Sociedad

"Estar hinchada" en la menopausia: lo que la microbiota intestinal explica de esta etapa

Gases, digestiones pesadas y sensación de hinchazón son quejas habituales en esta etapa, mientras la caída de los estrógenos también transforma las bacterias del intestino y de la zona vaginal

"Estar hinchada" en la menopausia: lo que la microbiota intestinal explica de esta etapa
"Estar hinchada" en la menopausia: lo que la microbiota intestinal explica de esta etapa

El pantalón que aprieta más de la cuenta al final del día, la cena que antes sentaba bien y ahora resulta pesada, los gases que aparecen sin motivo aparente. Muchas mujeres describen cambios así al llegar a la menopausia y los viven con cierto desconcierto: no han cambiado lo que comen, pero su digestión ya no responde igual. La sensación de hinchazón abdominal es una de las quejas más repetidas de esta etapa, aunque rara vez ocupa el centro de la conversación.

Durante décadas, la menopausia se ha contado casi siempre en clave hormonal. Los sofocos, el insomnio, los cambios de humor o la pérdida de hueso se explican por el final de la producción de estrógenos en los ovarios, y esa explicación sigue siendo válida. Lo que ha cambiado es el mapa: la investigación mira ahora también hacia el intestino, donde conviven billones de bacterias que forman la microbiota intestinal.

Ese ecosistema, que participa en la digestión, en las defensas e incluso en la forma en que el cuerpo gestiona sus hormonas, también se transforma cuando llega la menopausia. Coincidiendo con el Día Mundial de la Menopausia, que se celebra el 18 de octubre, conviene separar lo que ya se sabe de lo que todavía se investiga en un campo que avanza rápido y que, precisamente por eso, se presta a promesas exageradas.

Cuando el intestino también nota la menopausia

La Dra. Clotilde Vázquez, jefa de Departamento de Endocrinología y Nutrición de los cuatro hospitales de Quirónsalud integrados en el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), entre ellos el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, explica que el descenso hormonal tiene un efecto directo sobre ese ecosistema: "La falta de estrógenos influye en el número y en la variedad de especies que constituyen la microbiota intestinal y, en general, puede producirse un peor funcionamiento de este ecosistema. A ello se suma el acúmulo de grasa visceral que se produce con frecuencia durante la menopausia".

Dicho de otro modo, con menos estrógenos el intestino alberga menos tipos de bacterias y estas trabajan peor en equipo. A ese cambio se añade la grasa visceral, la que se acumula alrededor de los órganos del abdomen y no la que se pellizca bajo la piel.

La especialista insiste en que no hay una única causa detrás de la molestia: "Por eso es habitual que algunas mujeres perciban que hacen peor las digestiones, acumulan más gases o se sienten más hinchadas. Además, otros síntomas propios de esta etapa, como un mayor estrés o el insomnio, también pueden repercutir sobre el intestino. Es, por tanto, la suma de distintos factores la que puede contribuir a esa sensación de 'estar hinchada' que refieren muchas mujeres durante la menopausia".

La hinchazón, por tanto, no depende solo de lo que se come. El estrés y el mal descanso, tan frecuentes en estos años, también pasan factura al intestino.

Del ovario al intestino: el estroboloma

¿Por qué la microbiota se ha convertido en un asunto de interés para quienes atienden a mujeres en la menopausia? La doctora lo explica sin rodeos: "La menopausia es, en efecto, una situación caracterizada por el cese de la producción de estrógenos por parte del ovario. Eso no ha cambiado. El interés que despierta la microbiota en general, y en particular durante la menopausia, se debe a que, al menos en investigación básica, algunas bacterias intestinales son capaces de intervenir en el metabolismo de los estrógenos, lo que podría contribuir a atenuar algunos de los efectos derivados de su descenso".

El matiz es importante. La investigación básica se refiere a estudios de laboratorio o en animales, que abren pistas valiosas pero todavía no equivalen a tratamientos probados en mujeres.

En el centro de esa línea de trabajo está el estroboloma, un término poco conocido fuera del ámbito médico. Según la Dra. Vázquez, "el estroboloma es el conjunto de bacterias intestinales cuyos genes tienen capacidad para metabolizar estrógenos inactivos procedentes, entre otros lugares, del propio tejido adiposo, reactivarlos y favorecer que vuelvan a absorberse. Podríamos entenderlo como una especie de mecanismo de 'ahorro' de estrógenos".

La comparación ayuda a entenderlo. El organismo desactiva parte de sus estrógenos para eliminarlos, pero algunas bacterias del intestino pueden recuperarlos antes de que salgan del cuerpo y devolverlos a la circulación. Es una especie de reciclaje hormonal que cobra interés cuando el ovario deja de producir estas hormonas.

