El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, está inmerso en una campaña imperialista para hacerse con el control político y los recursos naturales de gran parte de Sudamérica y de enclaves europeos como Groenlandia. Casi la totalidad de las fuerzas y declaraciones del mandatario se centran desde hace semanas en este aspecto, pero la crisis de la vivienda que golpea el país, como sucede en España y en el conjunto de Europa, también ha hecho aparición en las últimas horas con un sorprendente anuncio.

El inquilino de la Casa Blanca ha anunciado su intención de aprobar una ley que prohíba a las grandes empresas, mayoritariamente multinacionales especulativas y fondos de inversión, comprar viviendas unifamiliares. El líder norteamericano parece decidido a meter mano al mercado inmobiliario, reconociendo que su autoregulación no es más que una farsa, para facilitar el acceso a una vivienda que se ha convertido en un imposible para la clase trabajadora, también la estadounidense. El pasado mes anunciaba “los planes de reforma de vivienda más agresivos en la historia de EEUU”, y ahora ha dado el paso.

Las personas viven en casas, no las corporaciones

“Durante mucho tiempo, comprar y ser propietario de una casa se consideró la máxima expresión del sueño americano. Era la recompensa por el trabajo duro y por hacer lo correcto, pero ahora, debido a la inflación récord provocada por Joe Biden y los demócratas en el Congreso, ese sueño americano está cada vez más fuera del alcance de demasiadas personas, especialmente de los jóvenes estadounidenses”, ha denunciado a través de su red social (Truth Social), depositando la culpabilidad sobre los hombros de su predecesor y no haciendo alusión a la lógica mercantilista que permea cada rincón del país.

Efectos de la decisión en los grandes fondos

"Es por esa razón, y muchas más”, ha proseguido, “que estoy tomando medidas de inmediato para prohibir que los grandes inversores institucionales compren más viviendas unifamiliares y pediré al Congreso que lo codifique”. “Las personas viven en casas, no las corporaciones", ha zanjado su anuncio. No obstante, esta medida aún no es oficial y habrá que esperar a que se aplique, si es que llega hacerlo, para conocer los efectos directos en el mercado. Por el momento, grandes corporaciones inmobiliarias ya han sufrido el golpe bursátil.

Este ha sido el caso de Blackstone, gigante inmobiliario que ha llegado a desplomarse hasta casi un 10%, aunque posteriormente ha moderado sus caídas hasta el entorno del 5%. El fondo cuenta con decenas de miles de este tipo de inmuebles en su cartera de activos, con los que especula y genera grandes contraprestaciones. BlackRock es otro de los viejos conocidos que han retrocedido en bolsa tras el anuncio del presidente estadounidense, que ha sorprendido por la incursión estatal en un mercado muy suculento para las fortunas estadounidenses.

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