El pulso interno en el Gobierno central a cuenta de las medidas anticrisis por la guerra de Irán incomodó al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien ha calificado de "espectáculo" la negativa inicial de los ministros de Sumar a entrar en el Consejo de Ministros del pasado viernes para forzar una negociación de última hora que terminó con la aprobación de dos decretos.

Desde Barcelona, durante la visita a la feria Alimentaria, García-Page ha puesto en duda el relato construido en torno a ese desencuentro, dejando caer que el acuerdo no fue tan improvisado como se ha querido hacer ver. "Que yo sepa los decretos no se improvisan", ha advertido, dejando entrever que el texto ya estaba preparado con antelación. A su juicio, la escenificación de tensión dentro del Ejecutivo ha respondido más a una estrategia política que a una negociación real contrarreloj.

El dirigente castellanomanchego ha incidido en que le "llama muchísimo la atención" que en apenas dos horas se redactara un decreto para su aprobación. Una rapidez que, según ha sugerido, refuerza la idea de que el contenido ya estaba trabajado previamente. "Me da la impresión de que el decreto estaba muy preparado", ha insistido, apuntando además que cada actor político construye el relato que más le conviene para justificar su posición.

En ese reparto de fuerzas, García-Page ha sido claro al señalar que "el gato al agua se lo ha llevado Moncloa", marcando distancias con la versión que otorga protagonismo a Sumar y defendiendo la labor del presidente Sánchez y los ministros socialistas. De hecho, ha anticipado que el decreto que interesaba al núcleo del Gobierno saldrá adelante de forma inmediata, mientras que el que se incorporó posteriormente podría dilatarse y acabar encallando en su tramitación parlamentaria.

Más allá del contenido de las medidas, el presidente autonómico ha puesto el foco en las formas. Ha criticado que dentro de un mismo Gobierno se produzcan vetos o escenificaciones públicas de discrepancia, algo que, a su juicio, deteriora la imagen institucional. "No es un espectáculo edificante", ha señalado, recordando que las deliberaciones del Consejo de Ministros están sujetas a confidencialidad.

Presupuestos en el aire y escepticismo creciente

Por otro lado, García-Page también ha dejado un mensaje ante la falta de Presupuestos Generales del Estado para el año 2026. El presidente regional ha reconocido ser "totalmente escéptico" ante los reiterados anuncios del Gobierno central, denunciando que se ha instalado una dinámica de promesas que no se materializan.

"Hay cosas que han anunciado 500 veces", ha lamentado, evidenciando su cansancio ante la falta de avances reales. Para el líder castellanomanchego, la presentación de las cuentas públicas no es una opción, sino una obligación institucional que no puede seguir demorándose.

Ha sido especialmente crítico al subrayar que "no tiene un pase" que ni siquiera se haya presentado un proyecto presupuestario. A su juicio, los ciudadanos necesitan conocer la hoja de ruta económica del Gobierno, independientemente de que luego cuente o no con los apoyos necesarios en el Parlamento.