Jesús Castro no tuvo una llegada gradual al mundo de la actuación. “Fue una transición bastante difícil, de cero a cien sin casi adaptación”, recuerda. Su debut en ‘El Niño’, con tan solo 21 años, lo colocó en el foco absoluto del cine español. “Al principio costó, pero estaba tan inmerso en el rodaje que me absorbía por completo. Me adapté bastante pronto, aunque mi entorno tardó un poco más”.
Aquel salto vertiginoso, que lo llevó de Vejer de la Frontera a las alfombras rojas, marcó un antes y un después. “Fue una pasada. ‘El Niño’ fue mi película más especial. La nominación fue un momento nervioso, no estaba acostumbrado a cámaras ni prensa, pero lo recuerdo con mucho cariño”. Desde entonces, ha consolidado su carrera con papeles como Paco Ben Barek en ‘El Príncipe’ y Lucas Morales en ‘Mar de plástico’.


Para Jesús, vivir, observar y conocer gente son claves para enriquecer cada personaje. “Todo influye en cierta medida”, admite. Esa apertura lo ha llevado también a moverse con soltura entre cine y televisión. “Venía del cine, pero me gusta salir de mi zona de confort. Me siento cómodo en ambos formatos”.
En años recientes, su proyección internacional se ha acelerado con la serie ‘Diario de un gigoló’, éxito en Netflix. “Fue una de las mejores experiencias, tanto personal como profesionalmente. Nadie esperaba tanto éxito, y estar en el top 10 de más de 67 países fue un tremendo orgullo”. Otro reto inesperado fue encarnar a Paquirri: “Me dio solo alegrías. Fue un personaje alejado de mí, pero lo disfrutamos muchísimo con el director”.


Sobre su participación en el thriller ‘Clanes’, también destaca el contexto peculiar del rodaje: “Fue increíble, rodamos en Sevilla en plena época de COVID, lo que lo hizo algo incómodo. Pero estoy muy contento con el resultado”.
El proceso siempre parte de un mismo lugar: “Leo el guion, me gusta el personaje y hablo con el director para entender su visión. Me cuesta mucho decir que no a un papel. Me gusta lo que hago”.


¿Y el equilibrio entre la vida personal y profesional? Él lo tiene claro: “Lo equilibro muy bien, puesto que no tengo pareja. En mi día a día, la influencia de una relación es mínima”.
Mirando hacia el futuro, Jesús Castro prefiere no revelar demasiado, pero deja pistas: “No puedo adelantar mucho, pero espero que sea en México o en Latinoamérica. Después de ‘Diario de un gigoló’, tengo muchas ganas de explorar esos mercados: México, Miami, Argentina, Colombia, Chile… Ya veremos”.