El historiador y escritor iliturgitano Santiago de Córdoba Ortega ha realizado un exhaustivo análisis sobre la simbología franquista que aún convive con los vecinos del municipio jiennense de Andújar. El proyecto, que se presenta bajo el título Historia y Memoria de Andújar 1939-1977. Elementos materiales y sociales de la Dictadura de Franco, comienza su gestación  a finales del 2010, cuando su autor asume un compromiso con el PSOE e IU para catalogar y documentar los numerosos elementos materiales e inmateriales que la dictadura de Franco construyó como parte de la propaganda del régimen en Andújar y en el Santuario de la Virgen de la Cabeza, enclave donde se celebra la romería más antigua de España. Cuatro años de arduo trabajo que han dado lugar a un extenso memorándum de más de 700 páginas en el que se recogen 567 hitos y símbolos desde 1939 a 1977,  entre escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión del régimen. UNA CIUDAD EMBLEMÁTICA PARA EL FRANQUISMO Además del análisis de los hechos del pasado a partir de la proclamación de la II República española, el autor da prioridad al soporte documental, a la demostración gráfica y bibliográfica para facilitar la interpretación de los hechos. Según Santiago de Córdoba, Andújar posiblemente sea, “por la sedición de la Guardia Civil en el Santuario de la Virgen de la Cabeza y el asedio del mismo por el Ejército republicano, uno de los municipios españoles en la que más se volcó la dictadura de Franco para ser escaparate propagandístico del régimen”. El escritor iliturgitano recuerda que cuando asumió el compromiso de catalogar y documentar los hitos franquistas en su municipio pensó que era una tarea de meses, enseguida comprendió que el cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica no debía “hacerse a ciegas, desconociendo los hechos que la motivaron: un grupo de militares apoyados por los sectores económicos, políticos y sociales, que habían gobernado a España casi siempre desde siglos atrás por la fuerza y la impunidad de su situación privilegiada, se rebelaron contra la legitimidad democrática de la II República, provocando la guerra civil con una elevada cifra en pérdidas de vidas humanas”. Con este escenario, decidió ir más allá de una simple catalogación  y profundizó en las causas que provocaron la guerra civil. "LA INVESTIGACIÓN ME HA CAMBIADO" Según Santiago de Córdoba, hasta que no se conozcan los hechos y las consecuencias achacables a la guerra civil y la posguerra, “la sociedad española seguirá en el pasado y enferma”. “Personalmente, cuenta, viví la oposición al franquismo y la transición democrática desde dentro, teniendo hasta hace poco la sensación sincera de que hicimos bien las cosas, pero no fue así. Ha sido el trabajo silencioso de investigación sobre la guerra civil y la dictadura franquista durante las dos últimas décadas el que me ha hecho cambiar sin sentirme culpable: hicimos generosamente todo aquello que pudimos, pero no fue suficiente porque aquellas generaciones, que vivieron bajo la bota del franquismo y fueron durante la transición nuestra memoria han desaparecido casi todas sin recibir justicia y reparación. Sólo queda que los historiadores, auténticos trabajadores sociales del pasado colectivo, continúen investigando y así reparar la conciencia y memoria que todos los pueblos tienen sobre su pasado, porque nuestro pasado fue contado al revés”. A su juicio, la Ley aprobada por Zapatero es insuficiente para recuperar la memoria histórica en España. “No sólo olvida la impunidad de los responsables de la represión franquista, sino que perpetúa la injusticia para con las víctimas al no anular los juicios sumarísimos de los tribunales militares, ni compensar a las víctimas por las consecuencias materiales y sociales que la dictadura franquista les infringió a ellas y a varias generaciones de sus familiares”. Este fue uno de sus primero análisis cuando comenzó a estudiar el alcance de la Ley 52/2007 y constató que en Andújar una parte importante de la simbología franquista formaba parte social y ambiental en el callejero de la ciudad, sobre todo en el Cerro del Santuario de la Virgen de la Cabeza en el que su arquitectura y urbanismo estaban en función de la propaganda nacionalcatolicista del régimen, como lo evidencian, entre otros, la Cripta de Cortés y el Cementerio del Santuario, ambos “Monumentos a los Caídos en defensa del Santuario”. ¿PATRIMONIO HISTÓRICO? “Tal es así que no sólo los vecinos de Andújar y los miles y miles de visitantes romeros identifican esta simbología como patrimonio histórico, sino que el 16 de abril de 2013 la Consejería de Cultura y Deportes de la Junta de Andalucía aprobó el Decreto 49/2013 por el que se inscribía en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, Bien de Interés Cultural a la Romería de la Virgen de la Cabeza como actividad de interés etnológico”. En este sentido, toma el apartado IV del decreto, “Justificación y delimitación del ámbito territorial vinculado al desarrollo de la actividad” y en el V, “Bienes muebles vinculados a la actividad de interés etnológico y adscritos a sus inmuebles de localización”, para evidenciar la omisión de todos aquellos elementos que la dictadura franquista erigió en el perímetro del Cerro y que son para el peregrino, turista o visitante ocasional, elementos vinculados a la actividad de interés etnológico en el territorio; no obstante, se citan y clasifican erróneamente como bienes muebles de interés cultural algunos elementos o concesiones del régimen franquista a la imagen de la Virgen de la Cabeza (fajín de capitán general de los ejércitos españoles, cruz laureada de San Fernando concedida al capitán Cortés, bastón de mando donado por el general Luis Marzal -subdirector de la Guardia Civil-, custodia donada por Mussolini, etc.). NO UN SANTUARIO, SINO DOS  El historiador lamenta que después de casi ocho años el Ayuntamiento de Andújar (que estaba gobernado por el PP hasta las últimas elecciones municipales), así como otras instituciones públicas y privadas no hayan aplicado aún los artículos 15, 16 y 17 de la Ley de la Memoria Histórica. Un hecho que califica de “anomalía histórica” y recuerda que “a la mayoría de historiadores y sociólogos de la Europa democrática, sobre todo en Francia, Inglaterra, Alemania e Italia, les resulta incomprensible que existan aún en España elementos materiales exaltando o conmemorando el franquismo no sólo en edificios y espacios públicos, sino también elementos inmateriales que a título personal o colectivo distingan a los responsables del régimen, a pesar de haber sido condenado por la ONU, el Parlamento Europeo y el Congreso de Diputados de España”. Santiago de Córdoba considera que entre los casos más visibles de esta situación incomprensible para el resto de los países de la Unión Europea están el Valle de los Caídos y el Santuario de la Virgen de la Cabeza, “cuya coreografía ornamental-propagandística sobre el nacionalcatolicismo de la dictadura no sólo se mantiene, sino que se permiten y ofician actos religiosos de exaltación al 18 de julio de 1936 a quienes formaron parte de la trama golpista”. Sin duda, añade, “España es una anomalía histórica en los países de la Unión Europea”, y tomas unas palabras de Cees Nooteboom, escritor holandés que creció bajo la sombra de la ocupación alemana: “Alemania superó bien el pasado. España aún no”.