Ir al contenido principal
España

La carrera al 29-N arranca con Sánchez en busca de remontar con la vivienda y la derecha mirando a Ceuta y los tribunales

Así llega cada partido a la que será la campaña electoral más tensa que se recuerda

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Pedro Sánchez ha apretado el botón. El momento que la oposición llevaba pidiendo desde que arrancó la legislatura llegará el domingo 29 de noviembre. España volverá a votar después de vivir la que, con toda probabilidad, será la campaña electoral más vibrante de las que se recuerdan.

Los partidos afrontan las menos de ocho semanas que quedan para que se abran las urnas en posiciones muy distintas. El trauma de 2023 pesa mucho en la derecha, que esperaba con ganas la convocatoria electoral tres años y medio después de perder el Gobierno que tenían repartido justo antes de la última. El Partido Popular sabe que arrancar la carrera en cabeza les deja con todo por perder, mientras miran de reojo a su derecha. El ascenso de Vox parece la única línea del boceto de guion que todos asumen que sonará en escena el 29 de noviembre.

En el otro lado, el Gobierno asume que la campaña volverá a consistir en llamar a la remontada. El Partido Socialista afronta el arranque en su peor momento en las encuestas, y con un espacio político a su izquierda que llega a la convocatoria electoral sin candidato. Esto lo sabía Sánchez, que aun así ha tenido en cuenta que se le presenta el momento más favorable en mucho tiempo para buscar el milagro.

Hasta hace dos semanas, todo hacía pensar que la crisis de Ceuta iba a copar el final de la legislatura. La gestión del Gobierno antes y después de la entrada masiva era gasolina para una oposición que esperaba ansiosa que, como ocurrió a principios de verano, los tribunales fueran dando golpes al PSOE y el Ejecutivo. Sin embargo, el desahucio de Maricarmen y la reacción social lo cambió todo. La vivienda ha vuelto a situarse en lo más alto del debate, abriendo un marco electoral en el que la izquierda parte con ventaja.

La clave será la movilización que consiga insuflar el espíritu de las acampadas y manifestaciones entre los votantes de izquierdas, y cuánto consigan el PP y Vox desviar el foco hacia Ceuta y los casos de corrupción de los que, previsiblemente, seguirá habiendo noticias durante la campaña.

El PP arranca una campaña centrada en Sánchez con todo por perder

En el PP estaban el viernes “como motos”. Así lo decían sus fuentes en el Congreso de los Diputados, justo cuando sus votos se unían a los de Vox y Junts para tumbar los decretos de vivienda del Gobierno. Los de Alberto Núñez Feijóo sabían que esa votación era determinante, y que las calles en ningún caso iban a estar de su lado en un tema como la crisis habitacional.

Por ello, retaban a Sánchez a apretar el botón, como hizo el domingo su número dos, Miguel Tellado. En público, los populares han celebrado a bombo y platillo la convocatoria electoral, pero en lo más hondo saben que los precedentes no son buenos. En una campaña que se va a plantear como un plebiscito por la vivienda, en Génova saben que tienen poco que ganar, por lo que deberán poner toda la maquinaria en marcha si quieren conquistar nuevo electorado.

Las encuestas pronostican que ese no va a ser su objetivo. De hecho, pese a que casi todas coinciden en que el PP ganará las elecciones y que rozará la mayoría absoluta junto a Vox, la demoscopia hace prever que el camino de los populares al 29-N pasa por intentar amortiguar una caída en votos que, por ligera que sea, parece condenada a ocurrir.

Para tratar de perder los menos posibles o, incluso, repetir el resultado de 2023, el PP articulará una campaña personalizada en Pedro Sánchez. Lo harán incluso con la vivienda, como demostró Feijóo nada más terminar el pleno del Congreso. El líder de la oposición utilizó los propios datos del Gobierno para criticar los ocho años de política de vivienda del PSOE y Sumar, pero de ahora en adelante buscará evitar al máximo un marco que sabe de sobra que no le beneficia.

El foco se pondrá en Ceuta, donde la situación está mucho más encaminada y cada vez salen menos noticias que les sirvan como combustible; y en las investigaciones judiciales abiertas. Las más predominantes las que hay en la Audiencia Nacional contra José Luis Rodríguez Zapatero, con el expresidente a la espera de la tasación de sus joyas; y la pieza secreta sobre el PSOE; pero también están a la espera de que arranque el juicio oral contra Begoña Gómez, esposa del presidente. Mientras, en Génova pasarán las próximas ocho semanas buscando explicaciones de cómo, si los resultados lo permiten, van a abrir las puertas de La Moncloa a la ultraderecha.

El PSOE busca la movilización sin opción a su izquierda

En Ferraz cruzan los dedos para que el calendario judicial no sea tan duro como en verano, cuando cada semana recibían un varapalo mayor que la anterior. Con la situación en Ceuta mucho más encarrilada, la campaña del PSOE se centrará en la vivienda, y en presentar a Sánchez como el baluarte de la izquierda a nivel nacional e internacional.

Los socialistas parten con desventaja en las encuestas, pero con el espíritu de 2023 muy presente. Queda pendiente conocer de qué elementos va a echar mano el presidente para la campaña. Él aseguró hace poco que volvería a contar con Zapatero, pero ahora, con la previsión de una carrera electoral exprés y de alta tensión, cada movimiento deberá medirse con cautela.

Lo que está claro es que Sánchez presentará a la oposición como “la peor de la democracia”, como dejó claro en la propia declaración institucional en la que convocó las elecciones este lunes. La alarma con el auge de Vox ya ha demostrado ser su mejor baza en el pasado, pero para capitalizarla necesitará un espacio fuerte a su izquierda con el que poder pactar si consigue amortiguar la caída del PSOE que vaticinan las encuestas.

Puede que las buenas previsiones de partidos como Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) o EH Bildu animen al presidente en sus cábalas electorales, pero la ausencia de una izquierda nacional fuerte es el mayor riesgo para que Sánchez pierda La Moncloa el 29 de noviembre. Por ello, su mayor objetivo es buscar que ese día haya una participación masiva en las elecciones.

Vox engrasa su posible entrada al Gobierno

Si esto ocurre y, como se prevé hoy en las encuestas, la derecha ronda los 200 escaños, las puertas del Gobierno se abren de par en par para la entrada de la ultraderecha. Vox es el único partido que aspira a dispararse desde 2023, según algunos sondeos por encima de los 60 escaños en el Congreso.

Los de Santiago Abascal parten con la ventaja de que no necesitan articular un gran discurso en torno a la vivienda para afianzar a su electorado, y buscarán capitalizar en cambio el descontento con el Gobierno y pescar entre los indecisos que deje a su derecha el PP. También jugarán con la indignación en las calles, pero no con la que acampa en la Puerta del Sol. Vox tratará de movilizar a los suyos hablando de Ceuta, criminalizando la inmigración, y ahondando en la estrategia de deshumanizar a Sánchez para afianzar el voto por descontento.

La izquierda acelera para elegir un candidato del que todos duden

Sin duda, la convocatoria electoral ha pillado en el peor momento posible a la izquierda del PSOE. Después de las autonómicas de principios de año, los partidos de Sumar y Podemos afrontaron la necesidad de buscar cuanto antes un candidato y una fórmula electoral que les ayude a no reeditar en las generales el descalabro que sufrieron en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía.

Los meses han ido pasando, y a parte del compromiso de la coalición Sumar de volver a ir unida a las urnas, las elecciones se han convocado sin que haya nada claro. Desde la marcha de Yolanda Díaz, anunciada en febrero, el carrusel de nombres propios dispuestos a sucederla sigue en el aire. El socio minoritario del Gobierno echó en la espalda del ministro Pablo Bustinduy los decretos de vivienda, y todos los ojos están desde el viernes sobre él.

Sin embargo, el titular de Derechos Sociales sigue descartándose, por lo que el nuevo Frente Amplio -bajo el que concurrirán, de momento, Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar- deberá decidirse entre las fórmulas que apuntan, en un cartel conjunto o individual, a los ministros Ernest Urtasun y Mónica García o la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau. Y también deberán decidir sobre el movimiento de Podemos para celebrar unas primarias abiertas en todo el espacio, que Irene Montero ha propuesto dos días antes del 17 de octubre, cuando se presenta el Frente Amplio. El plazo termina un día antes, fecha límite para registrar coaliciones electorales.