Tres días ha podido estar esta semana fuera de prisión Triana Martínez, condenada como cómplice del asesinato en 2011 de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación provincial de León. 

La hija de Montserrat González, autora material del crimen, ha estado fuera del Centro penitencial provincial Villabona de Asturias de miércoles a viernes, gracias al que es su primer permiso penitenciario. Durante el mismo, ha tenido la prohibición expresa de acercarse a la familia de la víctima y a determinados lugares de León. 

Carrasco, figura polémica dentro del Partido Popular, fue asesinada a plena luz del día, pasadas las cinco y cuarto de la tarde, en plena calle. Recibió trres tiros. Fueron condenadas por el crimen, Triana Martínez, Raquel Gago, expolicía local y amiga de esta, cómplice también, y Montserrat González, madre de Triana y autora confesa de la muerte de la dirigente popular. 

Madre e hija estaban afiliadas al PP desde hacía años. Triana, ingeniera de comunicaciones, había comenzado a trabajar en la Diputación en 2007 y fue despedida por Carrasco aquel año. 

La venganza fue la motivación que llevó al asesinato. Montserrat, esposa del comisario jefe de Astorga, le disparó por la espalda. “La iba a matar. Eso como hay Dios. Lo he dicho y lo diré toda mi vida: esa ya no iba a beber más agua”, llegó a confesar, argumentando que Carrasco había marginado laboralmente a su hija para después negarle una plaza en la Diputación. En la misma línea aseguró que la asesinada, utilizando su poder en el municipio, se había encargado de "llamar a los empresarios de León" para que no volvieran a contratar a su hija.

Un exagente de policía y su mujer, que paseaban por la zona, fueron testigos del crimen, lo que facilitó su resolución. Fueron condenadas a 22, 20 y 14 años de cárcel. Actualmente, Raquel Gago ya disfruta de libertad condicional.​​​​​​

Un asesinato que reorganizó el tablero

Aunque el crimen no tuvo., según su resolución, motivación política alguna, cambió el poder en León, pues al asesinato le sucedió la Operación Púnica, que llevó a la detención del sucesor de Carrasco, Marcos Martínez Barazón, que fue expulsado del PP. La facción de la que fuera presidenta de la Diputación se debilitaba y salían a la luz las rivalidades internas.

Las tornas cambiaron con el nombramiento de Antonio Silván como alcalde de León y Juan Martínez Majo, como presidente de la Diputación, ambos opositores dentro de la formación 'popular' del 'carrasquismo'. 

Lo que no se investigó 

Pese a que el asesinato de Isabel Carrasco parece un crimen cerrado sin más cabos sueltos, el documental 'Muerte en León', del británico Justin Webster, que se estrenó en HBO en 2014, desveló material inédito que quedó fuera de la investigación. El equipo de esta producción accedió a documentos oficiales y al propio sumario de la investigación, lo que llevó al registro de llamadas de los teléfonos de las implicadas, que desveló que, en los días previos al crimen, madre e hija mantuvieron de manera  constante comunicación con Luis Estábanez, asesor del por aquel entonces presidente de Castilla y León.

Por qué estas llamadas no fueron investigadas es una de las dudas que todavía se ciernen sobre el caso.  Triana y Estébanez llegaron a intercambiar 247 llamadas, hasta el punto de que el de Estábanez era el segundo número más frecuente del teléfono de la joven. Una de las conversaciones más largas tuvo lugar la víspera del asesinato. “Hay un significado en todo esto, esa nueva persona que forma parte del crimen o no, no lo sabemos porque no lo han investigado, y la pregunta es ¿por qué?”, apuntó  entonces Webster en una conversación con ElDiario.es.

Estébanez nunca fue investigado y su nombre no figura en el sumario. "La gran duda es por qué estas llamadas no fueron investigadas de forma deliberada", el director.

Sin arrepentimiento

Según han ido publicando en los últimos años varios medios locales, la vida de Montserrat y Triana en la cárcel de Villabona (Asturias) transcurre con cierta normalidad. Triana se encarga de la biblioteca del centro penitenciario y su madre le presta ayuda en la gestión de este servicio. Comparten celda y "ninguna de las dos ha exhibido en este tiempo la menor muestra de contrición, la más mínima pesadumbre por haber terminado con la vida de la carismática política leonesa”, recoge una publicación del Diario de Castilla y León.

Actitud distinta ha mantenido Raquel Gago, hoy en libertad condicional, que si mostró arrepentimiento. 

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