El PSOE cierra filas en torno a José Luis Rodríguez Zapatero. La dirección socialista ha activado en las últimas horas un mensaje político de respaldo al expresidente del Gobierno, tanto en público como en privado, ante lo que interpretan como una ofensiva que no busca únicamente desgastar a una figura concreta del partido, sino golpear al conjunto de la organización. La consigna interna es clara: confianza, orgullo y resistencia. O, en palabras trasladadas a la Ejecutiva Federal socialista: “Pie en pared”.

Ese fue precisamente el arranque del mensaje enviado por la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, al chat de la Ejecutiva del partido. Un texto breve, pero cargado de intención política, en el que la dirigente socialista apeló a la unidad de filas y a la defensa del legado de los gobiernos socialistas.

PIE EN PARED. No soportan ni perdonan que hayamos dotado de derechos este país. No atacan a nuestros presidentes y sus familias, sino al PSOE. Nos atacan a todos. No lo vamos a permitir. Cabeza alta y orgullo”, escribió Torró en el canal interno de la dirección socialista.

El mensaje resume el estado de ánimo que Ferraz quiere trasladar a sus cargos y militantes: no hay dudas sobre Zapatero, no hay distancia respecto a su figura y no habrá repliegue ante los ataques de la derecha política y mediática. La lectura que hacen en el PSOE es que la presión sobre el expresidente forma parte de una estrategia más amplia dirigida contra los referentes históricos del socialismo español y contra las políticas de ampliación de derechos impulsadas por los gobiernos de Pedro Sánchez y del propio Zapatero.

Moncloa analiza el auto y se declara “muy tranquila”

En Moncloa, las primeras horas estuvieron marcadas por la prudencia. Sin embargo, según fuentes gubernamentales, el paso del tiempo contribuyó a calmar las aguas. El presidente del Gobierno y su equipo dedicaron la tarde del martes a estudiar en profundidad el auto del juez José Luis Calama. Y la conclusión que extraen en el Ejecutivo es que el escrito judicial no contiene argumentos suficientes para concluir que Zapatero haya delinquido.

Es un auto serio. Lo hemos analizado con detalle y estamos muy tranquilos después de leerlo”, aseguran fuentes de Moncloa. En el Gobierno sostienen que el auto no aporta pruebas de que el expresidente incurriera en un delito de tráfico de influencias ni tampoco de que mantenga una vinculación societaria con el entramado empresarial investigado por blanqueo de capitales.

Esa tranquilidad interna explica el siguiente paso político. Sánche reivindicará este miércoles la figura de José Luis Rodríguez Zapatero, cerrará filas con él y reclamará a la oposición respeto al principio básico de la presunción de inocencia. “Lo que quede por aclarar, estamos convencidos de que el expresidente lo aclarará. Todo lo que se expone en el auto lo vemos legal al cien por cien”, insisten desde el entorno gubernamental.

La posición de Moncloa, por tanto, no será defensiva, sino política. El Gobierno no pretende situarse en la equidistancia ni enfriar su relación con Zapatero. Al contrario: Sánchez quiere trasladar confianza en el expresidente y subrayar que tendrá oportunidad de explicarse con todas las garantías procesales ante la Audiencia Nacional.

El propio Sánchez ya ha movido ficha en privado. Según mensajes revelados por la Cadena SER, el secretario general del PSOE se dirigió a sus compañeros de la Comisión Ejecutiva Federal para reconocer la dificultad del momento y reclamar unidad interna.

Son momentos duros”, admitió Sánchez en ese mensaje a la dirección socialista, antes de pedir “orgullo y entereza” a los suyos. El presidente del Gobierno añadió: “Hoy más que nunca, debemos reafirmarnos en nuestra tarea de seguir luchando por hacer avanzar a nuestro país y defender el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero, que tanto bien hizo y hace a favor de la causa socialista”.

En Ferraz recuerdan el matrimonio igualitario, la ley de dependencia o la ampliación de derechos civiles como parte de un legado que, sostienen, la derecha “nunca ha perdonado”. De ahí el mensaje de Torró: “No soportan ni perdonan que hayamos dotado de derechos este país”. Esa frase resume la lectura política que se impone en la Ejecutiva: los ataques a Zapatero son, en realidad, un intento de erosionar al PSOE por lo que representa y por lo que ha hecho desde el Gobierno.

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