La afición madridista, entendida donde las haya, aplaudió a rabiar a Ángel di María (sin duda, el mejor de la plantilla la temporada pasada) cuando pisó el césped del Bernabéu. Otro mensaje claro a Florentino Pérez: “Queremos que El Fideo se quede”. Y lo mismo opina Ancelotti, técnico que considera imprescindible al polivalente futbolista argentino para equilibrar su actual sistema de juego.

Florentino, todo lo lía
Y como además no sabe de fútbol, complica cualquier situación. Es de sentido común. En el Bernabéu, menos Florentimo, todos se hacen esta pregunta ¿Si Di María es imprescindible para su entrenador, si además rinde, y bien en varias posiciones, si está integrado con todos sus compañeros y si es el futbolista que en los momentos complicados es capaz de cambiar o revolucionar cualquier partido, por qué hay que traspasarlo? Todos lo ven y lo entienden, menos el puto amo del Bernabéu.



Para ganarlo todo, fundamental
En el partido contra el Atlético de Madrid quedó demostrado que con Di María en el campo el Real Madrid fue otro equipo y él solito cambió la dinámica del partido. Lo ve hasta un ciego. Además, esta temporada el Madrid tiene la oportunidad (situación que se presenta muy pocas veces) de ganar hasta seis títulos (Supercopa de Europa y de España, Mundial de Clubs, Liga, Copa del Rey y otra vez la Champions League) e igualar el mágico registro del Barça de Pep Guardiola. Pues bien, para levantar tantos trofeos y más en una temporada tan larga e intensa, el Madrid necesita del concurso de Ángel di María. En fútbol los errores se pagan muy caros. Ancelotti lo sabe muy bien.

Robben, la misma historia
¡Qué se lo pregunten a Manuel Pellegrini! El presidente del Real Madrid nunca aprende. Tras su inesperada dimisión en 2006, cuando volvió a la presidencia echó del equipo a dos holandeses: Robben y Sneijder. ¿Lo recuerdan? Pellegrini los necesitaba para competir con el mejor Barcelona de la historia, pero nadie le hizo caso. Florentino necesitaba cuadrar sus cuentas por los fichajes millonarios de Cristiano, Kaká, Benzema… Y esa temporada el Madrid, aunque tuvo opciones de ganar la liga hasta la última jornada, no se comió una rosca. Pues esta campaña puede suceder lo mismo. Si el equipo ya está configurado ¿por qué hay que traspasar a toda costa a Di María, cuando su entrenador y sus compañeros lo consideran imprescindible?

El Fideo es feo
Y no le sienta bien la corbata. Es lo que dicen en la planta noble del Bernabéu. Es normal que Di María no se sienta valorado por su presidente. Como a Florentino no le cae bien, lleva ninguneándolo y despreciándolo mucho tiempo. ¿O es normal que Di María, tras sus últimas exhibiciones, cobre una tercera parte de lo que paga Florentino a su niñito mimado Benzema? ¿Es lógico que James y Kroos, que acaban de llegar, ya perciban más del doble que el Fideo? Bien haría Florentimo (como el fútbol no es lo mismo que levantar parques temáticos en Arabia, levantar torres lujosas en El Caribe al lado de majestuosas líneas de metro) en fiarse de la opinión de sus profesionales, los que si saben de fútbol. Si lo hiciera, mejor le iría a él, y sobre todo al Real Madrid.



Simeone, más listo que el hambre
El entrenador atlético, además de ser un gran entrenador (su planteamiento de anoche dejó en evidencia  a Ancelotti y a todo su grupo de periodistas mamiblus) utiliza como nadie los pocos recursos que tiene para sorprender y neutralizar las cualidades de su rival. Está a un paso de ganar el viernes la Supercopa de España. Y como tiene tanto crédito en el fútbol mundial, ya se permite todo tipo de licencias. Sin ir más lejos, anoche en la sala de prensa del Bernabéu, soltó: “Di María cambió el partido; lógico, es el mejor del Madrid”. Y se quedó tan ancho.

Pero como Florentino va a la suya, y como no quiere mejorarle la ficha, en las próximas horas intensificará los contactos con el Manchester United (grave error reforzar a un rival directo) para traspasar a Di María por algo más de 65 millones de euros. Lo dicho, lo errores se pagan muy caros.