Laia, la niña de 13 años, cuyo cadáver apareció ayer en la vivienda de un vecino de sus abuelos en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), no llegó a salir del edificio en ningún momento, según creen los Mossos d' Esquadra, a la espera de las pruebas forenses.

El detenido es un hombre de 42 años, hijo de los vecinos de los abuelos de la menor, y que tiene antecedente por amenazas a su exmujer.

El cuerpo sin vida de la niña fue encontrado por dos de sus tíos en el número 26 de la avenida Cubelles en la que se perdió la pista de la niña. Los hombres forzaron la entrada tras considerar que el vecino, al que acudieron en busca de información sobre su sobrina, por segunda vez, se mostraba "incongruente", según ha explicado el jefe de la División de Investigación Criminal (DIC), Toni Rodríguez.

Uno de los tíos retuvo al hombre en la puerta mientras el otro entró en el piso y encontró el cuerpo de la niña oculto tras un colchón.

Heridas de arma blanca
Los Mossos han confirmado que el cuerpo presenta varias heridas por arma blanca, aunque están a la espera del informe forense para certificar las causas exactas de la muerte. Los trabajos se centran ahora en averiguar los motivos del presunto homicida, quien los Mossos creen que pudo actuar de forma "espontánea". La muerte de la niña habría sucedido poco después de que la atrapara el presunto homicida.

La reconstrucción de los Mossos, aunque incompleta por el momento, ha permitido establecer ya el momento en el que supuestamente desaparece. Fue poco antes de las 18.50. A esa hora el padre de la menor llega, aproximadamente, a la casa de los abuelos a recoger a la niña, donde había permanecido desde las 17.00, tras salir del colegio.

El padre, tras avisar a los abuelos por teléfono de que está llegando a la casa, la espera en el coche. Al no bajar, vuelve a contactar por el telefonillo, pero los abuelos le dicen que ya ha bajado a su encuentro. La pequeña, que padecía autismo en un grado leve, nunca llegó a abandonar el edificio.