En plena fiebre mundial por las series de supervivencia, Netflix viaja al Japón de la era Meiji con su nueva serie El Último Samurái en Pie, en la que 292 guerreros combaten hasta la muerte por un botín de 100.000 millones de yenes. Una mezcla de honor, sangre y estrategia que recuerda al fenómeno global El juego del calamar.
Una era que muere, un juego que lo decide todo
La espada ya no impone respeto. Japón ha entrado en la era moderna y los antiguos guerreros que una vez marcaron su destino han quedado reducidos a reliquias del pasado. En El Último Samurái en Pie (Last Samurai Standing), la nueva serie japonesa de Netflix, esos hombres caídos del honor se enfrentan a su última batalla: una competición a muerte llamada Kodoku, donde solo uno de los 292 samuráis saldrá con vida. El premio, 100.000 millones de yenes. El precio, todo lo demás.
Ambientada en 1878, una década después del final de la clase samurái, la serie combina la épica del cine histórico japonés con la tensión del survival game moderno. Lo que en otro tiempo fue el camino del guerrero se convierte aquí en una desesperada lucha por la supervivencia.
La estrategia de Netflix tras el fenómeno coreano
Tras el éxito global de El juego del calamar en 2021, Netflix sigue explorando el pulso entre espectáculo y crítica social a través de historias de supervivencia extrema. Con el cierre de la serie coreana el pasado junio, la plataforma traslada esa fórmula al Japón de la era Meiji, donde el honor y la miseria sustituyen a las deudas y los contratos. El Último Samurái en Pie se convierte así en una de las grandes apuestas asiáticas para mantener viva esa tensión universal entre el dinero y la dignidad.
El argumento: honor, pobreza y una pandemia
Todo comienza en el templo Tenryu-ji de Kioto, un enclave real de enorme carga simbólica. Allí se congregan casi trescientos samuráis atraídos por la promesa de un premio millonario. Cada uno porta una pieza de madera que deberá arrebatar a otros para avanzar en su camino hacia Tokio. Solo el último en pie podrá reclamar la recompensa.
Entre ellos se encuentra Shujiro Saga, interpretado por Junichi Okada, un guerrero que ya no lucha por gloria, sino por salvar a su esposa e hijo enfermos de cólera. Despojado de su rango y sin poder portar su espada, acepta participar en ese torneo que promete redención, fortuna, heroísmo y tragedia.
La competición se despliega de Kioto a Tokio, siguiendo la ruta histórica Tōkaidō. Los participantes deben superar siete puntos de control y presentar etiquetas de madera obtenidas al derrotar —o matar— a otros competidores. Solo uno llegará al final.
El Último Samurái en Pie, de la novela al fenómeno global
El Último Samurái en Pie se inspira en Ikusagami, la novela de Shōgo Imamura —galardonado con el Premio Naoki—, ilustrada por Katsumi Tatsuzawa. Publicada por Kodansha y serializada en Morning (2022–2023), la historia cruzó después al manga —sin edición en español por el momento— antes de saltar a la acción real.
El universo creativo de Imamura no se detiene ahí: otra de sus obras, Oedo Fire Slayer –The Legend of Phoenix–, llegará en forma de anime el próximo año, consolidando al autor como una de las voces más influyentes de la nueva narrativa japonesa.
La serie, desarrollada por Netflix Japón desde 2022, está dirigida y coescrita por Michihito Fujii y producida por el propio Okada, que además firma la coreografía de las escenas de acción. Completan la dirección Kento Yamaguchi y Toru Yamamoto, responsables de secuencias rodadas en localizaciones reales a lo largo de la Tōkaidō.
El eco de ‘Juego del Calamar’ y el espejo de otras ficciones
Aunque ambientada más de un siglo antes, El Último Samurái en Pie comparte con El juego del calamar el mismo pulso narrativo: personajes marginados y trágicos que apuestan su vida por una salida económica. Aquí hay armaduras rotas, katanas, sangre y códigos de honor; el trasfondo, sin embargo, es similar: desigualdad, desesperación y supervivencia.
También dialoga con el éxito japonés de Netflix, Alice in Borderland, donde un grupo de jóvenes se ve forzado a superar juegos mortales en una Tokio vacía. Ambas ficciones utilizan la supervivencia como metáfora social.
En cuanto a ambientación, remite al fenómeno reciente de Disney+, Shōgun, que recupera el Japón feudal. La diferencia es clara: mientras Shōgun se centra en el romance, las intrigas y la diplomacia del shogunato, El Último Samurái en Pie se sumerge en el vacío de poder de la era Meiji y en la tragedia de un honor perdido, envuelto aquí en espectáculo violento y escenas de acción de gran escala.
Un elenco de estrellas japonesas
El reparto lo encabeza Junichi Okada (Hell Dogs, The Fable), acompañado por Riho Yoshioka, Hideaki Itō, Kazunari Ninomiya (del grupo Arashi), Masahiro Higashide, Takayuki Yamada y Hiroshi Tamaki, entre otros, interpretando a personajes impulsados por el dinero, el destino o la redención.
Una producción “hecha en Japón, pero para el mundo”
“Mi objetivo oculto era crear un nuevo tipo de drama histórico, uno que también fuera un drama de acción. Algo hecho completamente en Japón, pero para el mundo”, declaró Okada. El resultado es una miniserie de seis episodios con estética heredera del cine japonés clásico y de la violencia coreografiada característica del nuevo streaming.
Cada avance publicado por Netflix ha elevado la expectación entre los fans del género, que destacan en redes las escenas de duelos y la atmósfera de fatalismo que envuelve a los combatientes. Lejos de una simple réplica de El juego del calamar, Last Samurai Standing apunta a competir de tú a tú, sustituyendo los juegos infantiles por rituales de sangre y supervivencia samurái.
Fecha de estreno de El Último Samurái en Pie y dónde verla
Los seis episodios de El Último Samurái en Pie estarán disponibles en Netflix a partir del 13 de noviembre de 2025, con estreno global y subtítulos en varios idiomas.
Será entonces cuando los espectadores descubran si este experimento japonés consigue unir el espíritu del bushidō con la brutalidad del juego moderno por la supervivencia. En el Japón de El Último Samurái en Pie, ya no hay dioses ni señores: solo hombres dispuestos a morir por una última oportunidad de vivir.