La televisión española de principios de los años 2000 nos dejó series, momentos memorables y personajes que forman parte de nuestra cultura popular. Sin embargo, el paso del tiempo y los cambios en la sensibilidad social han provocado que ciertos contenidos hayan sido retirados del ojo público. Este es el caso de tres de las comedias más exitosas de nuestra historia: Aquí no hay quien viva (Antena 3), Los Serrano y Aída (Telecinco), las cuales vieron cómo algunos de sus capítulos o escenas sufrían el peso de la censura.

El caso de Aquí no hay quien viva y su capítulo desaparecido en streaming es uno de los más comentados. El episodio Érase un Belén, perteneciente a la tercera temporada, fue eliminado de manera fulminante del catálogo de Netflix. La razón reside en una práctica cómica hoy considerada ofensiva: el blackface.

En esta entrega especial de Navidad, los vecinos de Desengaño 21 organizan un belén viviente. Al personaje de Mariano, interpretado por Eduardo Gómez, le toca encarnar al rey Baltasar. Para lograrlo, los vecinos le pintan la cara de negro con un maquillaje burdo y exagerado. En su momento se vio como un chiste costumbrista inocente, pero las directrices internacionales de la plataforma contra la caricaturización racial motivaron su retirada definitiva del catálogo, aunque aún se conserva intacto en otras aplicaciones de vídeo bajo demanda.

El récord de Aída

Por su parte, Aída ostenta el récord de tener dos capítulos completamente «secuestrados» de la televisión tradicional y de cualquier plataforma digital. El caso más sonado fue el del episodio El enano oscuro del corazón. En esta trama de la cuarta temporada, el tratamiento humorístico y las burlas vertidas hacia una persona con discapacidad provocaron una queja formal e inmediata de la Fundación Alpe Acondroplasia. Ante el revuelo y la falta de tacto social, Telecinco decidió retirar el capítulo de las reposiciones de forma permanente.

Pocas semanas después, el episodio El cielo puede esperar sufrió el mismo destino. En este caso, el motivo fue la presión de colectivos religiosos debido a los chistes sobre la Iglesia y a un idilio amoroso que la protagonista mantenía con un sacerdote, interpretado por Lluís Homar, una trama que fue vista como una provocación excesiva para la época.

Autocensura en Los Serrano

Finalmente, el caso de Los Serrano no responde a la desaparición de capítulos enteros, sino a la silenciosa tijera de la autocensura en sus reposiciones actuales. Un hecho que ha confirmado además el propio actor Jorge Jurado, quien interpretó a Currito en la serie de Telecinco. En plataformas de streaming y emisiones en abierto, se han recortado paulatinamente pequeños fragmentos y chistes de barra de bar que han envejecido sumamente mal.

Bromas con un fuerte contenido machista u homófobo, protagonizadas sobre todo por los personajes de Santi y Diego en las primeras temporadas, han sido editadas para adaptarse al contexto moderno. Lo que en 2003 se consideraba "humor castizo", hoy se lee como discursos problemáticos.

En conclusión, estos tres ejemplos demuestran cómo las comedias de éxito de hace dos décadas se enfrentan hoy al examen del cambio social, dejando claro que el humor también tiene fecha de caducidad.

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