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Moda

SANDRO convierte la arquitectura en moda para su colección Primavera-Verano 2027 en París

SANDRO presenta su colección Primavera-Verano 2027 en París, una propuesta que conecta moda y arquitectura a través del volumen, los materiales y la construcción

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SANDRO Primavera-Verano 2027 / Cortesía

SANDRO Primavera-Verano 2027 / Cortesía

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SANDRO ha elegido uno de los escenarios más coherentes posibles para presentar su nueva colección Primavera-Verano 2027: la Cité de l’Architecture et du Patrimoine de París. Allí, la firma francesa ha construido una propuesta que establece un diálogo directo entre moda y arquitectura, dos disciplinas que comparten mucho más de lo que parece cuando se observan desde la forma, el volumen y la manera en que envuelven al cuerpo.

Para Evelyne e Ilan Chetrite, fundadores y directores artísticos de la marca, esa relación surge de forma natural. Una maqueta puede recordar al prototipo de una prenda, un plano puede funcionar como un patrón y una abertura arquitectónica puede trasladarse a un corte sobre el tejido. La idea atraviesa las colecciones femenina y masculina, aunque cada una sigue su propio recorrido.

De Florida al Mediterráneo

En la línea femenina, la marca mira hacia Florida, Palm Springs, Nueva York y el Caribe latino, mezclando referencias que dan lugar a una colección mucho más libre en la manera de interpretar los códigos tradicionales.

Las bomber sustituyen a la sastrería más convencional, mientras que las parkas aparecen trabajadas en satén y cristales. El cuero se desprende de su condición estacional, el tweed incorpora cadenas y detalles de inspiración joyera y los volúmenes se amplían a través de pantalones globo y estructuras que enfatizan la cintura.

También hay espacio para elementos procedentes del armario masculino, como camisas con pecheras marcadas y cuellos abiertos, que se integran dentro de nuevas siluetas. Las rayas recorren el punto con diferentes ritmos, mientras flecos, trenzados y ribetes siguen las líneas del cuerpo.

El denim western llega decorado con cristales y las camisas de cuadros incorporan bordados inspirados en los pañuelos bandana. Los complementos amplían ese universo con totes, bolsos multipocket, riñoneras de piel, sandalias joya y nuevas versiones del Light Wave.

La colección masculina parte, en cambio, de una construcción más urbana. Tonos chocolate, oliva y azul metalizado definen los primeros looks antes de abrir paso a tejidos más ligeros como lino lavado, seda y algodón texturizado.