Ace of Spades es un juego que llega pateando la puerta del salón en polvoriento pueblo del salvaje Oeste: en una mano una baraja, en la otra una guitarra distorsionada y, al fondo, un demonio esperando un duelo. DEVIR lanza este nuevo juego de cartas de western sobrenatural, una apuesta firmada por Benja Amorín e ilustrada por David Rubín que mezcla sin complejos póker, terror pulp, pistoleros malditos y criaturas del infierno.

La misión es sencilla sobre el papel: llegar a Sweet Haven, Arizona, y plantar cara a Lord Overkill, un nigromante que ha convertido este pueblo en su patio de recreo. Pero aquí no disparas balas, sino cartas. Los duelos se resuelven gestionando el riesgo y armando combinaciones de póker: parejas, tríos o escaleras se transforman en ataques con los que deberás sobrevivir a una serie de enfrentamientos cada vez más sangrientos.

Ace of Spades: el western que cambia las balas por una baraja

Ace of Spades está pensado principalmente como una experiencia en solitario, aunque permite un modo cooperativo para dos. La partida se divide en doce combates de dificultad creciente, apoyados en una baraja francesa ilustrada expresamente para la ocasión.

El juego -cuyo éxito ha logrado que toda su primera edición se haya colocado ya en el canal de distribución, lo que ha llevado a preparar una nueva reimpresión- busca capturar esa tensión eléctrica de los duelos clásicos del cine combinada con el riesgo de buscar la mejor jugada posible con las cartas de póker: ese momento de mirar al rival, calcular si te la juegas o esperas una mano mejor para intentar armar una escalera de color.

"Queríamos crear un juego que transmitiera la tensión de un duelo clásico del western, pero utilizando el póker como sistema para canalizar esa sensación de riesgo constante. Ace of Spades nace de la mezcla entre terror, narrativa y partidas de cartas llevadas al límite", explica Benja Amorín, el diseñador.

Este título supone además el debut de Amorín en el diseño de juegos, alguien que lleva años siendo una cara conocida en la comunicación del sector en España. Se estrena con una propuesta que tiene mucha garra, donde las reglas son el motor de la historia.

Pistoleros, metal y horror en Sweet Haven

La ambientación de Ace of Spades huye de los clichés apostando por un Far West sobrenatural -como hiciera en su día el juego de rol Deadlands, que además usaba cartas de póker para jugar- impregnado de terror pulp y referencias directas al rock y el metal. Desde el nombre hasta el último personaje, el juego es un homenaje al western, al cómic y a esa estética oscura tan particular.

Más allá de encadenar cartas, el sistema permite desbloquear habilidades especiales venciendo a los enemigos y ajustar la dificultad para darle vidilla a la rejugabilidad. El juego ya cuenta con el Seal of Excellence de Dice Tower y una nota de 8,5, un aval de peso dentro del circuito especializado.

Uno de los pesos pesados del proyecto es el dibujante David Rubín, responsable del apartado visual. El autor ourensano, con una carrera consolidada a ambos lados del Atlántico, firma una estética que recuerda mucho más al cómic contemporáneo que al estilo convencional de los juegos de mesa.

"Creo que hemos conseguido crear una identidad visual propia, aunando la tradición y estilo del cómic en un juego de cartas. Para ello, hemos trabajado con los elementos más identificativos de la estética demoníaca y del salvaje oeste; todo ello rindiendo homenaje a las grandes figuras del cine Western, el rock y el metal con personajes oscuros", comenta Rubín.

La edición cuida los detalles: caja con cierre magnético, arte exclusivo y hasta una selección musical pensada para ambientar la partida y ampliar la experiencia, casi cinematográfica.

El juego de cartas Ace Of Spades

El juego que expande su propio universo

Lo que marca la diferencia en Ace of Spades es su futuro. Los autores han confirmado que el juego es la semilla de un universo transmedia que continuará próximamente con un cómic.

Es un movimiento a contracorriente. Normalmente, el éxito salta del cómic o el cine al tablero; aquí, el camino es el inverso porque primero llega el juego y, después, descubriremos las historias ocultas de ese mundo. "Lo habitual es que un cómic exitoso acabe convertido en juego de mesa. Nosotros lo planteamos al revés: primero el juego, después llegará el cómic", señala Amorín.

Será una trilogía, dibujada por Rubín, cuyo primer volumen verá la luz en octubre: Sweet Haven Blues.

Mucho más que un juego de cartas

Ace of Spades se atreve con una mezcla que, a priori, parece un caos: póker, terror, western, metal y cómic. Sin embargo, es precisamente esa personalidad la que lo que hace destacar esta apuesta que, además, no acabará cuando guardes las cartas en la caja.

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