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Caricatura del concejal de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, 'limpiando su casa' - Twitter @mlalanda
Caricatura del concejal de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, 'limpiando su casa'
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Twitter @mlalanda

Sánchez Martos: el consejero de las ocurrencias

Este miércoles, el responsable de Sanidad de Cifuentes recomendó que los alumnos hicieran abanicos de papel para combatir el calor

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Jue, 15 Jun 2017

Que el consejero de Sanidad recomiende a los alumnos madrileños usar abanicos de papel para combatir el calor no ha sorprendido a la mayoría de los profesionales de la salud pública que lo conocen.

Jesús Sánchez Martos tiene un largo historial de apariciones en los medios de comunicación por sus formas de trabajar, actuar desde el cargo o ‘defender’ la sanidad pública madrileña.

Reportero en Telemadrid

Antes de ser elegido por la presidenta Cristina Cifuentes, Sánchez Martos fue el experto enviado por el Partido Popular a Telemadrid para defender la privatización de la gestión en los hospitales públicos de la región y que durante la pasada legislatura intentó llevar a cabo sin éxito el Gobierno presidido por Ignacio González.

Doctor en Medicina, diplomado en Enfermería y catedrático de Educación para la Salud en la Universidad Complutense de Madrid, Sánchez Martos acudió con asiduidad a la cadena autonómica en su momento de mayor politización para defender las líneas maestras del argumentario del PP en esta materia.

Además de participar en varias tertulias, Sánchez Martos se vio obligado a ejercer en alguna ocasión de reportero para ensalzar las bondades de uno de los hospitales madrileños de gestión privatizada, el de Torrejón de Ardoz.

Una vez llegó a la Consejería, es fácil encontrar declaraciones en las que defendía todo lo contrario. Tras ser ignorado por la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública al hacer públicas sus propuestas, él afeó el gesto y aseguró: “Yo no creo que haya nadie que defienda más la sanidad pública que el consejero de Sanidad de la Comunidad”.

Dimisiones y desencuentros

Desde que llegó a su actual puesto, han sido constantes las quejas de los profesionales de la sanidad madrileña por sus formas. Tanto el Colegio de Médicos de Madrid, la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS) y la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM) han cargado contra Sánchez Martos por “las ocurrencias, las decisiones no basadas en evidencias, la gestión en busca de titulares, el engaño, la mentira y el socorrido ‘y tu más’”.

AFEM no dudó en publicar una carta abierta en la que señala al consejero por no respetar “a pacientes, profesionales ni centros” y se encuentran en pie de guerra contra su gestión en todos los ámbitos: listas de espera, cierre de hospitales o plantas en ruina o vacunas que no llegan.

Preguntó en Twitter y fue despedida

Uno de los escándalos más sonados de la gestión de Sánchez Martos ocurrió el pasado diciembre. El consejero había pedido a su llegada al cargo, según relatan los propios profesionales sanitarios, que se le contactase por Twitter para comunicar problemas o deficiencias en los servicios de salud madrileños.

Esto fue lo que hizo Goretti Pacheco, responsable de enfermería del centro sanitario San Blas, situado en Parla (Madrid), escribió un tuit al consejero preguntándole cómo es posible que "un centro de vacunas para gestantes dTpa se quede sin existencias y sin saber cuándo llegaran”.

El consejero, muy amable, le pidió disculpas y le preguntó por el centro concreto, lo cual ella comunicó. La sorpresa fue mayúscula cuando, al día siguiente, al llegar a su puesto de trabajo, recibió una llamada convocándola a una reunión con la dirección donde le comunicaron su cese como responsable de enfermería del centro, dándole la única explicación de que "su conducta" había "sido impropia de un cargo directivo”.

Ahora, tras su última ocurrencia con los abanicos en las aulas para combatir la ola de calor, y que hayan tenido que ser atendidos 47 alumnos, Jesús Sánchez Martos se encuentra más que nunca en el punto de mira de los madrileños. El próximo 22 de junio se enfrentará a una reprobación en la Asamblea de Madrid.