Guerra sucia política. Así definen en Ferraz lo ocurrido este domingo durante el mitin de Pedro Sánchez en Teruel, donde una mujer, a la que posteriormente han identificado como concejala del Partido Popular en el municipio valenciano de Villa de Vallanca, ha interrumpido la intervención del presidente del Gobierno al grito de “hijo de puta”. El Partido Socialista, que ha tachado el incidente como “indecente e intolerable”, pasan la pelota al tejado del líder del principal partido de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, así como al presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez-Llorca. Desde la formación progresista exigen a Génova que tome cartas en el asunto y no sólo condene el acto de violencia verbal de la edil Belén Navarro Cañete, sino que además activen los resortes para proceder a su expulsión del partido.
En las filas socialistas consideran que lo ocurrido va mucho más allá de un episodio puntual y lo enmarcan en una forma de hacer política que, a su juicio, deteriora la convivencia política. Subrayan que no es una simple anécdota, sino la muestra de una estrategia política basada en el insulto, la confrontación personal y la deshumanización del adversario. Fuentes de Moncloa apuntan en la misma dirección, argumentando que el “insulto no tiene cabida en democracia” y parafrasean las palabras del presidente del Gobierno en el mitin tras la interrupción de la edil conservadora: “Son el único recurso de quien no tiene argumentos”.
Así, tanto Ferraz como Moncloa trasladan toda la presión sobre el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, exigiendo una condena “inmediata y sin matices” al ataque verbal lanzado por la edil al jefe del Ejecutivo. Entienden que “naturalizar la violencia y el debate público es inadmisible”, por lo que cada minuto que pasa sin que Génova se pronuncie “convierte” al jefe de la oposición “aún más en cómplice de lo ocurrido”. De hecho – precisan – el silencio del jefe de los conservadores certificaría “su liderazgo menguante”. Reiteran estas voces que los insultos en política son un sinónimo de programa vacío y sin argumentos que busca desgastar al adversario político y “degradar el debate público”.
En este sentido, los socialistas urgen también al presidente de Aragón, Jorge Azcón, y a su homólogo valenciano, Juanfran Pérez-Llorca, a condenar lo ocurrido. Además, exigen a este último que active los resortes necesarios para proceder a la expulsión “inmediata” de la concejala valenciana. “La indecencia no puede quedar impune”, resumen desde Ferraz, que apuntan a los partidos políticos como garantes de la limpieza del debate público. Subrayan que es el Partido Popular el que debe imponer limitaciones claras al comportamiento de sus cargos políticos, pues este tipo de episodios contribuyen a normalizar un clima de crispación que se traslada al conjunto de la ciudadanía.
“Se empieza con las bromas de la fruta…”
“El insulto y las agresiones verbales no pueden formar parte de la política democrática”, han subrayado desde el partido, defendiendo que la discrepancia ideológica es legítima, pero no así el uso de expresiones vejatorias o el señalamiento personal. Para los socialistas, permitir que estos comportamientos se repitan sin consecuencias supone abrir la puerta a una degradación progresiva del clima político. Asimismo, el PSOE ha vinculado este episodio con lo que consideran una deriva del Partido Popular hacia posiciones cada vez más próximas a la extrema derecha. Según estas fuentes, la normalización del lenguaje agresivo y de las descalificaciones personales es una estrategia que ya se ha visto en otros contextos políticos y que, a su juicio, el PP estaría blanqueando.
Desde el entorno del Partido Socialista sostienen que este tipo de actos sólo se producen tras legitimar mensajes como “las bromas de la fruta”. Entienden que es un reflejo de la “política sucia” que practican desde la derecha y la ultraderecha. “No hay más que escuchar a Azcón hoy la machistada del Parador de Teruel”, prosiguen fuentes del PSOE a un ataque personal hacia Pilar Alegría por parte del presidente de Aragón, quien aseguraba que “debería darle vergüenza”, sosteniéndose sobre un bulo difundido por la derecha sobre el caso Ábalos y las fiestas en uno de los paradores de la ciudad. En este sentido, subrayan entre las filas socialistas que “se empieza por bromas antidemocráticas y se acaba deteniendo a niños de 5 años en escuelas”, haciendo referencia al caso del arresto de Liam Ramos en Minneapolis.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover