La batalla que el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha emprendido contra las bajas laborales en las últimas semanas, mezclando incluso conceptos que no tienen nada que ver entre sí, no es nueva.
En Galicia conocen bien las políticas del responsable popular y hay ocasiones en las que, sin saberlo entonces él, la autonomía podría haber hecho las veces de laboratorio de pruebas de las medidas que sería capaz de tratar de implementar a nivel nacional.
Otro de esos innumerables ejemplos tiene que ver, precisamente, con las bajas laborales y el absentismo profesional; ese que Feijóo definió como “cáncer” en unas polémicas declaraciones que, días después, siguen muy presentes y cuyo fondo del debate considera “valiente”.
La ley del 2012
Hay que remontarse a 2012 para explicar el origen gallego de la cruzada que ahora el político eleva y promete culminar si llega a la presidencia del Gobierno. Por aquel entonces, bebiendo de su mayoría absoluta, el partido sacó adelante en solitario una ley para recortar derechos y remuneraciones al personal público de la Xunta.
Entre los cambios que provocaron aquel texto se encuentran una reducción del complemento que la plantilla que trabajaba para la administración gallega cobraba cuando se encontraba de baja por “enfermedades comunes o accidentes laborales”.
Esto se tradujo en que, entre el primer y el tercer día de baja, el Ejecutivo pasó a pagar “un complemento hasta alcanzar el 50% de las retribuciones cuando sea la primera baja en el año natural”; bajaba al 40% si se trataba de la segunda baja del año y, si se producían más, directamente dejaba de pagarlo. Entre el cuarto y el vigésimo día de baja quedaban en el 75% y solamente llegaban al 100% en las bajas que superaban los 20 días.
Llegado el año 2015, el gobierno de la Xunta suavizó la normativa parcialmente al amparo de la redacción inicial de la Ley de Empleo Público. Cuatro años más tarde, en 2019, el equipo de Feijóo ya volvió a contemplar un “complemento retributivo desde el primer día en situación de incapacidad temporal” o “licencia por enfermedad” que, “sumado a la prestación del régimen general de la Seguridad Social, alcance el 100% de las retribuciones fijas del mes del inicio de la incapacidad temporal”.
Durante estos años, la Xunta mezcló también bajas laborales y absentismo, siendo lo segundo una falta al trabajo a propósito, mientras que las primeras están totalmente justificadas y pueden responder a diversos motivos. Pese a ello, la administración se jactó de haber logrado una “notable reducción del absentismo”, ahorrando cerca de cuatro millones de euros en bajas.
El ‘ahorro’ aumentó hasta los 26 millones en cálculos del gobierno gallego con un Feijóo que se mostraba pletórico. “Menos absentismo significa mayor productividad y una mayor productividad significa una mayor responsabilidad y eficiencia de los servicios públicos”, pronunciaba. Si bien, es probable que el miedo a que se redujera su salario en plena crisis fuera jugara un papel fundamental.
BNG y PSOE
Tanto el PSOE de Galicia (PSdeG), como el BNG han reaccionado a la ocurrencia de Feijóo y han señalado que no es solo pasado en Galicia y España, sino también futuro, ya que su sucesor en la Xunta, Alfonso Rueda, va en cierto modo por el mismo camino.
El Bloque Nacionalista Galego deja claro en declaraciones a ElPlural.com que las bajas laborales “son un derecho de los y las trabajadoras para la salud”. “Cuando Feijóo confunde deliberadamente absentismo con bajas laborales, cuando no tiene en cuenta que en muchas ocasiones las bajas se prolongan por el colapso sanitario… quiere recortar un derecho”.
“Galicia, por ejemplo, es la segunda comunidad autónoma con menos bajas laborales de todo el Estado, pero el PP de Rueda lleva meses con una campaña difamatoria en la que traslada la idea de que hay muchos trabajadores que fingen estar enfermos, como si fueran unos vagos y maleantes, caraduras que se hacen los enfermos para no ir a trabajar. Y de paso se cuestiona la profesionalidad de los médicos que dan las bajas”.
Como solución, si lo que se quiere es acortar la duración de las bajas, lo que considera el BNG que debe hacer el gobierno de Rueda es “reforzar con más profesionales la atención primaria y reducir las listas de espera para hacer pruebas diagnósticas”. Pero, “en lugar de eso se ha propuesto un plus a los médicos que recorten la duración de las bajas, como si eso dependiera de la voluntad de alguien y no de la evolución del trabajador que está de baja”.
El partido gallego pone el foco también en la siniestralidad o el “fraude” de las horas extra, unas 122.000 a la semana, según emiten, que “no se compensan ni con dinero, ni con descanso”.
Por su parte, los socialistas gallegos lamentan que la administración gallega no "planifique y ponga recursos" para atender a las personas enfermas."Están montando un circo", consideran. "Es un disparate culpar a los médicos y los profesionales (...) Se tiene que preservar la salud de los trabajadores", dicta, lamentando que se trata de "una forma de operar que tiene la derecha en este país".
José Ramón Besteiro, portavoz de la formación, reaccionaba así a la normativa aprobada por los 'populares' gallegos recientemente y que, en términos generales, pone a los médicos a los pies de los caballos a la hora de otorgar según sus criterios una baja laboral. El sindicato CCOO en Galicia anunció la puesta en marcha de acciones jurídicas contra esta resolución del mes de mayo.
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