Renfe ha puesto en marcha el proceso de licitación para adquirir hasta 40 trenes de alta velocidad de última generación, en la que será la mayor operación de compra de este tipo de material en toda su historia. Esta iniciativa responde al aumento previsto de la demanda, la expansión de la red ferroviaria y el objetivo de consolidar a Renfe como operador público de referencia en Europa.

El concurso contempla la compra inicial de 30 trenes por un valor de 1.362 millones de euros, con la posibilidad de ampliar el pedido en 10 unidades más. En caso de ejecutarse esta opción, la inversión total alcanzaría los 1.777 millones de euros.

Los nuevos trenes estarán preparados para alcanzar velocidades de hasta 350 km/h, siempre que la infraestructura lo permita, lo que contribuirá a reducir los tiempos de viaje y situar a Renfe en la vanguardia tecnológica del transporte ferroviario internacional.

La licitación tiene como principal objetivo renovar parte de la flota actual, especialmente aquellos trenes con mayor antigüedad. Esta renovación se enmarca en la estrategia de la compañía para contar con una flota más moderna, eficiente y adaptada a las nuevas necesidades de movilidad.

Mejor experiencia para los viajeros y mayor movilidad sostenible

Uno de los aspectos clave del proceso será la rapidez en la fabricación y entrega de las unidades. Renfe busca garantizar que los nuevos trenes entren en servicio en el menor tiempo posible para dar respuesta al crecimiento de la demanda.

Según el calendario previsto, las primeras cinco unidades deberán entregarse antes del mes 40, mientras que el conjunto de la flota deberá estar completamente operativo antes del mes 78. Además, se establece un ritmo de fabricación de un tren cada mes y medio.

En cuanto a sus características, los trenes operarán en ancho estándar UIC y contarán con sistemas avanzados de señalización y control como ERTMS/ETCS en distintos niveles y ASFA. Su interior ofrecerá al menos 450 plazas, distribuidas en dos clases, con accesibilidad universal, espacios para bicicletas y servicios a bordo como cafetería.

La adjudicación se basará en criterios técnicos, económicos y de mantenimiento, valorando especialmente la eficiencia, fiabilidad y capacidad operativa de las propuestas.

Con esta operación, Renfe refuerza su estrategia para consolidar su liderazgo en la alta velocidad, mejorar la experiencia de los viajeros, impulsar la movilidad sostenible y afrontar con garantías los retos competitivos de los próximos años.

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