En 2007 el cardenal Antonio Cañizares participó en un acto eclesiástico en Florencia en el que se atavió con una llamativa 'super-capa', la magna capa en el ritual litúrgico, que debía ser trasportada por un asistente y que provocó muchas críticas por su pomposidad así como análisis como este del director de ELPLURAL.COM Enric Sopena, que alertaba de que Cristo no llevaría una vestimenta "tan delirante".



Con el nombramiento de Cañizares como nuevo arzobispo de Valencia la imagen ha sido recuperada estos días para cuestionar si este cardenal puede representar los aires de humildad que predica el papa actual y también ha servido burlas como esta de la revista satírica Mongolia.



La noticia positiva para Cañizares es que en Valencia le esperan fervientes defensores como los de la Universidad Católica San Vicente Mártir de Valencia, privilegiada desde hace años por las Administraciones Públicas en manos del PP, que corresponde por su parte haciéndose cargo de los dirigentes del partido problemáticos como Francisco Camps. El propio Cañizares ha participado en los cursos de organizados por fundaciones populares, la CEU y la San Vicente Mártir en cursos junto a pesos pesados del PP valenciano como Juan Cotino, Esteban González Pons o el propio Camps.

Lo hizo "por pura obediencia"
Juan Damián Gandía Barber, decano de la Facultad de Derecho Canónico de aquella universidad, ha difundido un artículo defendiendo la 'magna capa' de Cañizares en la hora de su regreso a Valencia. Asegura que Cañizares "por pura obediencia" se trasladó a Florencia a llevar a cabo el encargo de unas ordenaciones "en un Instituto que celebra con la forma extraordinaria del rito romano" por lo que se pregunta si "se puede dejar de obedecer y de hacerlo bien" aquel encargo. Pero el propio catedrático abre las especulaciones sobre si tenía que llevar aquellas vestimentas: "Algunos dicen que no se le mandó ponerse esa capa. Falso, porque cuando se le envía a cumplir el encargo se le está diciendo que lo haga según está estipulado en la forma en la que se va a desarrollar la celebración".

El catedrático se deshace en elogios a su nuevo arzobispo: "conocemos su austeridad y templanza en todos los aspectos de su vida cotidiana que incluye también el vestir con dignidad un traje chaqueta negro, normal y corriente sobre el cual lleva siempre la misma cruz pectoral de plata: aquella que le regaló en su día S. Juan Pablo II". Atribuye las críticas al "desconocimiento o la malicia" y asegura que en Roma el cardenal ha vivido con "simplicidad y modestia".