Lo dijo el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, el pasado mes de octubre y Mariano Rajoy se pilló un cabreo monumental porque torpedeaba el mensaje de "milagro económico" con el que iba a la campaña electoral: España había presentado unos Presupuestos Generales del Estado irreales que habría que recortar. El Ejecutivo comunitario consideró que los Presupuestos para 2016, aprobados por primera vez en democracia por un gobierno saliente, pecaban de optimistas, eran electoralistas y que además se incumplirá el objetivo de déficit. Rajoy exigió una rectificación y sus socios conservadores, vía Alemania, rectificaron a Moscovici para hacerle un favor electoral al PP. Pero los expertos sabían que el pronóstico era acertado y ahora es oficial: el nuevo Gobierno tendrá que recortar 8.600 millones.

Subcampeones en desempleo
La Comisión Europea pronostica que la tasa de paro bajará paulatinamente en España, pero seguiremos teniendo el segundo peor dato de la UE solo superados por Grecia. En concreto, Bruselas estima que la tasa de paro pasará del 22,3% del 2015 al 20,4% este año, y sólo en 2017 bajará del 20% hasta el 18,9%. Lo llamativo y preocupante es que el nivel de desempleo en España duplicará la media de la Eurozona en los próximos años.

Crecimiento
Se revisa ligeramente al alza la previsión de crecimiento económico, una décima al año, pero será menor en los dos próximos años que el de 2015. De esta forma frente al 3,2% del PIB del año pasado, se prevé un 2,8% para este año y un 2,5% para 2017, por encima de la media prevista para la eurozona (1,7%) y de toda la Unión (1,9%). El crecimiento previsto para España supera al de Alemania, Italia o Francia, pero estos países tienen menos paro y una economía más fuerte hasta el punto de que Alemania encadena superávit y este año será el único país que no necesita financiarse.

El déficit a peor
Bruselas considera que España cerró 2015 con un déficit público del 4,8% frente a lo comprometido (después de tres prórrogas) que era del 4,2%. Las autoridades comunitarias están irritadas porque consideran que España no hizo esfuerzo alguno por contener el déficit y que además con las campañas electorales (autonómicas y generales) las administraciones incrementaron el gasto.

Este año se acaba el plazo para que España sitúe el déficit público por debajo del 3% marcado por el pacto de estabilidad. El compromiso concreto es que se quede en el 2,8%, pero el ejecutivo comunitario cree que de nuevo se incumplirá y que el déficit español será del 3,6%, por ello Moscovici ha insistido en que el nuevo gobierno, sea el que sea, deberá recortar 8.600 millones de euros de los Presupuestos.

Incertidumbre política
Si a la incertidumbre sobre la economía mundial (China y la recesión de los emergentes por la caída del precio del petróleo) se le une la incertidumbre política, la preocupación aumenta y por ello Moscovici afirmó que "las fases de espera en política son también a menudo fases de espera para los agentes económicos. Es un riesgo". El comisario fue más allá y aseguró que "los riesgos a la baja de la previsión de crecimiento se derivan principalmente de la incertidumbre que rodea a la formación del nuevo Gobierno".