La actualidad política de los últimos días se ha visto protagonizada por el Partido Popular en la medida de las últimas polémicas que han suscitado voces de renombre de entre sus filas. Por un lado, el actual líder de Génova, Alberto Núñez Feijóo, ha avivado las críticas y el debate nacional sobre las bajas laborales; por otro, con motivo del Mundial de Fútbol, el expresidente Mariano Rajoy se ha situado en las últimas horas en el epicentro del ojo internacional por su artículo de corte racista contra los jugadores de la Selección francesa.
Tanto desde un plano como desde el otro, el conjunto del partido ha tenido que mediar, sobre el primero rebajando las tensiones suscitadas, mientras que por el segundo han referido las palabras de su exmandatario como “sarcásticas”, quitándole hierro al choque que ha provocado con el Gobierno de Emmanuel Macron.
Las críticas de esta última semana, por Feijóo, y de las últimas horas, por el artículo de Rajoy, han situado a Génova contra la espada y la pared ante un foco mediático y político cada vez más acuciante sobre ellos.
Feijóo siembra la polémica por las bajas laborales
Fue en el Círculo de Empresarios Vascos celebrado el 7 de julio cuando el líder del PP apostó por reducir de sueldo y prestaciones a aquellos trabajadores que no acudan a su puesto de trabajo por una baja, permiso o ausencia laboral de indiferente motivo. En este sentido, cifró en 30.000 millones de euros el gasto nacional en absentismo laboral que hay en España y que aseguró que practican 1,16 millones de personas.
Ante esta situación, prometió que, de ganar las elecciones y llegar a La Moncloa, su intención sería erradicar este escenario “con o sin acuerdo” sindical: “Si en los convenios de empresa se pacta que una persona que no va a trabajar cobre lo mismo que cuando va a trabajar, ¿qué quieren que les diga?”, se preguntó, al tiempo que condenó que las bajas laborales son “un cáncer” que España no se puede permitir.
Ante tal reflexión, la reacción en contra de voces del Gobierno fue unánime. El presidente, Pedro Sánchez, recordó que “los derechos no se recortan, se defienden”: “Quien llama 'cáncer' a las bajas laborales y propone que los trabajadores enfermos cobren menos deja claro de qué lado está. Nosotros estamos del lado de quienes madrugan, trabajan y merecen protección cuando la salud les falla”, señaló en sus redes sociales. Desde la Cumbre de la OTAN en Turquía, posteriormente, tachó estas mismas declaraciones de Feijóo como “totalmente desafortunadas”, mostrando así su rechazo.
A estas palabras se sumaron las de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien reiteró también en redes sociales que “estar enfermo no es una elección”, pero “elegir desproteger a las personas trabajadoras cuando más vulnerables están, sí lo es”.
Entre muchas más reacciones consecutivas, Génova, al día siguiente, salió al paso para matizar las palabras de su líder. Su vicesecretario de Hacienda, Juan Bravo, dijo en declaraciones a laSexta que Feijóo, con su reflexión, se refería “solo a los casos de fraude, no a cuando se está enfermo”: “A lo mejor no hemos sido capaces de explicarlo muy bien. ¿Usted cree que Feijóo quiere que el que está enfermo de cáncer cobre menos? (…) ¿Se piensa que no tenemos corazón, que no somos humanos, que no nos ponemos enfermos o tenemos familiares que también sufran?”, se preguntó.
Acusaciones de racismo y xenofobia contra Rajoy
Sumada a esta polémica que aún no ha cerrado la herida política, el expresidente Rajoy, quien escribe sobre fútbol en una columna de opinión en El Debate y, con motivo de los últimos acontecimientos del Mundial, en su artículo sobre la victoria de España sobre Bélgica también se ha mojado sobre Francia, equipo del que ha dicho que, aun contando con “una plantilla de altísimo nivel”, a sus ojos, sus integrantes no son franceses: “Eso sí, sin franceses”.
Unas palabras que pronto han rebotado en el Gobierno del Elíseo, desde el que distintas voces han condenado el tono racista de estas insinuaciones, además de una condena firme desde distintos medios de comunicación internacionales. “Todos los jugadores de la selección francesa son franceses. De los 26 convocados, 23 nacieron en Francia. Los tres nacidos en el extranjero también tienen la nacionalidad francesa”, ha matizado al respecto la Embajada de Francia en Madrid.
El diario Le Figaro, el más longevo del país vecino, se ha hecho eco este lunes del “racismo repugnante”, el “odio normalizado”, o las “meteduras de pata” de Rajoy. Sumado a este, entre las reacciones que destacan están la de su ministro del Interior, Laurent Núñez, que ha tildado las palabras del exdirigente popular como “absolutamente inaceptables”; o la de la portavoz del gobierno francés, Maud Bregeon, que le reprochó sus comentarios “abyectos” y su “profunda ignorancia de la historia de Francia”.
“Esas declaraciones son patéticas. De una vez por todas, Francia no tiene color de piel. Cualquier afirmación en sentido contrario es fruto de la estupidez, del racismo o de una combinación de ambos", ha afirmado el titular de Exteriores galo, Jean Nöel Barrot, en declaraciones a la televisión BFMTV.
Desde el Gobierno de Sánchez, la condena también se ha hecho plausible. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha señalado que “el racismo y la xenofobia son enfermedades graves del alma”, exigiendo así al equipo de Núñez Feijóo que lo desautorice.
A la contra, desde Génova han señalado que los artículos de Rajoy son “sarcásticos” y “no van con mala intención”, en palabras del portavoz nacional, Borja Sémper. “Para jugar en la selección nacional de Francia hay que ser francés. Si no fueras francés, no podrías jugar en la selección nacional de Francia, como no puedes jugar en ninguna selección nacional si no eres nacional de ese país. (…) Y son columnas que van sin mala intención y esa expresión es sin mala intención”, ha referido, reiterando que los comentarios de Rajoy son “a favor de España”.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.