Dos extrabajadoras de las mansiones de Julio Iglesias en Punta Cana (República Dominicana) y en Lyford Cay (Bahamas) lo acusan de presuntas agresiones sexuales mientras trabajaban en ellas bajo régimen interno. Los hechos descritos por las mujeres tuvieron lugar en 2021, cuando los efectos de la pandemia aún resonaban en República Dominicana, y el artista recurrió al miedo al contagio para prohibir o limitar sus salidas al exterior de la finca, pero no las de las encargadas o los hombres del personal.

Los testimonios de estas mujeres, revelados por elDiario.es bajo una investigación en colaboración con Univision Noticias, pertenecen a una empleada del servicio doméstico y una fisioterapeuta, mujeres que trabajaron para Iglesias en 2021 y que señalan un ambiente de "control, acoso y terror" en las mansiones. 

La empleada del servicio doméstico cuenta que fue presionada para mantener encuentros sexuales con el artista, entre los que describe penetraciones, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. Además, tanto ella como su compañera fisioterapeuta relatan tocamientos, insultos y humillaciones durante su jornada laboral. 

Bajo nombres ficticios para proteger su identidad, Rebeca -empleada del servicio doméstico- declara que Iglesias, que por aquel entonces tenía 77 años, la mandaba llamar a su habitación en distintas ocasiones a lo largo de la jornada y era entonces cuando la penetraba con los dedos anal y vaginalmente sin que ella diera su consentimiento. "Me usaba casi todas las noches. (...) Me sentía como un objeto, como una esclava", cuenta a los dos medios previamente citados. Además, señalan que mientras que se cometían estos abusos, otra empleada con rango mayor al de la trabajadora se encontraba presente y también participaba en ellos.

Por otro lado, Laura -fisioterapeuta- cuenta que el artista le besó en la boca y le tocó los pechos sin que ella así lo quisiera: "Estábamos en la playa y él se acercaba y me tocaba los pezones", cuenta, narrando otro episodio similar que tuvo lugar en la la piscina de la villa Iglesias tiene en Punta Cana. 

Y es que hechos relatados por ambas sucedieron mientras que trabajaban en las mansiones del cantante. Laura comparte que al inicio le pareció “una casa de ensueño”, pero que pronto terminó siendo un lugar marcado por las "peleas" casi diarias y los "enojos" si no se hacía lo que él quería. En este sentido, la extrajabadora asegura que reinaba un ambiente "incómodo" que tenía a las empleadas “en permanente modo alerta” e “irritables”; un lugar donde Iglesias “normalizaba el maltrato”. 

Julio es una persona muy controladora”, dice, contando que Iglesias ejerce su poder “a través del miedo”: "Amenaza con despedirte y constantemente te recuerda que estar trabajando para él es lo mejor que te ha pasado en la vida. Vive recordándote cuáles son las reglas, qué puedes hacer y qué no”.

Por su parte, Rebeca señala que “a esa casa hay que llamarla la casita del terror porque es un drama, una cosa horrible”. La mujer relata que, en su caso, el cantante ejercía el control también a través de la imposición de revisar su teléfono móvil: “Yo no dejaba [el móvil] con nada visible porque sabía que él lo iba a hacer [revisar el teléfono] y siempre archivaba los chats u ocultaba las fotos, ya que teníamos prohibido tirar fotos en la villa”.

Los dos testimonios afirman que estos encuentros sexuales no consentidos se produjeron bajo el conocimiento de las encargadas de la gestión del hogar y la contratación del personal. Sin embargo, la mujer señalada por Rebeca como su primera jefa al ingresar en la mansión de Punta Cana, y con la que aseguró que mantuvo el primer encuentro sexual junto a Iglesias, tildó los hechos de "patrañas" y aseguró que trabajó para él como “bailarina por muchos años”. En este sentido, se deshizo en halagos hacia Iglesias, para el que aseguró que solo tenía "agradecimiento, admiración y respeto por el gran artista y el gran ser humano que es".

Asimismo, la encargada responsable de la contratación de las empleadas también realizó reconocimientos médicos a las empleadas del servicio doméstico, incluyendo exámenes ginecológicos y pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Rebeca apunta a que favorecía y participaba en las solicitudes sexuales planteadas por el artista. 

elDiario.es y Univision Noticias han contactado con 15 extrabajadores de Julio Iglesias, que trabajaron en las mansiones del cantante en República Dominicana, Bahamas y España entre finales de los 90 y 2023. Todos ellos confirman los conflictos laborales, el complejo ambiente de trabajo y las condiciones de aislamiento de las mujeres. Tras su salida de las residencias, Laura y Rebeca afirman haber vivido una catarsis: “Ahora soy una mujer y he aprendido muchas cosas”, “pero cuando llegué allí tenía 22 años y mucha inocencia, él jugó con eso”, dice la segunda de ellas. 

“Quiero mandarle un mensaje a las chicas que están allí dentro, que piensan que no tienen salida, que tienen miedo a hablarle. Me gustaría hablarle a una chica que en un futuro piense ir a trabajar allí, que sepa cómo es la vida allí, que no vaya ciega como yo”, añade. 

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