Los partidos andaluces que concurren a las municipales en Sevilla pasan de memoria histórica. Deben pensar que es un tema que en unas elecciones locales ‘no vende’. Es lo que parece desprenderse de la frialdad y el silencio con que han acogido la propuesta del grupo de memoria de CGT, que coordina Cecilio Gordillo, para reparar “la deuda histórica que Sevilla tiene hacia aquellos de sus vecinos y vecinas que lucharon contra el golpe de Estado y la dictadura y a favor de la libertad”. Al comienzo de la campaña electoral el grupo de trabajo ‘Recuperando la memoria de la historial sociales de Andalucía (RMHSA de CGT-A)’, uno de los más activos de la comunidad desde hace años, hizo llegar a los partidos un texto con seis puntos, redactados “por orden de importancia”. RMHSA intentaba comprometer a los partidos y ponerles deberes, pero su respuesta en general ha sido “el silencio”, según reconoció Gordillo a este periódico. El portavoz del grupo memorialista admite que “solo María del Mar Oliver (EQUO) ha mostrado interés. También Susana Serrano (Participa Sevilla) dio su apoyo a las reivindicaciones del movimiento memorialista... en general". En el documento se interpela a los partidos en estos términos: “Le animamos como persona y como organización a que se manifieste públicamente sobre estos temas y lo planteen en sus programas y actos electorales”. El primero de los seis asuntos que plantea el documento es la “localización, delimitación, protección y señalización de las cinco fosas comunes del cementerio de San Fernando, que según las últimas investigaciones contienen los restos de cerca de 4.000 fusilados”. El segundo punto se refiere a los registros civiles: “Aprobar por el pleno el listado víctimas del franquismo asesinadas/fusiladas en nuestra ciudad y cuyas muertes no figuran registradas, e iniciar un proceso para la inscripción de oficio de todas ellas en el Registro Civil”. RMHSA también proponer rotular una plaza o calle con el nombre los 24 sevillanos que estuvieron presos en los campos nazis; señalizar y declarar como sitio histórico los campos de concentración que hubo en las afueras de Sevilla; instalar un pequeño museo de memoria histórica de la ciudad en la antigua cárcel de la Ranilla; y, finalmente, actualizar, corregir y reeditar la Guía del Cementerio de Sevilla.