La recta final de las navidades la protagonizan tres nombres propios claros: Baltasar, Melchor y Gaspar. Los tres Reyes Magos quienes, según marca la tradición cristiana, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde Oriente para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.

Con el paso del tiempo, en los países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar el 6 de enero la festividad de los Reyes Magos. Un día que es festivo en España, además de en otros países hispanohablantes como Cuba, Colombia, México, Paraguay, Uruguay, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.

Una cita marcada en rojo para los más pequeños, que son los que más disfrutan de la magia de Baltasar, Melchor y Gaspar. Sin embargo, estos no son los únicos encargados de repartir los regalos en las navidades en Europa. De hecho, en toda Europa, los Reyes Magos solo son hegemónicos en España. El trono recae en Papá Noel o el Abuelo de la Navidad, según el país, que está presente en todos los países europeos. En nuestros vecinos Portugal y Francia se encuentra de manera exclusiva, así como en Reino Unido e Irlanda.

Por su parte, los niños italianos dependen de La Befana. Si los bambini se han portado bien a lo largo del año, esta bruja les recompensará con chocolatinas y golosinas; por el contrario, si han sido malos, les entregará un duro carbón. Según la leyenda, La Befana fue la que indicó a los tres Reyes Magos cómo encontrar al Niño Jesús, pero estos finalmente no consiguieron llegar y la bruja decidió repartir los dulces a otros niños, esperando que alguno de ellos fuera el hijo de Dios.

En Rusia, la responsabilidad es tarea única y exclusiva del Abuelo de las Nieves. A diferencia de otros, el reparto de los regalos lo hace vestido de azul, y en Nochevieja. Además de en Rusia, también está presente en otros países de este de Europa y los Balcanes como Bielorrusia, Serbia, Bosnia, Herzegovina, Macedona y Montenegro. En Eslovenia y Bulgaria, comparte cometido junto a Papá Noel.

Otro nombre propio es el de San Nicolás. Este, cuenta la leyenda, colocó una bolsa de monedas de oro en los calcetines, puestos a secar en la chimenea, de unas hermanas jóvenes cuyo padre no podía casar porque no tenía dinero. Es el responsable de llevar presentes a los niños en Polonia, Países Bajos y Ucrania (comparte misión junto al Abuelo de las nieves).

Sin embargo, la reforma protestante intentó acabar con San Nicolás, y le sustituyó el propio Niño Jesús. Este es el caso de Suiza, Austria, Hungría, Eslovaquia, República Checa y Alemania, aunque en el país germano el Abuelo de la Navidad tiene una fuerte presencia en el norte.

En cuanto al Norte de Europa, cada país tiene su propia mitología. De esta manera, en Finlandia el peso recae en la Cabra de Navidad (Joukupukki, en finés), que en la actualidad no deja de ser un Papá Noel, con una ligera diferencia, ya que, en vez de entrar a hurtadillas por la chimenea, es el padre de familia quien entra por la puerta principal. En Suecia y Noruega, la responsabilidad es del Gnomo de la Navidad, mientras que en Islandia son una banda de gnomos los encargados.

Por último, los cristianos ortodoxos griegos apostaron por asociar la tradición de los regalos navideños a la festividad de San Basilio, que se celebra el 1 de enero. Este santo es el que reparte los regalos en Grecia y Chipre.