El sector de la construcción ha sido tradicionalmente clave en la economía andaluza. Es una de las actividades que, en términos económicos y de empleo, más importancia tiene en la región. La caída progresiva de su actividad hizo que su peso en el empleo de la Comunidad se redujera del 15,2 % a poco más del 5 % disparándose su tasa de paro. A principios de 2014, la construcción representaba el 8,5% del Valor Añadido Bruto. El sector necesitaba medidas que lo diferenciaran y desvincularan del ámbito especulativo al que se le había unido durante la crisis económica. Necesitaba un giro y, sobre todo, aprender de los errores del pasado. Ante esta situación, la Junta de Andalucía puso en marcha a mediados de 2014 una serie de novedosas iniciativas para virar hacia un modelo de construcción más productivo y competitivo, capaz de generar empleo y que, a la vez, fuera compatible y respetuoso con el medioambiente e incidiera en el reforzamiento de la cohesión social en Andalucía. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]DOS MILLONES DE EDIFICIOS[/cita] Los datos ponían de manifiesto las múltiples posibilidades de la eficiencia energética como alternativa de impulso económico para el sector de la construcción, la rehabilitación y la creación de empleo. Casi dos millones de edificios en Andalucía necesitan mejoras a todos los niveles. En los edificios más antiguos y peor equipados se podrían alcanzar ahorros energéticos superiores al 70% si se trata de viviendas o superiores al 50% en edificios de uso terciario. En consecuencia con lo anterior, la primera de estas iniciativas, de carácter coyuntural para paliar la situación de urgencia del sector, fue una línea de incentivos a fondo perdido cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), gestionada por la Agencia Andaluza de la Energía, entidad adscrita a la Consejería de Empleo, Empresa y Comercio, combinada con financiación reembolsable para las empresas. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]LA HORA DEL AHORRO ENERGÉTICO[/cita] La idea era dinamizar la oferta, propiciando inversiones de eficiencia energética y aprovechamiento de las energías renovables en edificios ubicados en Andalucía, que aportaran valor y fuesen en lo posible innovadoras. En el lado de la demanda, lo que se pretendía era popularizar el uso eficiente de la energía, sensibilizando a la sociedad respecto a las consecuencias positivas de adoptar esas soluciones eficientes en sus hogares o establecimientos. Los incentivos se materializaron a través de dos convocatorias, una en abril de 2014 y otra en febrero de 2015, con una dotación total de 225 millones de euros. En ambos casos, la respuesta ciudadana fue rotunda: cerca de 40.000 actuaciones, distribuidas en dos categorías: obras de adecuación energética de edificios, que han supuesto aproximadamente tres cuartas partes del total de actuaciones formalizadas, e instalaciones eficientes energéticamente, con el 26%. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]IMPLICACIÓN DE TODOS[/cita] La otra de las medidas, de carácter estructural, a medio-largo plazo, es el Plan Integral de Fomento para el Sector de la Construcción y la Rehabilitación HORIZONTE 2020. Un plan que marca las directrices claras que deben orientar las decisiones a tomar en todos los ámbitos relacionados con el sector de la construcción y para el que se ha contado con los principales agentes implicados, a través de un foro especializado en la materia en el que han participado los agentes económicos y sociales, las entidades más representativas del sector de la construcción y energético, del sector de las tecnologías de la Información y comunicación (TIC), sector financiero, y un conjunto de expertos universitarios y distintos representantes de organizaciones sociales y de consumidores. El pasado mes de enero se aprobó en Consejo de Gobierno este Plan, basado en el principio de participación y fruto del consenso con los principales actores del sector, en el que se recogen 91 medidas centradas en la generación de empleo de calidad y el desarrollo sólido de las empresas andaluzas de este sector, incluidas las de economía social, tanto en Andalucía como en los nuevos mercados y oportunidades que se generen fuera de Andalucía. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]TEJIDO EMPRESARIAL[/cita] El Plan no se limita a actuaciones de mejora energética. Su ámbito de actuación abarca también el impulso de la competitividad y el fortalecimiento de su tejido empresarial, la mejora de la formación y cualificación profesional, el empleo de calidad, la recuperación de las infraestructuras y equipamientos, así como el desarrollo de un marco legal que promueva la construcción sostenible. Recoge también medidas como la simplificación administrativa y presta una especial atención a los colectivos desfavorecidos, con medidas dirigidas a la mejora de viviendas que contribuyan a una mejora de la cohesión social, e integrar los colectivos vulnerables dentro del mercado de trabajo en torno a la construcción sostenible. Este Plan Integral de Fomento para el Sector de la Construcción y la Rehabilitación facilitará que la construcción se configure como motor de la recuperación económica andaluza bajo un prisma de sostenibilidad y competitividad.