Renfe ha validado un nuevo modelo de mantenimiento digital que supone un avance significativo en la gestión de sus trenes, al permitir la supervisión en tiempo real de los sistemas y la anticipación de posibles incidencias. La compañía apuesta así por la transformación tecnológica de sus operaciones, con el objetivo de mejorar la fiabilidad, reducir costes y optimizar el servicio al viajero.

El nuevo sistema sustituye gran parte de las revisiones manuales tradicionales por un modelo inteligente basado en el mantenimiento según condición (CBM, por sus siglas en inglés). Este enfoque permite analizar de forma continua el estado de los trenes mientras están en funcionamiento, lo que facilita detectar anomalías antes de que se conviertan en fallos críticos.

Para ello, Renfe se apoya en plataformas tecnológicas como LeadMind, desarrollada por CAF, y TSMART, de Talgo. Estas herramientas permiten monitorizar parámetros clave y aplicar analítica predictiva para evaluar el estado de los distintos componentes de los trenes.

Entre las mejoras introducidas, destaca la automatización de tareas que antes requerían intervención manual. Por ejemplo, en trenes diésel el nivel de aceite puede controlarse en tiempo real mediante sensores, mientras que en trenes de alta velocidad sistemas como el aire acondicionado son supervisados de forma continua. Esto posibilita actuar con antelación y evitar incidencias durante la operación comercial.

El modelo ha sido validado en los trenes de la serie 599 de CAF y la serie 112 de Talgo, alcanzando un 96,7% de fiabilidad en la evaluación automática de componentes. Además, permite una reducción del 93% en el tiempo de ejecución y validación de tareas de mantenimiento, lo que supone un importante ahorro de recursos y una mayor eficiencia operativa.

La implementación de este sistema también mejora la precisión en el diagnóstico de incidencias, facilitando la programación de intervenciones correctivas únicamente cuando son necesarias. De este modo, se optimiza el cumplimiento del plan de mantenimiento y se evita la realización de trabajos innecesarios.

Desde el punto de vista operativo, la digitalización del mantenimiento se traduce en una mayor disponibilidad del material rodante, al reducirse los tiempos de inmovilización de los trenes. Asimismo, contribuye a mejorar la seguridad, la fiabilidad del servicio y el confort de los pasajeros.

Además, este modelo tiene un impacto positivo en términos de sostenibilidad, al disminuir los desplazamientos innecesarios y la generación de residuos asociados a intervenciones tradicionales.

Con esta iniciativa, Renfe se sitúa a la vanguardia del mantenimiento ferroviario, apostando por el uso inteligente de los datos y la digitalización. La compañía prevé extender progresivamente este sistema a otros modelos de tren, consolidando un nuevo enfoque más eficiente, sostenible y adaptado a las necesidades reales de cada vehículo.

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