Esa capacidad, sin embargo, no es igual en todas las mujeres: "Durante la menopausia, esta capacidad puede disminuir, aunque existen diferencias entre personas. De ahí el interés por mantener en buen estado las especies bacterianas que integran el estroboloma y favorecer una microbiota saludable". Entre las bacterias vinculadas a este proceso, la especialista cita algunos lactobacilos, como Lactobacillus reuteri, y las bifidobacterias.

La flora vaginal, la otra gran afectada

El intestino no es el único lugar donde las bacterias notan la retirada hormonal. La vagina tiene su propia microbiota, dominada por lactobacilos que mantienen un ambiente ácido y dificultan que proliferen los microorganismos causantes de infecciones.

La Dra. Vázquez lo resume así: "La flora bacteriana vaginal es muy específica y está favorecida por los estrógenos. Cuando estos disminuyen durante la menopausia, se produce un desequilibrio que puede favorecer las infecciones vaginales y, por proximidad, también las infecciones urinarias. Además, la falta de estrógenos contribuye a la atrofia y al síndrome genitourinario".

La atrofia es el adelgazamiento y la pérdida de elasticidad de los tejidos de la zona. El síndrome genitourinario de la menopausia agrupa sus consecuencias más habituales: sequedad vaginal, escozor, dolor en las relaciones sexuales y distintas molestias urinarias. Son síntomas que muchas mujeres callan por pudor, aunque tienen tratamiento.

Para estos problemas existen probióticos específicos, pero la especialista advierte de sus límites: "Existen probióticos destinados a mejorar la flora vaginal que pueden ser de utilidad durante un tiempo, pero a largo plazo es especialmente importante evitar la atrofia. Los estrógenos locales pueden contribuir a prevenirla y a favorecer el equilibrio de la flora vaginal".

Es decir, el probiótico puede ayudar de forma puntual, pero la clave está en cuidar el tejido, una decisión que debe valorar el médico en cada caso.

Sueño y ansiedad: una pista prometedora

Pocas quejas son tan habituales en la menopausia como los problemas de sueño, a menudo acompañados de ansiedad o irritabilidad. Aquí entra en juego el llamado eje intestino-cerebro, la comunicación constante entre el aparato digestivo y el sistema nervioso.

La doctora señala que "algunas bacterias, sobre todo de los grupos de los lactobacilos, las bifidobacterias y Akkermansia, producen o modulan neurotransmisores importantes en el sueño y en el control de la ansiedad, principalmente la serotonina, pero también el GABA y la melatonina". Los neurotransmisores son los mensajeros químicos con los que se comunican las neuronas: la serotonina se relaciona con el estado de ánimo, la melatonina regula el ritmo de sueño y vigilia y el GABA ayuda a frenar la actividad cerebral.

Además, según explica la especialista, cuando un intestino sano fermenta la fibra produce ácidos grasos de cadena corta, unas sustancias con efecto antiinflamatorio que protegen la pared intestinal y que también pueden influir en el descanso. A partir de ahí, plantea una posibilidad: "Estas familias bacterianas disminuyen durante la menopausia, por lo que algunos probióticos de la familia de los lactobacilos pueden contribuir a mejorar la calidad y la cantidad del sueño en esta etapa".

Conviene leer esta vía con prudencia. La evidencia en mujeres procede todavía de estudios limitados, de modo que se trata de una línea de investigación prometedora más que de un tratamiento establecido. Ante un insomnio persistente, la consulta médica sigue siendo el primer paso.

Del intestino al hueso

Tras la menopausia se acelera la pérdida de masa ósea y, con ella, aumenta el riesgo de osteoporosis y de fracturas. La Dra. Vázquez apunta a un actor que hasta hace poco no entraba en esa ecuación: "Durante años hemos explicado la osteoporosis posmenopáusica fundamentalmente por la caída de los estrógenos, pero ahora sabemos que la microbiota intestinal puede desempeñar un papel intermedio importante a través del llamado eje intestino-hueso".

Según explica, con el descenso hormonal disminuyen las bacterias que producen butirato, un compuesto que nutre las células del intestino, y las que ayudan a reciclar estrógenos, mientras que pueden ganar terreno las que favorecen la inflamación. "Estos cambios pueden incrementar la permeabilidad intestinal y favorecer una inflamación de bajo grado que activa las células que destruyen hueso, los osteoclastos, y reduce la absorción de nutrientes importantes para la salud ósea, como el calcio, la vitamina K2 y el magnesio".

El hueso se renueva constantemente: unas células lo destruyen y otras lo reconstruyen. Si las primeras ganan la partida, el esqueleto se debilita. Una inflamación de bajo grado, discreta pero mantenida en el tiempo, inclina la balanza en la dirección equivocada.

Buena parte de este conocimiento procede de estudios experimentales, y la propia especialista sitúa el cuidado de la microbiota como un elemento más, nunca como sustituto. La fibra, el estroboloma y, cuando proceda, determinados probióticos se suman a los pilares de siempre: el calcio y la vitamina D.

Probióticos: útiles en algunos casos, no una solución mágica

Las estanterías de farmacias y herbolarios ofrecen cada vez más suplementos que se anuncian como específicos para la menopausia. Ante esa oferta, la doctora distingue escenarios. En la zona vaginal, recuerda, los probióticos pueden tener interés durante un tiempo, pero lo fundamental a largo plazo es evitar la atrofia urogenital.

En el intestino, el mensaje es parecido: "En cuanto a la microbiota intestinal, entre las bacterias consideradas beneficiosas se encuentran determinados lactobacilos, como Lactobacillus reuteri, y las bifidobacterias. Sin embargo, más allá de la suplementación, es especialmente importante mantener una alimentación rica en fibra que contribuya a conservar una microbiota intestinal saludable".

La conclusión práctica es clara: un probiótico no compensa una dieta pobre en fibra. Antes de recurrir a suplementos, lo sensato es revisar el plato y consultar con el médico si se plantea tomarlos durante un periodo prolongado.

No basta con "no comer mal"

Para la especialista, la alimentación es la herramienta fundamental. Debe aportar fibra suficiente, prebióticos naturales y los micronutrientes necesarios, siguiendo un patrón de dieta mediterránea y reduciendo los productos procesados y ultraprocesados, que pueden perjudicar a la microbiota.

Los prebióticos son, en esencia, el alimento de las bacterias beneficiosas. Se encuentran en la fibra, que puede ser soluble, como la de la avena, las legumbres o la manzana, o insoluble, como la de los cereales integrales y muchas verduras. Ambas son necesarias.

Pero la doctora va un paso más allá: "Y no basta únicamente con 'no comer mal': hay que comer bien. Esto implica llevar una dieta variada, basada sobre todo en alimentos vegetales, proteínas de alta calidad e hidratos de carbono complejos que aporten fibra".

Los hábitos fuera de la mesa también cuentan: "También es fundamental realizar ejercicio y evitar tóxicos como el alcohol y el tabaco. Son recomendaciones importantes durante toda la vida, pero la menopausia puede actuar como una llamada de atención para adoptar o reforzar estos hábitos saludables".

La menopausia no inventa consejos nuevos. Ofrece, eso sí, un buen momento para ponerlos en práctica.

Hacerse la ITV para los próximos 30 años

El primer mensaje de la especialista es tranquilizador: "El principal consejo es no asustarse ante la menopausia. Es una etapa que en ocasiones puede presentarse de forma brusca y que nos recuerda la importancia de adoptar unos hábitos de vida saludables".

Tranquilidad no significa dejadez. La Dra. Vázquez considera que es un buen momento para acudir al endocrino o al médico de cabecera, además de mantener el seguimiento ginecológico, porque "la caída de la producción hormonal tiene repercusiones en distintos ámbitos de la salud: a partir de la menopausia se pierde hueso y masa muscular, puede empeorar la salud vascular, aumentar el colesterol o aparecer hipertensión arterial".

Varios de esos cambios no dan síntomas. El colesterol alto o la tensión arterial elevada pueden pasar años inadvertidos si no se miden, y la sequedad vaginal y el síndrome genitourinario tienen consecuencias que conviene prevenir y tratar a tiempo.

Las soluciones, insiste, no son iguales para todas: "Dependiendo de cada mujer, estas situaciones pueden abordarse mediante tratamiento hormonal de reemplazo u otras herramientas que el médico debe valorar de manera individualizada. Como suelo decir, conviene 'hacerse la ITV' cuando empiezan los síntomas de la menopausia, para afrontar los siguientes 30 años o más en el mejor estado de salud posible".

La hinchazón que tantas mujeres notan en esta etapa no es un peaje que haya que aceptar en silencio, sino una señal de que el cuerpo está cambiando por dentro. Lo que hoy se sabe de la microbiota no ofrece atajos ni suplementos milagrosos, pero sí refuerza consejos de siempre con nuevos argumentos: comer bien, con abundante fibra y vegetales, moverse a diario, dormir lo suficiente y revisar la salud con el médico cuando llegan los primeros síntomas. Cuidar las bacterias del intestino es, al final, otra forma de prepararse para las décadas que vienen.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora