La reelegida presidenta de Extremadura, María Guardiola, ha terminado plegándose a la extrema derecha y ha ofrecido a Vox entrar en un Ejecutivo de coalición a cambio de su apoyo en la investidura.
Tal y como ha adelantado el diario El Mundo, la lideresa extremeña se reuniré con su homólogo en la ultraderecha, Óscar Fernández, la semana que viene, para encauzar las negociaciones de cara al día clave: el 19 de febrero.
Las intenciones de Guardiola pasan por alcanzar un acuerdo más amplio que incluya la conformación de la Mesa de la Asamblea, con el cargo de presidente de la Cámara autonómica en juego. Por lo tanto, sus aspiraciones van más allá de la sesión de investidura, y se espera que en diálogo entre las partes salga esta cuestión, pero también la relativa a los presupuestos autonómicos para 2026 y fijar las líneas para el resto de asuntos de la legislatura.
Unos límites que, eso sí, habrá que ver hasta qué punto se respetan. Cabe destacar que el precedente de la región extremeña para la derecha no es especialmente halagüeño, y es que en julio de 2024, sus socios de Gobierno retiraron el apoyo parlamentario de los ejecutivos autonómicos de Castilla y León, Aragón, la Comunidad Valenciana, Murcia y, precisamente, Extremadura, a causa del choque por la inmigración.
Pese a todo, los ‘populares’ asumen que Vox hará valer su gran resultado electoral -fueron los claros vencedores de la noche, sin duda, aunque la candidata más votada fuera la reelegida presidenta-, con el que pasaron de los 5 escaños a los 11 en el parlamento extremeño, si bien mantienen desde el PP que las pretensiones se deben ajustar al principio de proporcionalidad.
Feijóo ya lo adelantaba
El líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, ya venía advirtiendo que descartaba una repetició electoral y que le “correspondía” a su formación gobernar, pero tenía claro que necesitaría para ello el apoyo de los de Santiago Abascal.
El pasado 21 de diciembre, tras los comicios que se celebraron previas fiestas navideñas, la candidata del Partido Popular cosechó algo más del 43% de los votos, lo que le condujeron hasta los 29 diputados -uno más solamente que en la última cita electoral-. Por lo tanto, le es imposible sacar adelante en solitario su investidura y requiere, por lo menos, la abstención de Vox.
Además, la ultraderecha es necesaria para sacar adelante prácticamente todo, entendiendo como tal los presupuestos, dado que ya la mayoría absoluta se sitúa en los 33 escaños. En la oposición se mantienen alerta ante la posible regresión que suponga también aquí la dependencia nuevamente de unas siglas que operan en contra de la migración o el cambio climático.