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ElPlural Andalucía

Caso 8-M: otro bluf judicial

El género que ya no podrá servir al público envuelto en el papel timbrado de la justicia, Carnicerías Casado lo servirá ahora con envoltura digital en sus diarios de cabecera

Antonio Avendaño
El líder del Partido Popular, Pablo Casado, y el presidente de la Fundación FAES, José María Aznar. Fuente: EP.

El líder del Partido Popular, Pablo Casado, y el presidente de la Fundación FAES, José María Aznar. Fuente: EP.

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La causa del 8-M era carne de telediario, no carne de sumario. Este viernes era archivada por la juez Rodríguez-Medel, la voluntariosa instructora en la que tantas esperanzas había depositado la derecha, que ya la imaginaba como una Alaya rediviva que metería en cintura a este PSOE entregado al neocomunismo bolivariano que quiere convertir España en una república arruinada, bananera y, natruralmente, antiespañola.

Esta vez no ha podido ser. Aun así, como Carnicerías Casado tiene servicio integral 7/24, el género que ya no podrá servir al público envuelto en el papel timbrado de la justicia lo servirá a partir de ahora con envoltura digital en sus diarios de cabecera.

Como se apresuró a adelantar ayer el experiodista y portavoz Pablo Montesinos, la causa del 8-M no acaba con su archivo judicial, más bien todo lo contrario: el PP no parará hasta descubrir ‘toda la verdad de lo sucedido’, como no paró ni antes ni después de la sentencia del 11-M por no decir esta lo que tenía que decir. La consigna entonces y ahora es la misma: leña al mono hasta que hable inglés; y si no llega a hablarlo, da igual: la retransmisión por tierra, mar y aire de la leña de los pedagogos y de los aullidos del mono también nos vale.

Aunque la juez sostenga la contrario, lo que escribió días atrás Pablo Casado en Twitter sigue valiendo: “En un informe demoledor ­-afirmaba el presidente del PP-, el forense del 8-M señala que ‘la hecatombe se veía venir’, que el Gobierno subestimó la gravedad del Covid, y que actuó tarde y mal. Afirma que justo después de las manifestaciones la situación ya era dramática. Lo sabían”.

Así pues, el vacío dejado por el sobreseimiento provisional del caso demandará nuevos y sostenidos esfuerzos de sus promotores políticos para mantener en lo alto de mástil nacional la bandera gigante del ‘Lo sabían’: la misma que enarbolaron briosamente los guardias civiles en su atestado preliminar y el forense en su informe pericial, redactados ambos más con el tono narrativo y el criterio profesional del OK Diario que con el rigor y la asepsia exigibles a funcionarios del Estado en cuyas manos estaba el buen nombre del Gobierno y la honorabilidad de un ciudadano investigado por la justicia.

Cegada provisionalmente la vía judicial, las vías política y mediática mantendrán viva a toda costa la legitimidad de la idea de que el Gobierno no prohibió las manifestaciones feministas del 8 de Mayo por puro sectarismo ideológico: valía la pena correr el riesgo de contagiar a ministras y dirigentes feministas de todo el país con tal de llenar las calles de las consignas igualitarias que tanto escuecen al facherío.

El sentido común dice que esa tesis es un sinsentido, pero millones de personas la creen. La creían antes del archivo judicial y la seguirán creyendo después. Sus promotores han hecho de ella la piedra angular que sostiene todo el relato del ‘Ya lo sabían’: no haber prohibido el transporte público, los partidos de fútbol, las misas católicas o los actos de Vox es un reproche que las derechas han dejado fuera del relato porque, de haberlo incluido, este perdería toda su virtualidad ideológica y todo su atractivo político, pues en el peor de los casos tales prohibiciones habrían sido producto de la imprevisión, la impericia o el error, pero no del odio, el sectarismo y la mala fe.

Antonio Avendaño

Sobre el autor

Antonio Avendaño

Antonio Avendaño es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Fue redactor en distintos periódicos de Castilla-La Mancha a partir de 1980 y más tarde redactor jefe de Diario Jaén entre 1985 y 1988 y director en funciones del mismo en 1989.

Tras ocupar la jefatura de redacción de El Correo de Andalucía de 1989 a 2001, fue director de los servicios informativos de la Junta de Andalucía de 2002 a 2007, año en que pasó a dirigir la delegación en en Andalucía de Diario Público, desde su fundación en 2007 hasta su cierre en 2012.

Especializado en opinión política, ha publicado cientos de columnas en distintos medios. Fue premio Andalucía de Periodismo en 1999 a una selección de sus columnas publicadas en El Correo de Andalucía.

Ha sido colaborador habitual en tertulias en de radio y televisión y conductor del programa La entrevista, de Canal Sur Radio, en la temporada 2018-2019. Fue fundador del diario digital Andalucesdiario.es, asociado editorialmente con ElPlural.com.

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