Renfe ha iniciado el despliegue de un sistema de medición de energía embarcada en su flota de trenes de la serie 106, una iniciativa orientada a mejorar la eficiencia energética y reforzar su estrategia de sostenibilidad.

Este sistema permite monitorizar de forma precisa el consumo eléctrico de los trenes mientras se encuentran en funcionamiento, lo que facilita un mayor control sobre el uso de la energía y abre la puerta a la aplicación de medidas para optimizar la conducción y la gestión del material rodante. La implantación supone un paso relevante en el proceso de modernización tecnológica de la compañía.

Tras validar su funcionamiento en una primera unidad, Renfe ha comenzado a extender esta tecnología al resto de trenes de la serie 106, así como a nuevos vehículos actualmente en fabricación. El objetivo es generalizar el uso de esta herramienta en su flota, consolidando una gestión más eficiente de los recursos energéticos.

Uno de los principales beneficios de este sistema es su impacto directo en los costes. Gracias a la medición real del consumo eléctrico, la compañía podrá acogerse a un programa de bonificaciones que contempla descuentos del 5% en la tarifa de la energía. Este ahorro contribuirá a mejorar la competitividad de los servicios comerciales y a reducir el coste de los servicios públicos ferroviarios.

Además, el sistema permite que la facturación de la energía suministrada por Adif se base en datos reales registrados a bordo de los trenes, en lugar de estimaciones, lo que incrementa la transparencia y la eficiencia en la gestión.

La iniciativa se enmarca en una estrategia más amplia de descarbonización del transporte ferroviario. En este sentido, Renfe destaca que cerca del 95% de los kilómetros que recorren sus trenes se realizan con certificación de carbono neutro, gracias al uso de energía renovable y a la aplicación de medidas de eficiencia energética.

En los últimos años, la compañía ha logrado reducir en un 90% su huella de carbono por unidad transportada desde 2005, situándose entre los operadores ferroviarios más eficientes a nivel global. Solo en 2025, el grupo consumió 2.255 GWh de energía eléctrica de tracción, una cifra que refleja la importancia de optimizar el uso de este recurso.

El sistema de medición embarcada se suma a otras iniciativas destinadas a mejorar la sostenibilidad, como la renovación de la flota con trenes eléctricos, la aplicación de técnicas de conducción eficiente, que pueden reducir el consumo hasta un 30%, o el uso del freno regenerativo, capaz de devolver a la red hasta un 10% de la energía en determinados servicios.

Asimismo, Renfe está impulsando proyectos complementarios como la instalación de paneles solares en bases de mantenimiento o la incorporación de nuevas locomotoras eléctricas para el transporte de mercancías, reforzando su compromiso con una movilidad más limpia.

La eficiencia energética como eje de la estrategia ferroviaria

La apuesta de Renfe por la eficiencia energética se ha consolidado como uno de los pilares de su estrategia en los últimos años. La progresiva electrificación de su flota, la sustitución del material diésel y la incorporación de tecnologías avanzadas han permitido reducir de forma significativa el consumo energético por pasajero.

A ello se suman medidas operativas como la conducción eficiente, la digitalización de procesos o la mejora de las infraestructuras de mantenimiento. Estas actuaciones no solo contribuyen a reducir costes, sino que también refuerzan el papel del ferrocarril como uno de los medios de transporte más sostenibles.

En un contexto de transición ecológica, el desarrollo de soluciones como la medición energética embarcada sitúa a Renfe en una posición destacada dentro del sector, alineando su actividad con los objetivos de descarbonización y eficiencia marcados a nivel europeo.

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