El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha cargado este martes contra la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, después de que esta haya admitido que la Unión Europea "ya no puede confiar" en un sistema internacional basado en reglas como única forma de defender sus intereses frente a las amenazas globales. Desde Palencia, donde ha participado en la campaña del PSOE para las elecciones a las Cortes de Castilla y León, el líder socialista ha calificado esa reflexión de "lamentable" y ha advertido de que supone reconocer la debilidad de las instituciones europeas frente a la presión de Estados Unidos.
García-Page ha criticado con dureza que la Comisión Europea dé por buena esa lectura del contexto internacional, ya que, a su juicio, supone "reconocer literalmente la impotencia de la Comisión Europea ante los caprichos del matonismo de Trump". En su opinión, asumir esa posición representa "un error de bulto" y, además, no refleja el sentir mayoritario de la sociedad europea ni de los gobiernos que defienden el papel de la Unión Europea como actor político con capacidad para defender sus propios intereses.
El presidente castellanomanchego ha asegurado que la situación política que atraviesa la Comisión Europea en Bruselas "es mala", y ha recordado que el resultado de las últimas elecciones europeas dejó una institución comunitaria "muy tocada y muy debilitada". Según ha explicado, esa debilidad se percibe con claridad dentro de las instituciones europeas, donde, a su juicio, "no funcionan como equipo", una circunstancia que complica la capacidad de respuesta de la Unión ante las tensiones geopolíticas actuales.
Pese a estas críticas, García-Page ha reconocido que Von der Leyen ha mantenido un comportamiento "amable y bueno" con España y con el Gobierno en momentos especialmente complicados, como durante la pandemia de COVID o en la gestión de la crisis económica posterior. Sin embargo, ha considerado que ese reconocimiento no impide señalar decisiones que, a su juicio, han debilitado la posición política de la Unión Europea en el escenario internacional.
En este sentido, ha reprochado a la presidenta de la Comisión que dejara "a la Comisión Europea y a la Unión Europea al pie de los caballos" al admitir que firmó en un campo de golf privado del presidente estadounidense Donald Trump, en Irlanda, el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos. Para el presidente regional, ese gesto refleja hasta qué punto la política internacional actual está condicionada por las decisiones personales del líder estadounidense.
El jefe del Ejecutivo castellanomanchego ha insistido en que Europa no debe aspirar a convertirse en "el depósito de los valores espirituales de la democracia" ni pretender dar lecciones al resto del mundo, pero sí debe mantener su modelo económico y social basado en la redistribución y la gestión colectiva de la riqueza. En ese sentido, ha defendido que el proyecto europeo representa una alternativa frente al modelo que atribuye a la política económica de Trump.
"En Europa gestionamos la riqueza y, fundamentalmente, hay mucha gente que quiere gestionarla como nosotros para compartirla", ha señalado García-Page, quien ha advertido de que el modelo impulsado por el presidente estadounidense se acerca a "el imperio del capitalismo salvaje que plantea Trump".
El presidente autonómico ha afirmado además que las decisiones del mandatario norteamericano responden únicamente a intereses económicos personales y no a principios políticos o democráticos. En su opinión, Trump actúa guiado por "un interés de bolsillo" y cambia de postura según convenga a sus propios intereses.
Estas tensiones internacionales, ha advertido García-Page, ya están condicionando la respuesta económica que deberán adoptar los gobiernos europeos ante el impacto de la crisis internacional derivada de la guerra. Según ha señalado, las medidas que se adopten para compensar los daños económicos y sociales podrían depender incluso de los movimientos políticos de Trump, que, a su juicio, actúa de forma imprevisible.
"Las medidas a las que nos vamos a ver obligados a tomar para compensar los daños que económica y socialmente va a traer esta crisis, como la traen todas, hasta eso casi está en función del capricho de última hora de Trump", ha afirmado el dirigente socialista, quien ha señalado que primero habrá que comprobar si el presidente estadounidense opta por facilitar el final de la guerra o si decide alinearse con la estrategia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Convencido de que el Gobierno sabrá responder
Pese a ese contexto internacional incierto, García-Page ha asegurado que no tiene "la más mínima duda" de que el Gobierno de España adoptará medidas de estímulo económico si la situación lo requiere, especialmente para proteger a los sectores sociales más vulnerables.
El presidente regional ha recordado que España ya ha aplicado políticas de apoyo en crisis anteriores y ha subrayado que las instituciones europeas también han aprendido de la gestión de la crisis financiera de 2007 y 2008, cuando la respuesta estuvo marcada por las políticas de austeridad y por la presión de los llamados hombres de negro.
A su juicio, las crisis posteriores han sido gestionadas de forma diferente por la Unión Europea, que ha optado por respuestas basadas en la solidaridad entre países. Según ha defendido, ese cambio de enfoque ha sido posible gracias a la presión ejercida por los partidos socialdemócratas europeos, que han impulsado mecanismos de apoyo económico y de cooperación dentro de la Unión.