Abhir regresa tres años después de Brown Boy con Ultraswan, el trabajo más ambicioso y contradictorio de su carrera. Un disco construido sobre la dualidad: entre la agresividad y la delicadeza, entre el dinero y la espiritualidad, entre la ambición y la paz interior.

En esta conversación con Revista Bando, el artista canario reflexiona sobre el aprendizaje que le han dejado los últimos años, su relación con la fe, el amor, el éxito y la presión de una industria que exige proyectar una imagen constante de triunfo. También aborda el conflicto que marcó el final de la etapa de Brown Boy y explica por qué, pese a todo, hoy se siente más libre, más tranquilo y más joven que nunca.

P: ¿Qué reflexión haces de Ultraswan?

R: Es un disco que se caracteriza por el contraste entre sus canciones. No responde a un único género, ni siquiera a dos de forma clara. Conviven mundos muy distintos que chocan entre sí de manera evidente, pero nuestro objetivo era que todo sonara cohesionado, como si perteneciera a un mismo universo. También creo que es una propuesta que apuesta por sonidos nuevos y que encuentra un nexo común entre todas las canciones, por diferentes que sean.

P: ¿Por qué ese título?

R: Quería encontrar un nombre que resumiera todo lo que había pasado y que explicara por sí solo el concepto del disco. Ultra representa la parte más agresiva, mientras que Swan simboliza la faceta más íntima y delicada. La idea surge, en parte, de un cuadro muy conocido de Dalí que muestra elefantes reflejando cisnes y que siempre me ha fascinado.  Cuando encontramos esa imagen decidimos adoptarla como la identidad visual del proyecto porque sentíamos que representaba exactamente lo que quería transmitir con la música. También me inspiró mucho la película Cisne negro, que gira alrededor de la dualidad a través del cisne blanco y el cisne negro dentro de una misma obra y un mismo ballet. 

A veces soy muy vanidoso y muy chulo

P: Han pasado tres años desde que sacaste Brown Boy. ¿Qué ha experimentado este tiempo?

R: He vivido muchísimas cosas durante estos años. Algunas han sido increíbles y otras me han dejado lecciones muy importantes. Creo que he cambiado sobre todo en la forma de entender lo que quiero para mi vida. Con el tiempo he aprendido a reducir expectativas y a simplificar muchas cosas. Para mí eso ha sido un logro, porque cuando vives persiguiendo constantemente algo, en el fondo siempre sientes que te falta. He intentado acercarme más a una idea de abundancia y de felicidad basada en valorar lo que ya tengo. Cuando simplificas y dejas de exigir tanto a la vida, también encuentras una tranquilidad diferente.  Eso no significa que no haya atravesado situaciones que me hayan enseñado mucho sobre cómo quiero vivir, cómo quiero relacionarme con los demás o incluso cómo quiero desenvolverme dentro del negocio de la música. Han sido años de mucho aprendizaje. En general, los recuerdo como años muy buenos. Me he sentido libre, he aprendido mucho y también he dedicado tiempo a cuidarme. He prestado atención a mi mente, a mi cuerpo y a mi bienestar. De hecho, ahora mismo me siento más joven que nunca.

P: La evolución sonora es evidente. ¿Cómo llegas ahí sin caer en la incoherencia artística?

R: Cayendo en ella. A veces parecía una colección de canciones sin conexión entre sí y, sin embargo, al día siguiente hacíamos un par de cambios y todo adquiría un sentido completamente distinto, como si siempre hubiera estado pensado de esa manera. El proceso fue, sobre todo, de prueba y error. Probamos muchísimas cosas, nos equivocamos muchas veces y fuimos descartando caminos hasta encontrar el adecuado. En ese sentido, tengo que agradecer mucho la paciencia de los productores, porque tuvieron el aguante necesario para seguir experimentando y no rendirse cuando las cosas no terminaban de encajar. Al final, también intenté quitarle hierro al asunto y disfrutar del proceso. Creo que eso fue fundamental para no bloquearme y para seguir creando con libertad.

