La red de Rodalies de Catalunya seguirá completamente paralizada durante todo este domingo. La crisis ferroviaria abierta por el fuerte temporal continúa sin una solución clara y el Govern ha optado por mantener la suspensión total del servicio, ante la imposibilidad de garantizar la seguridad en las vías. La decisión prolonga un escenario de colapso que ya se ha alargado durante todo el fin de semana y deja en el aire qué ocurrirá el lunes, jornada en la que el sistema mueve habitualmente a unos 400.000 usuarios.

La consellera de Territorio, Sílvia Paneque, ha reconocido que el restablecimiento del servicio sigue siendo incierto. Tras una reunión de seguimiento celebrada en su departamento, Paneque se ha limitado a asegurar que los equipos técnicos “trabajan contrarreloj”, sin concretar si la circulación podrá recuperarse de forma total o parcial al inicio de la próxima semana. El mensaje, lejos de aportar certidumbre, refleja la magnitud de una situación que sigue fuera de control.

En el encuentro participaron representantes de todas las administraciones y organismos implicados en la gestión ferroviaria y de emergencias. Además de la propia consellera, asistieron de forma presencial el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, responsables de Adif y Renfe, mandos de los Mossos d’Esquadra, técnicos del Servei Català de Trànsit y especialistas de Meteocat. La reunión sirvió para evaluar el impacto del temporal y el estado de las infraestructuras, pero no para fijar un calendario claro de normalización.

Jornada de caos

El sábado ya había sido una jornada marcada por la confusión y las decisiones de urgencia. A primera hora de la mañana, Renfe comunicó que Rodalies funcionaba de manera limitada, con alteraciones en varios tramos y cortes preventivos en zonas consideradas de riesgo. A las siete de la mañana, el operador informaba de un servicio condicionado a inspecciones constantes de las vías, especialmente en puntos sensibles a desprendimientos.

Sin embargo, conforme avanzó el día y se intensificaron las precipitaciones en forma de lluvia y nieve, la Generalitat decidió dar marcha atrás. Al mediodía, el Govern ordenó la suspensión total del servicio al concluir que no se daban las condiciones mínimas de seguridad para mantener la circulación ferroviaria. La prioridad, según el Ejecutivo catalán, pasó a ser evitar cualquier riesgo para los viajeros y el personal, ante la inestabilidad del terreno y la falta de garantías en la infraestructura.

Esa decisión coincidió con un nuevo incidente que volvió a poner el foco sobre la fragilidad de la red. Un desprendimiento de tierras afectó a la línea R4, en el tramo comprendido entre las estaciones de Cerdanyola del Vallès y Sabadell. Aunque Adif confirmó que en ese momento ya no circulaban trenes por la vía y que no hubo daños personales ni materiales, el episodio reforzó la percepción de inseguridad y la necesidad de extremar las precauciones.

El Govern insiste en que la suspensión responde exclusivamente a criterios técnicos y de seguridad. Las inspecciones realizadas durante el sábado detectaron múltiples puntos con riesgo potencial, lo que llevó a descartar una reanudación progresiva del servicio. Las autoridades subrayan que el temporal ha tenido un impacto desigual en el territorio y que algunas zonas acumulan saturación de agua y nieve que dificulta las labores de revisión y reparación.

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