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El desierto de Aral, antes conocido como el mar de Aral

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Mar, 26 Jul 2016

Solía decirse que la única obra humana visible desde el espacio era la Gran Muralla China. Tuve que subir un astronauta de esa nacionalidad para que, con humildad, reconocer que era así. Ninguna de las obras humanas podía verse desde fuera de la atmósfera.

Solo un cuarto de lo que era

¿Ninguna? Desgraciadamente no es así. Cualquier cosmonauta que dirija su mirada al suroeste asiático podrá ver un desierto donde antes había un mar, concretamente, el Aral. En poco más de medio siglo, este mar interior, el cuarto lago más grande de la Tierra, ha pedido tres cuartas partes de su superficie.

Sobreexplotación de los ríos

Entre 1954 y 1960, el gobierno de la entonces Unión Soviética comenzó la construcción de una serie de canales para desviar las aguas de los ríos que desembocan en el Aral hacia las tierras de cultivo. En concreto, se construyó una tubería de 500 kilómetros que tomaba un tercio del agua del río Amu para irrigar los campos de algodón de la zona. Progresivamente se ha ido aumentando esa cantidad de agua y ya en los ochenta, solo el 10% del caudal que antes llegaba al mar desembocaba en el Aral.

Como consecuencia, no solo el Aral está a punto de ser borrado del mapa, sino que el 95% de las embalses y humedales del área del gran lago han desaparecido, dejando paso a un árido desierto. Como consecuencia, se ha perdido el efecto amortiguador del clima y los vientos que ejercían las aguas, lo que hace que los inviernos y los veranos sean más duros en la zona.

Efecto en los habitantes

Pero más allá de la enorme catástrofe medioambiental, está también la humana. El viento extendió la arena salina del fondo del lago a 200 kilómetros a la redonda afectando a la capa freática y el uso indiscriminado de pesticidas ha hecho el resto. El nivel de las aguas potables ha descendido considerablemente y las consecuencias en la población han sido brutales. La región registra hoy en día la tasa de mortalidad mas alta de la antigua URSS, incluyendo el área de Chernóbil. La bronquitis crónica ha aumentado un 3000% y la artritis un 6000%. Además, el consumo de agua contaminada con zinc y magnesio esta provocando una pandemia de anemia. Un 90% de la población presenta índices de hemoglobina inferiores a los límites fijados por la OMS.

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