La Milan Fashion Week 2026 fue testigo del esperado debut oficial de Demna al frente de Gucci, y el cierre del desfile dejó una imagen inequívoca del cambio de dirección creativa. Lejos de la escenografía excesiva, la colección Primavera 2026 apostó por la claridad conceptual: menos volumen, más definición y una nueva relación entre prenda y cuerpo.

Durante su etapa en Balenciaga, Demna convirtió el oversize en manifiesto. Sudaderas gigantes, abrigos desbordados y proporciones amplificadas generaban distancia entre la silueta y la ropa. En Gucci, esa lógica se invierte. El vestido que llevó Kate Moss —una columna ajustada desde el cuello hasta el tobillo, cubierta de un glitter flexible— eliminó cualquier barrera entre tela y piel. No había estructura visible ni cortes innecesarios; la línea del cuerpo era el mensaje.

Kate Moss en gucci

El escote profundo en U sobre la espalda dibujaba una curva limpia hasta la zona lumbar, mientras la luz recorría el tejido con fluidez. La silueta no imponía, acompañaba. Este gesto marca el punto cero del nuevo Gucci de Demna: una moda que vuelve al cuerpo sin ironía ni distorsión.

El detalle clave llegó en la cadera: una banda elástica con el logo Gucci visible, colocada como si fuera ropa interior deliberadamente expuesta. No se trató de un monograma dominante ni de repetición gráfica, sino de un gesto íntimo. El logo no desaparece, se acerca a la piel. La identidad deja de ser estampado para convertirse en colocación estratégica.

El desfile cerró con “Tu sì ’na cosa grande” de Ornella Vanoni, aportando un tono romántico y profundamente italiano. Kate Moss caminó con serenidad, sin teatralidad, dejando que el vestido hablara.

Si este debut define la nueva era, el mensaje es claro: Gucci Primavera 2026 coloca el cuerpo en el centro, redefine el lujo con precisión y transforma el volumen en presencia directa.