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Durante años, hablar de talento futbolístico llevaba casi automáticamente a los mismos lugares. Brasil, Argentina y Francia aparecían en la cima de cualquier conversación sobre producción de jugadores, mientras España, Inglaterra, Alemania, Portugal, Croacia o Serbia completaban el mapa europeo. El volumen sigue estando ahí: el CIES (Centro Internacional de estudios deportivos) contabilizó entre 2020 y 2025 más de 3.000 futbolistas expatriados procedentes de Brasil, 2.293 de Francia y 2.171 de Argentina. España, Inglaterra, Alemania, Serbia y Croacia también se encuentran entre los grandes exportadores.
Pero debajo de ese primer escalón está creciendo otra categoría. Son países con poblaciones mucho menores, mercados domésticos modestos y ligas alejadas del dinero de las cinco grandes competiciones europeas. No producen centenares de futbolistas al año, pero están consiguiendo que algunos de los que forman lleguen cada vez más lejos. El caso de Georgia es probablemente el más llamativo.
Georgia ya no es solo la historia de Kvaratskhelia
El caso más sorprendente en este aspecto es el de Georgia. Hace unos años, el país del Cáucaso, se puso en el punto de mira del fútbol internacional tras la irrupción de Khvicha Kvaratskhelia en el Nápoles. El extremo destacó por ser uno de esos jugadores que con el paso de los años es difícil de ver: habilidoso, con el balón pegado al pie, gran disparo y buena toma de decisiones. Tras ganar la liga con el club italiano, puso rumbo al PSG, donde terminó de consagrarse al ganar de forma consecutiva la Champions League, además de ser el mejor jugador de la competición de la pasada campaña.
Otra figura del fútbol georgiano es Giorgi Mamardashvili, formado también en Georgia y actualmente portero del Liverpool. Y empieza a aparecer una segunda línea de futbolistas como Saba Goglichidze, defensa internacional que ha dado el salto desde el fútbol georgiano al italiano y que a sus 22 años ya forma parte del circuito internacional. Incluso el hermano de Kvaratskhleia
Lo importante es lo que está detrás. La Federación Georgiana lleva años intentando convertir casos individuales en un sistema. Entre 2015 y 2021 el número de jugadores registrados pasó de 14.676 a 37.600, mientras la federación desarrollaba centros de entrenamiento y una academia nacional con financiación de UEFA. En 2026, además, Georgia ha comenzado a incorporar el programa de desarrollo de talento de FIFA y está poniendo en marcha una clasificación nacional de escuelas de fútbol para elevar sus estándares.
Kvaratskhelia ya no es únicamente un futbolista georgiano que llegó a la élite. Es la primera prueba de que el país puede generar una cadena detrás de él.
Grecia ha pasado de vender jugadores a fabricar candidatos
Grecia ofrece otro ejemplo especialmente interesante porque durante mucho tiempo su relación con el gran fútbol europeo se construyó sobre jugadores que aparecían de manera más aislada. Ahora hay una generación que está llegando prácticamente al mismo tiempo.
Konstantinos Karetsas, nacido en Bélgica, pero formado en las academias de Genk y Anderlecht, explotó con apenas 18 años y en agosto de 2026 fue fichado por el Borussia Dortmund. En su última temporada en Bélgica dio 11 asistencias en la liga, una cifra que le colocó entre los mejores asistentes del campeonato.
Pero Karetsas no está solo. Christos Mouzakitis, nacido en Atenas en 2006, se formó desde niño en el Olympiacos, ganó la Youth League y llegó a la selección absoluta con 17 años. Charalampos Kostoulas, también nacido en 2007, ha seguido un recorrido similar desde la cantera del Olympiacos hasta el fútbol inglés. Y Stefanos Tzimas, formado en el PAOK, marcó 12 goles en 23 partidos de la segunda división alemana antes de incorporarse al Brighton.
Christos Tzolis, formado en el PAOK, explotó después de una etapa irregular en Norwich y un impresionante paso por el Fortuna Düsseldorf, donde marcó 22 goles en 30 partidos de liga. Su crecimiento continuó en el Club Brujas, con el que sumó 17 goles y 23 asistencias en la última temporada, hasta convertirse en una de las grandes figuras del campeón belga. En julio de 2026, el Arsenal pagó 34 millones de libras por el internacional griego, convirtiendo su fichaje en el traspaso más caro de la historia de la liga belga. Con 24 años, Tzolis ya no es una promesa que busca salir de Grecia: es otro producto de un país que empieza a colocar talento en las principales ligas europeas.
Cinco nombres no convierten por sí solos a Grecia en una nueva Francia. Pero sí muestran una tendencia. La federación está intentando intervenir precisamente en la base: en 2026 lanzó su programa “Rebirth”, con acciones desarrolladas en 32 asociaciones regionales y 20 ciudades durante los primeros meses del proyecto, mientras amplía sus programas de formación para jugadores, entrenadores y clubes de base. La diferencia está en pasar de encontrar una generación a crear condiciones para que las siguientes también aparezcan.
Los países pequeños han entendido el valor de formar para exportar
Eslovenia lleva décadas demostrando que el tamaño de un país no determina necesariamente su capacidad para producir futbolistas. Con unos dos millones de habitantes, pasó de 46.773 jugadores registrados en 2017 a 60.334 en 2022 y desarrolló un centro nacional de entrenamiento en Brdo con el apoyo de UEFA.
Su nuevo talento ya vuelve a despertar atención. Tian Nai Koren, por ejemplo, debutó con la selección absoluta en 2026 con solo 16 años, mientras las categorías inferiores cuentan con jugadores repartidos por academias de Italia, Alemania, Inglaterra y otros mercados europeos. La propia selección sub-19 es un buen retrato de ese modelo: su convocatoria de septiembre incluye futbolistas vinculados a Bologna, Empoli, Lazio, Monza, Hull City, Maribor o Celje.
Noruega representa una versión todavía más avanzada. Allí ya conocemos a Erling Haaland, pero la siguiente generación también empieza a tener nombres propios como Antonio Nusa, Oscar Bobb o Andreas Schjelderup. El desarrollo no pasa únicamente por las academias: la federación está utilizando desde 2023 una plataforma digital nacional para formar entrenadores y en 2026 amplió su metodología para el fútbol infantil y juvenil.



