Hay palabras que se repiten al hablar con Juan Betancourt: trabajo, constancia, humildad. Y no es casual. “Me gusta definirme como trabajador. Sacrificio y constancia son arquetipos que me representan bastante”, asegura desde Canarias, donde se encuentra inmerso en un nuevo rodaje.
Su historia en la moda comenzó con una admiración genuina por figuras como Andrés Velencoso o Jon Kortajarena, y con una meta clara: trabajar con los grandes. “Karl Lagerfeld y Tom Ford fueron referentes desde el inicio. Eran personas con las que quería trabajar sí o sí, y haberlo conseguido fue muy importante para mí. Me ayudó a entender cómo funcionaba realmente el mundo de la moda. La creatividad de ambos quedaba reflejada en todo lo que hacían”, recuerda.
A lo largo de su trayectoria, ha formado parte de campañas para firmas como Freyton, ha desfilado en las principales capitales de la moda y ha sabido construir una identidad personal más allá de las pasarelas. Su estilo, dice, se mantiene fiel a una línea atemporal. “Me considero bastante clásico. Aunque las tendencias cambien, lo clásico siempre está. Eso sí, me gusta arriesgar a veces si la ocasión lo permite”.
Hay un nombre que aún le queda pendiente: Prada. “Nunca fui su perfil de modelo, pero me hubiese encantado trabajar con ellos. Me encanta su estética, sus campañas, los modelos tan potentes que escogen…”.
“En la moda eres tú representando una marca. En la interpretación puedes no ser tú, jugar, equivocarte. Eso me encanta”
Juan Betancourt
En un contexto cada vez más competitivo y cambiante, Betancourt reconoce que mantenerse vigente implica más que imagen. “Lo importante es mantener la personalidad, tener los pies en la tierra y recordar de dónde vienes. La humildad y la cercanía son la clave”.
También hay lugar para los afectos. Al preguntarle con quién le gustaría compartir una campaña, no duda: “Xavi Serrano es el mejor amigo que he hecho en la moda. Siempre que pudiera elegir, trabajaría con él”.
La interpretación se ha convertido en una nueva vía de expresión para él. Una forma de soltar el control. “En la moda eres tú representando una marca. En la interpretación puedes no ser tú, jugar, equivocarte. Eso me encanta”. Su campaña más transformadora, confiesa, fue la de Tom Ford. “Pasé de ser un modelo desconocido a imagen de uno de los mejores diseñadores del mundo. Hice gafas, ropa, zapatos, skincare… Estuve años vinculado a su firma, y eso impulsó mi carrera internacionalmente”.
Ahora mismo se encuentra rodando la películaEl gusto del cloro en Canarias, aunque no puede adelantar mucho más: “Hay otros proyectos, pero hasta que no estén cerrados prefiero no gafarlos”. En esta nueva etapa, reconoce el poder de la estética digital. “Hoy no puedes ser modelo sin cuidar tus redes. Me gusta mantener una imagen elegante y clásica, siguiendo perfiles que transmiten exclusividad y lujo”.
Antes de terminar, deja un consejo sincero para quienes sueñan con el modelaje desde España o Latinoamérica: “Si te apasiona, hay que intentarlo. La moda es muy relativa. Puedes gustar o no. Es cuestión de estar en el lugar y momento adecuados. Aunque salga mal, te llevas la experiencia”.