P: La dualidad está desde los primeros segundos del disco ya que lo primero que haces es pedir perdón por tu vanidad. ¿Por qué?

R: Porque a veces soy muy vanidoso y muy chulo.

P: También está muy presente la dualidad entre lo material y lo inmaterial. Por ejemplo, hablas mucho del lujo.

R: Soy una persona a la que le gusta perseguir el dinero. Me gusta la lucha y trabajar constantemente hacia un objetivo, aunque no tenga que ver con querer un Ferrari o llevar una vida de lujo. No va por ahí. Lo que me motiva es tener una razón para levantarme cada día e ir a por todas. A veces esa razón es la expresión artística y otras tiene que ver con sostenerme a mí mismo y a mi familia. Son objetivos muy importantes para mí. Al mismo tiempo, creo que lo más valioso de la vida no es material y que el dinero nunca debería ocupar el centro de todo. Pero también me parece ingenuo restarle importancia. El dinero es seguridad, es un techo, es comida y es tranquilidad para las personas que quieres.  La dualidad aparece cuando el dinero deja de ser una herramienta y se convierte en un símbolo de estatus o de lujo. Esa idea está muy presente en el momento que vivimos y también en mi trabajo. Hay una imagen muy concreta de cómo se supone que debe vestir un artista, cómo debe comportarse o qué nivel de éxito debe proyectar. Yo convivo constantemente con ese contraste. Hay días en los que pienso una cosa y días en los que pienso la contraria. Precisamente por eso quisimos reflejar esa tensión de forma muy consciente dentro del disco.

P: En la parte inmaterial, el Dios cristiano juega un papel muy importante. Me parece también interesante esa dualidad también respecto a la fe, entre el cristianismo y el hinduismo.

R: Me considero cristiano e hindú, y lo digo con orgullo. Sin embargo, no me identifico con la Iglesia católica ni con las instituciones religiosas del hinduismo. Mi relación con la espiritualidad va por otro camino. Yo creo en Dios como una fuerza superior, una energía que nos guía y nos lleva hacia los lugares en los que tenemos que estar. También lo entiendo como una sensación de protección, algo que me acompaña y me ayuda a encontrar sentido a las cosas. Por eso no me considero una persona especialmente devota en el sentido tradicional de la palabra. No practico ni defiendo una religión a través de sus instituciones o de unas normas concretas. Mi visión de Dios es mucho más personal y tiene más que ver con la fe, la intuición y la conexión con algo que está por encima de nosotros.

P: Otro aspecto inmaterial es el amor. Lo haces de una forma intensa y visceral.

R: Es mi forma de expresar hasta qué punto puedes llegar a querer a una persona. Habla de la intensidad del amor y de los límites que estás dispuesto a cruzar por alguien cuando ese sentimiento es real. Más que una declaración literal o una intención concreta, es una hipérbole que intenta reflejar cómo el amor puede llevarte a los extremos.

P: México está también bastante presente. Curiosamente, es un país muy dual.

R: Es un lugar que me encanta. México fue el primer país fuera de España que realmente me arropó y me hizo sentir querido. Además, tengo la suerte de haber hecho amigos allí y de haber desarrollado un cariño enorme por su cultura, su forma de vivir, de comer y de celebrar las cosas.Por eso es un país que está muy presente en mi imaginario. No porque me fuera allí a escribir el disco ni porque las canciones nacieran durante un viaje, sino porque son imágenes, recuerdos y sensaciones que forman parte de mi día a día. México aparece de manera natural en mi cabeza. También es uno de los países donde más calor humano siento y al que más viajo. Le tengo muchísimo cariño. Es un lugar con el que conecto de una forma muy especial y que siempre ha ocupado un sitio importante en mi vida.

Me gusta perseguir el dinero

P: Ultraswan también suena a Londres.

