Como el "fichaje del año". Así se autoproclamó Josep Pedrerol ante su llegada a Mediaset España. El periodista y su equipo de 70 personas aterrizarán con El Chiringuito el próximo 17 de agosto a las 00:00 horas a través de una doble ventana: en Energy de lunes a jueves y en Cuatro los domingos. Un movimiento con el que el catalán pone fin a más de una década en Atresmedia y se enfrenta a uno de los grandes retos de su trayectoria: llevar una marca ya consolidada a un nuevo grupo y demostrar que su fenómeno televisivo funciona también fuera de la casa que lo vio crecer.

Pregunta: ¿Tenéis ambición de cambiar, de renovarse?

Respuesta: Estamos siempre renovando. El objetivo durante este tiempo ha sido trasladar a todo el equipo. No es fácil, es una revolución. 70 personas es la leche: 30 redactores, 40 tertulianos.

Primero hay que establecer la base, la esencia. Todos los de El Chiringuito estamos aquí y, a partir de ahí, innovar. Pero también depende de la actualidad. Llega Mourinho, llegan los fichajes del Madrid, el Barça también va a hacer un fichaje muy guapo. El fútbol es el que va marcando el devenir del programa.

(P): ¿Cómo ha sido trabajar sabiendo que el sitio en el que estabas ya no ibas a estar?

(R): Por un lado, ilusión. Por otro, sabía que íbamos a venir, pero nunca puedes dar nada por hecho hasta que está cerrado. Había que resolver muchos flecos, pero no ha habido un problema de dinero y la casa ha entendido cómo funcionamos. Tenemos la sensación de que acaba una etapa que ha sido muy bonita y empieza otra muy emocionante. Choque de emociones.

(P): Dices que la salida de Atresmedia no ha estado relacionada con cuestiones económicas, pero sí que se llegó a publicar que este fue el motivo.

(R): En Atresmedia nunca hubo un problema de dinero. Ni siquiera lo planteamos. Evidentemente hay ajustes en todas las empresas, pero nuestra salida no responde a una cuestión económica y 'por eso se van'.

Ha habido una oportunidad, que era Mediaset, y la casa lo entendió. No me gusta hablar de quién gana o quién pierde porque en una relación así siempre parece que hay un vencedor y un derrotado, y no es eso. Decidimos acabar una etapa y no quiero entrar en mucho más. Lo bonito es acabar bien una relación y lo hemos conseguido.

(P): ¿Tienes expectativas sobre la audiencia que queréis hacer?

(R): No. Estábamos haciendo en torno a un 4% en Mega, una cadena que estaba sobre el 1%. Es decir, hacíamos cuatro veces la audiencia del canal. Confiamos en mantenernos. Energy está alrededor del 1,8%-2%, así que el objetivo sería movernos en cifras cercanas al 4% o algo más. Y los domingos, llegar incluso al 10% si hay un Barça-Madrid. Eso nos puede ayudar. Si el partido es un domingo a las 21:00 horas podemos romper.

(P): ¿Cómo llevas las críticas a El Chiringuito?

(R): Hay críticas que están bien. A mí me molesta que hay algunas, en redes sociales, que van a lo personal. No me afectan a mí, pero sí a compañeros. Me preocupa más que toquen a la gente de mi equipo, sobre todo porque muchos son gente joven.

Y los compañeros que critican pues ya está. El Chiringuito rompe con el periodismo tradicional, pero tampoco hemos inventado nada. Es un programa de debate en el que buscamos que siempre sea un Barça-Madrid. Las exclusivas se dan en El Chiringuito. Aquí han pasado cosas y siguen pasando cosas. Así que las críticas hay que asumirlas como parte del espectáculo.

(P): ¿En algún momento has sentido que te autocensurabas por esas críticas?

(R): No. Lo único que he intentado es comportarme un poco más como un presentador más típico, porque cuando me enfado se me nota demasiado. A veces me dicen: 'Josep, no puedes cabrearte tanto en antena'. Pero yo vivo el programa como si fuera un partido de fútbol. Quiero que el balón entre. Quiero que la cámara enfoque el gesto de un tertuliano en el momento exacto. El problema es que quiero ser presentador, director, realizador… Quiero serlo todo y es la parte en la que meterse en mi cabeza no es fácil.

(P): Desde Mediaset ya han dejado abierta la puerta a que lideres otros proyectos. ¿Te gustaría hacer algún formato más allá de El chiringuito?

(R): Tengo un programa en la cabeza. No existe todavía, pero algún día lo haré. Tampoco sé hasta qué punto es compatible hablar de fútbol y luego hacer un programa de debate social o más político. Ahora mismo estoy centrado en levantar esta etapa de El chiringuito, hacer buenas audiencias y disfrutar. En un futuro cercano quién sabe.

(P): También has contado que rechazaste otras ofertas...

(R): Había dos propuestas más sobre la mesa, de plataformas privadas. Una de ellas hizo un esfuerzo muy importante para contar con nosotros e incluso llegué a tener un contrato encima de la mesa. Pero a mí lo que me hacía ilusión era venir aquí. Por eso elegí Mediaset.

(P): Entonces fue mentira cuando se os relacionó con TVE.

(R): Nuestro ecosistema no permite estar en la televisión pública. Venimos con marcas muy importantes, patrocinadores, etc.

(P): En muchas ocasiones se ha hablado del nivel de exigencia que tienes con el equipo. ¿Ha cambiado con el paso de los años?

(R): No. Sigue siendo el mismo. Esto es como jugar en el Real Madrid o en el Barça. Hay que salir a ganar cada partido. La gente se acuesta a las dos de la mañana viéndonos y nosotros tenemos que estar a la altura. No podemos salir relajados, a pasar una noche más en la oficina. Me molesta mucho el 'a ver qué pasa hoy', 'un día más'. No es un día más, es el más importante de tu vida. Hay que ganar cada noche. Quiero pasión, ilusión y que todo el mundo salga a competir.

(P): ¿Das algún tipo de orden a los tertulianos antes de empezar?

(R): Nunca. Jamás le he dicho a un tertuliano "tira por aquí", "critica a este" o "defiende al otro". Aquí no hay actores, nadie actúa. Si Roncero se levanta es porque lo siente. Si alguien llora es porque le sale de dentro.

Recuerdo un caso muy concreto. Un periodista llegó al programa y durante el directo empezó a gritar y a mostrarse muy enfadado. Cuando llega la pausa, se me acercó y me preguntó: '¿Qué te ha parecido?'. Yo le respondí: '¿Cómo que qué me ha parecido?'. Resultó que todo había sido una actuación, no estaba realmente enfadado. No volvió.

No queremos actores. Queremos gente que lo sienta de verdad. Nadie puede decir que yo le he dado indicaciones, nunca. Yo escucho cómo hablan en maquillaje, en el camerino, y ya sé por dónde va a ir cada uno. Pero nunca doy instrucciones sobre lo que tienen que decir.

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