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El Regate

La sombra del caso Manchester City llega hasta Girona por la vía de la multipropiedad

Los expedientes son distintos, pero la expansión del City Football Group obliga a UEFA a vigilar cada vez más las relaciones entre clubes de un mismo dueño

El futbolista del Girona Alex Moreno, lamentándose durante un partido de Liga de la temporada 20252026. Europa Press  Archivo.

El futbolista del Girona Alex Moreno, lamentándose durante un partido de Liga de la temporada 20252026. Europa Press Archivo.

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Las variables del caso del Manchester City están fuera del radar de la investigación de la comisión independiente que ha estrechado el cerco sobre las cuentas del club. Su recorrido, sin embargo, es mucho más amplio. Mientras la Premier League reconstruía las operaciones realizadas entre 2009 y 2018, City Football Group (CFG) – holding que administra al club británico – expandió una red internacional de clubes que años después obligaría a UEFA a intervenir para separar los intereses del propio City y del Girona en la Champions. Conviene separar el grano de la paja, dado que no son el mismo expediente ni existe base para relacionar las irregularidades probadas con el crecimiento del club catalán. La conexión toca la expansión de los grandes conglomerados multiclub y cómo han obligado a los reguladores a ir mucho más allá del control tradicional sobre las cuentas de cada equipo.

El fallo, publicado por la Premier el pasado 29 de septiembre, permite reconstruir la primera parte de esa historia. La comisión independiente concluyó que el Manchester City utilizó contratos comerciales que no reflejaban acuerdos reales entre las partes para aumentar artificialmente sus ingresos y reducir costes. Consideraron probado también que presentó cuentas incorrectas, ocultó la situación real de sus finanzas a auditores y reguladores e incumplió de forma significativa los márgenes de gasto establecidos tanto por la Premier League como por la UEFA. Tres de las cuatro acusaciones relacionadas con su obligación de cooperar con la investigación fueron igualmente estimadas.

La comisión cifra en más de 900 millones de libras el efecto conjunto de los mecanismos utilizados para elevar ingresos y rebajar costes durante el periodo investigado. Acorde a la resolución, parte de los acuerdos comerciales incluían cantidades sufragadas en realidad por Abu Dhabi United Group (ADUG), propietario del club, mientras otros mecanismos permitieron registrar gastos inferiores a los reales. La conclusión del tribunal es que, de haberse contabilizado correctamente esos acuerdos, el City habría superado ampliamente los límites financieros de Premier y UEFA.

El club niega tales irregularidades y el pasado 2 de octubre presentó un recurso ante el presidente del Panel Judicial de la Premier. La apelación será estudiada por un órgano también independiente y, como el resto del procedimiento, permanecerá bajo secreto hasta que se haga pública su resolución. Tampoco se conoce todavía la sanción correspondiente a las 115 infracciones declaradas probadas, que debe resolverse en otro procedimiento separado.

Bajo el radar del caso

La cronología ayuda a entender la dimensión del caso, pero la línea de puntos conduce a otras variantes que se quedan fuera del radar de la investigación de la Premier. Mientras ese procedimiento posaba la lupa sobre operaciones realizadas años atrás, City Football Group llevaba tiempo ampliando su presencia internacional. En agosto de 2017, CFG y Girona Football Group, liderado por Pere Guardiola – hermano de Pep, ya extécnico del Man City – adquirieron cada uno un 44,3% del accionariado del Girona FC. Un acuerdo que contó con el visto bueno del Consejo Superior de Deportes (CSD) y el propio el club catalán explicó entonces que la operación le permitiría acceder a la red de infraestructuras, equipos técnicos, captación de talento, desarrollo de jóvenes, marketing y capacidad comercial de CFG.

La composición accionarial cambió en 2020 con la entrada de Marcelo Claure. Tras aquella operación, CFG quedó como principal accionista con un 47%, mientras que Claure pasó a controlar un 35% y Girona Football Group, un 16%, según figura en un comunicado emitido por el club gerundense. Porcentajes que por sí mismos no activaron el problema que terminaría apareciendo cuatro años después. Fue el rendimiento deportivo del Girona el que colocó la estructura bajo el foco de la UEFA. Su clasificación para la Champions 2024-2025 abrió la posibilidad de que City y Girona disputaran la misma competición mientras seguían vinculados bajo el mismo paraguas empresarial.

UEFA abrió un procedimiento por un posible conflicto con su normativa sobre multipropiedad. Para admitir a sendas entidades en la Champions, el órgano de control financiero exigió modificaciones relevantes en la relación entre City Football Group y Girona. Las acciones del grupo en el club catalán fueron temporalmente transferidas a un fideicomiso independiente, una solución aceptada con vocación de excepcionalidad para esa temporada.

Las condiciones miden hasta dónde llega la preocupación del organismo europeo. Durante ese periodo, el control efectivo y las decisiones del Girona quedaron en manos del administrador independiente. Es decir, que CFG dejó de estar representado en su consejo, perdió capacidad para influir en las decisiones deportivas y vio limitada la posibilidad de aportar nueva financiación. Las cuentas del Girona debían además quedar desconsolidadas de las del entramado empresarial.

La desvinculación tocó también la actividad futbolística. Girona y Manchester City se comprometieron a no realizar traspasos entre ellos – salvo acuerdos anteriores al procedimiento – entre julio de 2024 y septiembre de 2025. También aceptaron no cerrar acuerdos conjuntos de cooperación técnica o comercial y a no compartir bases de datos de jugadores o de scouting. UEFA asumió que tales medidas permitían cumplir durante aquella temporada su normativa de integridad.

Aquello no terminó en una sanción al Girona ni conforma el expediente financiero abierto contra el Manchester City. Son dos ventanillas diferentes. Uno estudia si el club inglés vulneró las normas económicas de la Premier y UEFA durante un periodo de tiempo concreto, mientras que el otro procedimiento trató de determinar si dos equipos vinculados al mismo grupo podían competir simultáneamente en Europa manteniendo suficiente independencia entre ellos.

La coincidencia resulta relevante porque muestra cómo ha cambiado el problema regulatorio. Las reglas financieras tradicionales abarcan fundamentalmente los ingresos, los gastos y las pérdidas de cada club. La normativa sobre multipropiedad tiene que entrar además en cuestiones como quién toma las decisiones, quién nombra administradores, qué influencia conserva un accionista, si existe financiación compartida o hasta qué punto dos equipos utilizan estructuras deportivas comunes.

Plazos más duros

La propia UEFA ha reconocido la complejidad creciente en el espectro de la multipropiedad en el fútbol. En octubre de 2024 adelantó al 1 de marzo la fecha límite para que los clubes cumplieran sus requisitos sobre multipropiedad a partir de la temporada 2025/2026. Hasta entonces, para las competiciones masculinas del ejercicio anterior, el corte se situaba en el 3 de junio. El organismo justificó expresamente el cambio por la dificultad de los expedientes que debe analizar su Órgano de Control Financiero y por la necesidad de disponer de más tiempo antes del comienzo de las competiciones.

La fecha se ha mantenido para la temporada 2026/2027. La normativa impide que una misma persona o entidad controle o ejerza influencia decisiva sobre más de un club participante en las competiciones de UEFA. Dicha influencia no se limita a poseer la mayoría de las acciones, sino que puede derivarse del derecho a nombrar órganos de administración, control de los derechos de voto o cualquier palanca que permita condicionar de forma decisiva las decisiones del equipo.

La cuestión no sólo envuelve al Girona y al City. En 2025, UEFA volvió a intervenir en varios casos de multipropiedad. El organismo concluyó, por ejemplo, que Györi ETO y DAC 1904 Dunajská Streda incumplían los requisitos en la fecha límite del 1 de marzo, y también impidió al Crystal Palace disputar la Europa League por su relación accionarial con el Olympique de Lyon, relegándolo a Conference League.

El caso del City permite observar ese desfase desde otro prisma. Las infracciones financieras se remontan a un periodo iniciado en 2009; la investigación arrancó en 2018, la denuncia formal lo hizo en 2023 y la primera resolución – ahora recurrida – se conoció en 2026. Durante ese intervalo, el conglomerado emiratí siguió desarrollando un modelo internacional que ya no obliga a los reguladores a vigilar únicamente cuánto gasta cada club, sino también qué vínculos mantiene con otros equipos de la misma estructura.

Es ahí donde aparece el Girona. No porque se pueda vincular su evolución deportiva con las irregularidades atribuidas al Manchester City, sino porque su presencia junto al City en la Champions obligó a UEFA a intervenir sobre la relación entre sendas entidades. La multipropiedad uno de los elefantes en la habitación del fútbol moderno, nacido de las cuentas de Manchester y con un radio actuación mucho más amplia sobre hasta dónde puede extenderse la influencia de un mismo propietario en dos equipos, jueguen o no la misma competición.

Etiquetas Fútbol