R: La escena underground de Londres me parece, sin ninguna duda, la más interesante del mundo ahora mismo. Es lo que más escucho y lo que más me inspira a nivel creativo. Por eso contar con Ledbyher, que forma parte de esa escena, ha sido algo muy importante para mí. Es de esas colaboraciones que sientes como un objetivo cumplido dentro de tu trayectoria. Supone una especie de validación artística y una conexión real con un movimiento musical que considero especialmente auténtico e innovador.

P. ¿El colonialismo británico sobre la India te genera algún tipo de conflicto?

R: No, la verdad es que no. Evidentemente, cuando estás tomando un chai con tu madre existe detrás una historia muy profunda marcada por el colonialismo y la violencia, y eso forma parte de la memoria colectiva. Pero yo también soy consciente de mi posición. Tengo el privilegio de no haber vivido esa realidad de manera directa. Puede existir una herencia emocional o un cierto trauma generacional, pero no es algo que tenga que afrontar en mi día a día. Yo no experimenté lo que significó vivir bajo ese sistema ni formar parte de aquella colonia. Mi historia personal es distinta. Yo nací en Las Palmas y he crecido en un contexto completamente diferente. Por eso intento acercarme a ese pasado con respeto y conciencia, pero sin apropiarme de una experiencia que no me pertenece.

P: El disco también hace referencia a la presión policial y la cantidad de veces que la Policía te pide el DNI

R: Soy un blanco fácil por mi aspecto. Me suele pasar que me paran o que, de entrada, algunas personas me perciben como una amenaza. No sé exactamente si tiene que ver con mi tamaño, con la barba o con una forma de vestir que llama la atención y hace que destaque más de lo habitual. Tampoco es algo a lo que le dé demasiadas vueltas. Con el tiempo me he acostumbrado. Forma parte de mi día a día y de las experiencias que me ha tocado vivir.

P: ¿Cómo lo llevas?

R: Ya no me ofendo por esas cosas. Al final, si te tomas como algo personal cada situación incómoda o cada injusticia que te encuentras, acabas viviendo enfadado constantemente. No significa que me parezca bien ni que no sea una putada cuando ocurre, pero también he aprendido a convivir con ello. Hay cosas que están fuera de tu control y desgastarte continuamente por ellas no te lleva a ningún sitio. Prefiero asumirlo y seguir adelante.

P: ¿Quién te para más?

R: La Policía Nacional.

P: También quería preguntar cómo te encuentras respecto a lo que denunciaste en Lealtad. El presunto roba de la gira de Brown Boy por parte de tu exmánager, Ramiro Quai, fundador de Step Family.

R: Tanto a nivel personal como profesional estoy muy bien, gracias a Dios. Siempre he sido una persona muy persistente, muy cabezota y muy insistente con las cosas que quiero conseguir. Eso me ha ayudado a entrar en una etapa de mayor tranquilidad y estabilidad. Además, pude cerrar el siguiente acuerdo para este disco bastante rápido, y mientras tanto seguían ocurriendo muchas cosas alrededor de Brown Boy. Es un tema que sigue ahí y que no he abandonado, pero también he aprendido a centrarme más en lo que tengo por delante que en lo que dejo atrás. No es una historia cerrada, simplemente no ocupa el lugar principal en mi vida ahora mismo porque hay otras muchas cosas importantes sucediendo. La realidad es que conseguí recomponerme emocional, laboral y económicamente con bastante rapidez. Creo que tiene mucho que ver con que sé perfectamente por qué hago música y qué camino quiero seguir para que este proyecto funcione. Fue un aprendizaje duro, pero también muy valioso. Yo decidí concentrarme en la música, que es lo que vine a hacer. Hay personas ocupándose de todo lo demás y yo prefiero dedicar mi energía a crear. Al final, solo queda seguir adelante con coraje y con valentía. Me considero un luchador, amo la música y estoy aquí por ella. Esa ha sido siempre mi prioridad.

P: ¿Fuiste más cisne o elefante?

R: Creo que fui más elefante. Sobre todo en el videoclip.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora