La "mayor cárcel a cielo abierto jamás conocida".  Así define UNRWA, la agencia de la ONU que trabaja con los refugiados de Palestina, la Franja de Gaza.

Se trata de la operación de Naciones Unidas más grande que hay en Oriente Medio, con más de 13.000 trabajadores que intentan atender a 1.400.000 personas. "Tenemos 300.000 niños en nuestras escuelas, centros de formación profesional, 22 clínicas de salud, una veintena de centros de distribución de alimentos...", relata Raquel Martí, directora de UNRWA Comité Español.

Ante la escalada de tensión, la organización ha intentado doblegar los esfuerzos, aunque se ha encontrado con graves dificultades tras un bloqueo fronterizo de casi 15 días. Asimismo, sus operarios han sido también víctimas -más de 15 han fallecido- en un escenario en el que los muertos se cuentan por miles. Martí transmite a ElPlural.com la situación extrema y las informaciones que llegan desde la Franja hasta Madrid.

Pregunta (P): Desde los años 50 hay gente de UNRWA desplazada sobre el terreno, pero ¿de qué manera se han intensificado los esfuerzos, tanto humanitarios, como personales desde que la situación se ha encrudecido?

Respuesta (R): Desde que empezó la escalada militar, el pasado 7 de octubre, se cerraron todos los cruces fronterizos con Gaza hasta este sábado, y aunque tenemos mucho más personal disponible en Cisjordania, resulta muy complicado que ningún voluntario entre en la Franja, por lo que lo es también aumentar los números.

P: ¿Cuál es la imagen más dura, si es que se puede elegir una, que os han trasladado las personas que operan desde la Franja?

R: Te diría que las imágenes más duras vienen de los hospitales, donde la impotencia del personal sanitario es enorme porque no dan abasto con el número de heridos que les llega cada minuto. Se han acabado muchísimos de los medicamentos esenciales, no tienen desinfectantes, esterilizantes, anestesias…

Están teniendo que operar sin anestesia y sin electricidad. Nos llegan imágenes de quirófanos operando con los teléfonos móviles. Los enfermos están en el suelo, no hay camas para ellos. Hay muchísimas heridas de bomba que no tienen cirugía especializada para poder atenderlas… Están teniendo que poner tiendas de campaña en los exteriores de los centros para poder meter ahí a más heridos.

Para mí la imagen más dantesca son las relacionadas con los niños y las niñas. Muchos llegan en estado de shock, con convulsiones, temblándoles todo el cuerpo, con las pupilas totalmente dilatadas.

Muchos niños llegan en estado de shock, con convulsiones y las pupilas totalmente dilatadas

 

Y solos, porque sus familiares no han podido ser rescatados de los bombardeos y probablemente la mayoría hayan muerto. En definitiva, están en esas condiciones solos. De vez en cuando algún médico les puede ayudar o atender, pero tienen que pasar esos momentos tan terribles y sufriendo de dolor solos. Son niños de uno, dos, cuatro, diez años… Es horrible.

P: Precisamente, el bombardeo sobre un hospital de Gaza esta semana, ¿supuso un punto de inflexión? Quiero decir, dejó al descubierto ante el mundo la actuación de Israel sobre Palestina durante años.

R: Esta escalada está dejando al descubierto las atrocidades que se están produciendo en Gaza, y eso que esta es la séptima escalada militar por la que pasa la población civil. Ésta no es Hamás y en cambio, es la que está pagando la ofensiva militar israelí.

Estamos constantemente haciendo llamamientos a que la población civil, las infraestructuras civiles, el personal humanitario, los hospitales… no pueden ser objetivos; y sin embargo vemos que minuto a minuto lo están siendo.  

Las necesidades en estos momentos son enormes. Pedimos que el acceso sea ininterrumpido y con pasajes seguros para no poner en riesgo la vida de nuestro personal y la de más civiles. Y por supuesto, seguimos haciendo un llamamiento al alto el fuego,

La población civil no es Hamás

 

P: Las consecuencias están siendo devastadoras también para los trabajadores de la organización. Varios de ellos han fallecido…

R: Así es. Más de 15 trabajadores han perdido la vida desde esta escalada bélica.

P: ¿Qué os parece las respuestas de Europa, de Estados Unidos, de España? ¿Habría que cortar el suministro de armas?

R: Nosotros como organización humanitaria no entramos en cuestiones políticas, somos una agencia neutral y solo hablamos del impacto humanitario que está teniendo este conflicto, que es enorme.

Lo que pedimos a los países es que de una vez pongan fin a todo lo que estamos viendo, porque además la escalada en la región puede ser fatal, y ya incluso desde el punto de vista más egoísta, terminar involucrándonos a todos en un desenlace fatal.

P: ¿Existe una solución consensuada que responda a todos los intereses en la medida de lo posible y, sobre todo, pensando en que se acabe esta masacre?

R: Pedimos un alto al fuego. Ahora mismo estamos totalmente desbordados, fuera de capacidad para poder seguir atendiendo a la población de Gaza. Tenemos a más de medio millón de personas acogidas en nuestras instalaciones y las manos prácticamente vacías. Casi no podemos distribuir ayuda humanitaria porque se nos acaba.

Estamos haciendo un llamamiento desesperado para que los accesos estén abiertos de forma ininterrumpida y para que podamos distribuir toda esta ayuda a la población. No hay agua, no hay alimentos… se está acabando todo. La gente va a empezar a morir no solo por las bombas, sino también de deshidratación, de inanición, de falta de atención médica, etc.

La gente va a empezar a morir no solo por las bombas

 

P: ¿Confiáis en que en las próximas horas la situación se calme un poco? ¿O teméis que vaya a más?

R: La información que nos llega no es muy halagüeña, esa es la realidad.

P: A pesar de ello no os vais a quedar de brazos cruzados, pero además la gente está volcada. ¿Cómo puede colaborar la gente desde casa?

R: Hemos abierto en nuestra página web una campaña y ahí pueden destinar sus donativos. La verdad es que la respuesta que estamos teniendo por parte de la población española es increíble. Queremos agradecérselo a todas y cada una de las personas que nos han donado.

Es absolutamente necesario recaudar los máximos fondos posibles para poder seguir acopiando ayuda humanitaria en nuestros almacenes y distribuirla en cuanto sea posible.