Este jueves la colaboradora de El Intermedio, Pilar Rubio, reapareció en el espacio de Pablo Motos apenas dos meses después de dar a luz al tercer hijo que ha tenido con el futbolista Sergio Ramos. La presentadora ya anunció a principios del mes de mayo que volvía al trabajo, lo que le valió muchas críticas por renunciar a los cuatro meses que le correspondían de por baja de maternidad.

Rubio es el último caso de un largo debate en torno a cualquier rostro conocido que renuncie a su baja por maternidad, tanto en el mundo de la cultura, la televisión o la política. Ejemplos hay muchos, tantos como opiniones a favor o en contra de la decisión de renunciar o no a este derecho de la mujer.

“Flaco favor nos hace a la mujer trabajadora... pasando de la baja maternal. Me entristece”, escribía una usuaria en Twitter, mientras que otras señalaban que lo hacía “porque tiene quien le cuida los niños”. La cuestión del poder económico también tiene mucho que ver en este debate. La baja por maternidad es un derecho, pero aún hay mujeres que renuncian a ella porque necesitan el dinero o porque las amenazan con perder su puesto de trabajo. Caso diametralmente opuesto al de Rubio.

Vuelta al trabajo  // Back to work, shooting 

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Otros ejemplos son la periodista Sara Carbonero, que redujo en 2016 la baja por su segundo hijo, o Anne Igartiburu, que tras seis semanas de dar a luz a su primer hijo se ponía de nuevo al frente del programa Corazón TVE.

La actriz Amaia Salamanca quiso justificar las reducciones en las bajas a la que tenía derecho tras sus tres partos afirmando que “la interpretación no es un trabajo de oficina donde te puedas coger tus cuatro meses por maternidad”.

En el lado opuesto del debate, la presentadora Tania Llasera se quejó de lo “insuficiente” de una baja por maternidad de 4 meses. “Debería ser como en otros países, 9 meses a repartir entre ambos padres a lo largo de unos 3 años. ¡Si es que la OMS recomienda 6 meses de lactancia y tenemos 4 de baja!”, escribió en Instagram.

La baja maternal en política

También en política, un trabajo muy constante, se ha abierto este debate en torno a las representantes públicas que se han quedado embarazadas y han dado a luz durante su trabajo en las instituciones públicas.

El ejemplo más cercano es el de Carolina Bescansa y que dejó para la posteridad la imagen de ella votando en el Congreso con su hijo recién nacido en brazos, algo que como curiosidad estaba prohibido hasta el pasado abril en el Parlamento de Estados Unidos.

La cofundadora de Podemos ya había acabado sus cuatro meses de baja maternal, pero quiso, con su gesto, visibilizar la dificultad de la conciliación laboral a edades tan tempranas, aunque le valió las críticas por querer “protagonizar portadas”.

También fue criticada la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que en 2015 se reincorporó al trabajo sólo 45 después del parto. La presidenta manifestó públicamente, antes de dar a luz, que se cogería el permiso maternal y que no sería solo por unos días, ya que para ella era una cuestión importante, dado que se trata de un “derecho” que se han ganado las mujeres.

Quien no se cogió casi baja maternal, y fue tanto alabada como criticada, fue la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría que, apenas cinco días después de dar a luz, apareció en el balcón de la sede del PP en Génova para celebrar la victoria en las elecciones generales de 2011.

“Vais a permitir a Soraya que no bote”, dijo el propio Mariano Rajoy.

Algunos de los titulares que se escucharon en ese momento, alabando el intento de conciliación de la vicepresidenta, fueron que iba a ser “el papá de la criatura el que se está encargando de la alimentación y de los cuidados del bebé”, que “Soraya, mano derecha del presidente, renuncia a su baja por maternidad y trabaja hasta altas horas en Moncloa” o que “ella se ha propuesto acudir todos los días al baño de su hijo, confirman sus colaboradores…” Claro está, otras no apoyaron su decisión, considerando que hacía un flaco favor a las mujeres que no se lo podían permitir.

Carme Chacón, embarazada, pasa revista a las tropas junto a José Antonio Alonso. (PSOE)

Antes de ellas, la exministra de Defensa, Carme Chacón, compartió el permiso con su marido, Miguel Barroso disfrutando 42 días de baja, durante los que compaginó el cuidado de su hijo con “contactos con sus colaboradores del Ministerio de Defensa”, según explicaron sus portavoces.

Fuera de nuestras fronteras, la ministra francesa de Justicia con Nicolás Sarkozy, Rachida Dati, decidió prescindir de la baja por maternidad que le correspondía y acudir a un Consejo de Ministros apenas cinco días después de dar a luz, lo que desató una oleada de críticas en su país.

En 2010, la eurodiputada italiana Licia Ronzulli acudió a votar con su bebé recién nacido en brazos, como gesto para simbolizar las dificultades que afrontan las mujeres para conciliar su vida laboral con la familiar.