El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, acumula dos días en los que ha optado por utilizar su teléfono móvil para conversar amistosamente con líderes de extrema derecha. Después de una “larga y fructífera” conversación con Santiago Abascal, jefe de Vox, el mandatario de la oposición española ha llamado al secretario de Estado de los Estados Unidos, Marcos Rubio, para prometerle que, si en algún momento llega al poder, no pondrá tantos problemas a las pretensiones imperialistas y antieuropeas del mandatario de la Casa Blanca.

Durante casi media hora, Feijóo ha trasladado a la mano derecha de Donald Trump que su hipotético Gobierno se compromete a que la “prioridad” será el “fortalecimiento del vínculo transatlántico y el refuerzo de la seguridad de Occidente frente a las actuales amenazas”, tal y como han confirmado fuentes del propio Partido Popular (PP). Una conversación que llega después de que, una vez más, Trump haya hecho saltar por los aires el acuerdo con la Unión Europea (UE) al imponer unos aranceles globales del 15%, lo que contraviene el pacto firmado con los Veintisiete.

El político gallego está optando por volver a realizar promesas electorales a terceros sin siquiera estar cerca de la Moncloa, dado que la fecha de las elecciones generales oficial está fijada a más de un año vista, y no importa si estas van incluso contra los intereses del continente europeo, habidas cuentas que los intereses españoles son solubles para el PP si gobierna otro partido. Un nuevo acto de cipayismo de Feijóo que llega mientras la Comisión Europea de Úrsula von der Leyen, miembro del PP Europeo, mantiene otro enfrentamiento con Trump y su política económica.

En este contexto, Feijóo ha trasladado a Rubio que su pretensión es que España “sea un país fiable para sus aliados”. Un significante vacío que en anteriores ocasiones, con líderes el PP en Gobierno, se ha traducido en la participación en una guerra montada por los Estados Unidos o en la asunción de cualquier inversión en Defensa que reclamen el líder estadounidense de turno. “Un país fiable” a la hora de inclinar la cabeza y priorizar las pretensiones yankis a los intereses de la ciudadanía.

Invadir Venezuela, el mejor camino para una democracia

Durante la conversación tampoco podía faltar el momento en el que dos líderes occidentales deciden qué es una democracia y los métodos para forzar que esté al servicio de las potencias mundiales. Venezuela, cuyo presidente y primera dama han sido secuestrados por los Estados Unidos y sus recursos naturales han sido robados al pueblo, ha sido el país elegido. El “objetivo común de que Venezuela pueda vivir bajo una democracia plena” es el punto que han alcanzado los dos líderes favorables a las injerencias contrarias al derecho internacional.

Y, como no podía ser de otra manera. Feijóo ha agradecido a Rubio “el esfuerzo para avanzar en este propósito”. Bombardear un país de noche, secuestrar a su mandatario y amenazar con una nueva invasión si todo el petróleo no es entregado al invasor. Lo que podría traducirse en el camino óptimo para alcanzar una “democracia plena”. Los papeles de Epstein, de los que podrían haber hablado al aparecer en ellos Trump y José María Aznar, no han encontrado hueco en la conversación.