En su primera aparición en la Met Gala, Lisa de Blackpink apostó por una versión sofisticada del estilo no-pants, luciendo un bodysuit tornasolado y una americana de corte impecable. La cantante se ciñó al tema de la noche, ‘Superfine: Tailoring Black Style’, con una silueta moderna, pero su propuesta quedó a medio camino. El bolso de Louis Vuitton fue una elección poco inspirada que no aportó carácter al conjunto.
Aunque correcta, la puesta en escena pedía más: más blues, más profundidad, más relato. Accesorios como una galera o una boquilla de cigarrillo habrían sido guiños elegantes a la herencia afroamericana del tema, y habrían otorgado un aire teatral y evocador que su look no llegó a alcanzar.

Aun así, Lisa vive un 2025 en plena ebullición: tras su debut en solitario en Coachella, lanzó su álbum Alter Ego y participó en The White Lotus. En pocos meses, volverá a los escenarios junto a Rosé, Jennie y Jisoo.
“Estoy orgullosa de Blackpink. No es solo por los fans, es por nosotras mismas”, dijo a los medios. Un presente brillante que aún tiene espacio para jugar con más riesgo.