La financiación y mantenimiento de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) atraviesa una de sus situaciones más difíciles en su historia reciente ante la devolución que ha de realizar al Gobierno madrileño de Isabel Díaz Ayuso por el préstamo de 34,5 millones de euros -más otros cuatro de intereses- que pidió a finales de 2025. Pese a que la institución académica pública ha logrado un margen de oxígeno de cuatro años para devolver toda la cuantía, lo cierto es que deberá mantener los recortes vigentes para salir adelante.
Este escenario viene de la mano del nuevo marco de financiación presentado por el Ejecutivo de la Puerta del Sol y la nueva etapa de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades al cargo de Mercedes Zarzalejo. En un principio, la Complutense contaba con tres años de carencia de solvencia y dos de devolución, pero ahora serán cuatro para poder reembolsar la cuantía, lo que llevaría el horizonte hasta 2027 y con vistas a mejorar para 2028.
Claves de la financiación básica estructural
Pese a que la financiación básica estructural crecerá un 23,4% -aunque viene condicionado por un marco de 15 años de infrafinanciación- de aquí a seis años, el rector de la UCM, Joaquín Goyache, según recoge este lunes El País y tras celebrarse este lunes el Consejo de Gobierno extraordinario del centro universitario, no descartaría ir a los tribunales si el acuerdo con el Gobierno de Ayuso no se cumple, teniendo en cuenta el doble precedente que aconteció durante el mandato de Esperanza Aguirre al frente del Ejecutivo de Sol. En aquella época, en aquella etapa del Partido Popular se incumplieron dos planes de inversiones: el primero de ellos, el relativo al programa de 2007 a 2011 con 43,3 millones -sin contar intereses-; mientras que, el segundo, de 2013, de otros 19 millones de euros.
Cabe recordar que fue el pasado mes de octubre cuando la Complutense se vio obligada a solicitar este préstamo para mantener su solvencia económica y, junto a ello, la universidad pública aprobó el Plan Económico Financiero (PEF) al no verse alcanzados los objetivos de estabilidad y equilibrio presupuestario, puesto que los recortes llegaban hasta los 33 millones de euros. Ahora, con este nuevo marco, la institución seguirá adelante con su plan económico, pero manteniendo al tiempo las medidas de manera “muy rigurosa”.
Bajo este marco, habrá un fondo de convergencia destinado a corregir desequilibrios y facilitar la adaptación progresiva al nuevo modelo; y una compensación de incrementos retributivos de 11,7 millones de euros en el ejercicio 2026. Asimismo, la financiación estructural se consolidará en el ejercicio 2031, suponiendo un incremento del 35,9%. En este bloque ya se encuentran incorporados los incrementos salariales del sector público y conjuga toda la financiación estructural consolidada.
Según el comunicado firmado por Goyache, el nuevo modelo plurianual hasta 2031 supone “un marco estable que permitirá planificar, con visión estratégica, su actividad docente, investigadora y de transferencia”. Un modelo que partirá de la “autonomía universitaria” y que, en lo que concierne estrictamente a la Complutense, será “un cambio de tendencia”.
Los fondos comunes
En lo que concierne a los fondos comunes, que se remiten a la financiación por objetivos o la específica para inversiones, entre otras cuestiones, tendrán carácter estratégico y finalista y estarán orientados al cumplimiento de objetivos específicos. En total, se incrementarán un 58,6% en todo el periodo de 2026-2031.
Esta cuantía destinada a las seis universidades públicas de la Comunidad de Madrid incluye las partidas de financiación por objetivos, basada en indicadores verificables relativos a docencia, investigación, transferencia, internacionalización o digitalización, que se triplicará en los próximos tres años.
A su vez, se destinará una específica para inversiones, centrada en la modernización de los edificios, instalaciones docentes e infraestructuras científicas, que se incrementará un 50% en los próximos tres años. Además, se incluye el fondo María Goyri, dedicado a las actuaciones previstas en el convenio suscrito y a la futura estabilización de plazas de este tipo de profesorado.
El acuerdo incorpora a su vez compromisos en materia de transparencia, rendición de cuentas y gestión responsable, entre los que se incluyen la presentación anual de memorias económicas, el refuerzo de las auditorías internas y externas, la implantación de un sistema de contabilidad analítica y la elaboración de planes económico-financieros en caso de desequilibrio.
Se contempla a su vez la elaboración de un Plan Estratégico con un horizonte mínimo de cinco años, alineado con sus objetivos. Sobre ello, la Complutense orientará su programación financiera hacia la internacionalización del español como lengua académica global y promoverá la modernización de edificios y laboratorios para mantener estándares internacionales de calidad, seguridad y eficiencia energética.
Fue a finales de febrero cuando Ayuso, coincidiendo con la reciente salida de Emilio Viciana de la cartera de Educación y la consiguiente entrada de Zarzalejo, anunció el acuerdo con los rectores universitarios por todo lo alto, dotado con 14.800 millones de euros en clave de financiación, es decir, una media anual de 2.465,1 millones.