La repercusión política de la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero es ineludible. Los grandes vencedores de la guerra de titulares son PP y Vox, quienes, desde tiempo atrás, se han esforzado en rodear de una sombra acusadora a quien ocupase el palacio de La Moncloa entre 2004 y 2011. La importancia de Zapatero, además, no se describe únicamente en blanco y negro, sino que su papel activo en campañas electorales, su capacidad asesora en el partido y su conexión especial con la familia socialista le convierten en un elemento vital y central para las aspiraciones de Ferraz.
Durante cinco años, el caso contra Zapatero ha sido archivado, reabierto, pasado por diferentes juzgados, amplificado en medios de comunicación y utilizado con fines partidistas hasta que el nombre del expresidente y el término imputación han aparecido juntos en prensa.
La chispa ya estaba prendida desde antes de que diera comienzo un proceso largo que los de Alberto Núñez Feijóo y los de Santiago Abascal han ido alentando. Ambos partidos no han dejado de intentar hacer daño sirviéndose, por ejemplo, de la cobertura en medios habituales que se han esforzado mucho en mantener viva la conexión entre Zapatero y Plus Ultra y que, en épocas anteriores, han hecho las veces de eco de esa ofensiva.
Con el apoyo de otros actores, los ‘populares’ y Vox han usado todas las herramientas legales a su alcance para que la investigación al ex secretario general de los socialistas sea una realidad.
Buen ejemplo de ello es que los de Génova aprovecharon su mayoría en el Senado ante la comisión que investigaba a Koldo García -ex asesor del que fuera ministro de Transportes, José Luis Ábalos- en el caso mascarillas para citar al expresidente del Gobierno. Sin aparente relación, los conservadores llevaron a la Cámara Alta a Zapatero porque “podría estar implicado en la trama de corrupción” que sitúan alrededor de Sánchez. Allí, el antiguo responsable de Moncloa defendió su inocencia.
En un marco temporal reciente, todavía resuenan con fuerza y, para algunos, cobran más sentido después de las últimas informaciones, las declaraciones de algunos líderes del PP como Isabel Díaz Ayuso, Elías Bendodo o el propio Feijóo cuando el caso todavía estaba bajo secreto de sumario .
"Ya sabremos lo que pasa con Zapatero, y les adelanto que vienen curvas", pronunció la responsable de Sol. Por su parte, el vicesecretario general de la formación conservadora pronosticó que Zapatero iba a "ser noticia en las próximas semanas" e iba a tener que dar "muchas explicaciones a los españoles de su gestión como conseguidor". "Hay novedades en materia de corrupción. Mañana habrá más, la próxima semana muchas más, y empieza a haber sospechas sobre el presidente Zapatero, al parecer para llevarse dinero sucio", señaló, en su caso, el líder nacional del PP hace unos días.
Una ofensiva que viene de atrás
La ofensiva contra José Luis Rodríguez Zapatero por parte de sus contrincantes políticos no es nueva, sino que obedece a una constante, especialmente desde que el PSOE venció a Mariano Rajoy en las elecciones que tuvieron lugar tras los atentados del 11M. Cabe destacar que los mismos satélites mediáticos que se han lanzado en tromba contra él han hecho la pinza al PP durante años, aireando incluso teorías de la conspiración.
Durante los años en que Zapatero ocupó la Moncloa (2004-2011), el Partido Popular le acusó de situar a España en una “profunda sima jurídica y política” con el ‘Estatut’ de Cataluña, en palabras de José María Aznar. El documento, recurrido por la derecha ante el Tribunal Constitucional, que lo limitó, fue en parte lo que despertó las almas independentistas.
Podría decirse que, si bien no es el principal motivo, o al menos el único, por el que el PP mantiene en la diana al expresidente, los nacionalismos han servido de justificación para criticar reiteradamente a Zapatero. Seguramente el ejemplo más claro es el de ETA, ya que, a pesar de haber sido una figura clave en el fin de la actividad armada por parte de la organización vasca, los ‘populares’ se han esforzado por tratar de situarlo como amigo de la banda terrorista.
Entre las culpas que en Génova esgrimen al ex líder socialista se encuentran también la de reabrir las heridas de la Guerra Civil. El PP no perdona la ley de memoria histórica que salió adelante con su gobierno y que, si bien insuficiente, se adaptó a los tiempos y sirvió de base para que las fuerzas progresistas que han venido después puedan ampliar derechos en aras de la justicia y la reparación con las víctimas de la Guerra y la dictadura franquista.
Pero si hay una cosa que la derecha ha utilizado insistentemente en su señalamiento a Zapatero, esa es Venezuela. PP y Vox nunca han respetado su papel como interlocutor habitual en el país latinoamericano.
La realidad es que bajo su gobierno, se consiguieron grandes hitos en materia de avances sociales como, además de los mencionados, la ley del matrimonio homosexual. A todos, la derecha se opuso -a algunos lo sigue haciendo- también en las calles, situando al predecesor de Sánchez como principal culpable de la crisis económica.
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