él mismo eligió como su morada final, reflejando su profunda devoción mariana. El cortejo fúnebre recorrerá varias de las calles más emblemáticas de Roma, incluyendo posiblemente zonas cercanas al Coliseo y el Foro Romano, puntos donde se reforzará aún más la seguridad para acompañar a los miles de fieles que se sumarán al recorrido.

El jefe de la policía de Roma, Roberto Massucci, ha descrito la operación como “extremadamente compleja”, reconociendo que la organización y el despliegue de efectivos para garantizar la seguridad de 200.000 personas representa un reto logístico de gran magnitud.

Pobres, presos, transexuales y migrantes acompañarán al féretro

Además, un grupo de 40 personas en situación de vulnerabilidad -entre ellas personas sin hogar, reclusos, migrantes y miembros de la comunidad trans- tendrá el honor de acompañar el féretro del papa Francisco en los momentos previos a su sepultura. Estas personas estarán presentes en la escalinata principal de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, el lugar elegido por el pontífice para su descanso eterno, donde le rendirán un último adiós, según ha comunicado el Vaticano.

Con este acto simbólico, y que tanto caracterizaba al santo padre, la Santa Sede ha querido subrayar el profundo vínculo del papa Francisco con los más desfavorecidos. "Los pobres tienen un lugar especial en el corazón de Dios. Así también en el corazón y en el Magisterio del Santo Padre, que había elegido el nombre de Francisco para no olvidarlos nunca", ha señalado el Vaticano.

Cada uno llevará una rosa blanca en la mano. Serán unos cuarenta, reunidos en la mañana del sábado 26 de abril en las escalinatas de la Basílica de Santa María la Mayor. Personas sin hogar, presos, migrantes, personas trans y quienes viven en la pobreza estarán allí para decir no solo “adiós”, sino, sobre todo, “gracias” a un papa que, para muchos de ellos, fue como un “padre”.

Para quienes suelen ser considerados los "últimos" de la sociedad, en esta ocasión será un honor ser los últimos en despedir al Papa Francisco antes de que su féretro sea enterrado entre la Capilla Paulina -donde se venera a la Salus Populi Romani- y la Capilla Sforza de la Basílica Liberiana, según su expreso deseo, tras el funeral en la Plaza de San Pedro.

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