Cuando hace quince años una desembarcó en Madrid desde la Ciudad Condal, ilusionada con esta ciudad, que le parecía lo más divertida del mundo, se extrañó del poco contacto que existía con la ciudadanía. Sí, muchas cañas y pinchos en los bares, gran hemorragia de socialización en cualquier rincón,  pero se disfrutaba de pocas celebraciones en las que los habitantes de Madrid fueran los protagonistas. A lo largo de este tiempo, tengo que decir que ha mejorado. Madrid se ha abierto a sus ciudadanos, y por supuesto, consecuencia de los cambios socio-políticos de los últimos tiempos, no parece que vaya a quedar otra manera de que marcas y administración hablen con nosotros.



Fruto de esta sintonía, de repente ayer  una se encontró inaugurando el verano, pero sobre todo, celebrando El Día de la Música a lo grande, y además, sin pagar un euro (que en momentos en los que la crisis aún es compañera de viaje de la mayor parte de la población, gestos como estos se valoran con gran aprecio).  Celebrándolo de la mano de FNAC España y de tres bandas con mucha solera:  Sidecars, Burning y MClan. La multinacional francesa salió a la calle desatando la ilusión de los madrileños. En un escenario instalado en la pintoresca Plaza de Santa María de Soledad Torres Acosta, o más conocida como Plaza de los Cine Luna, en la que hasta la Iglesia de San Martín acogía el logo de la marca, ciudadanos de diferentes generaciones, y de todo tipo y condición se dieron cita para aplaudir, cantar, festejar y especialmente divertirse,  con el espectáculo ofrecido.



Los chicos de Sidecars apuntan muchas muchas muchas maneras. Con su look de malotes, rock pegadizo y letras interesantes fueron los encargados de calentar motores al inicio de la fiesta. Simpáticos y enrollados, nos gustaron a máximo volumen. Siguieron los míticos Burnings. Que aún son capaces, y lo que les queda,  de hacernos mover las caderas sin parar. Los grandes rockeros nunca mueren, y así lo demostraron ellos escondidos tras sus gafas de sol y preguntándonos Qué hace una chica como tú en un sitio como este... Y pasadas las diez de la noche, cuando el aire empezaba ya a saludarnos y un cielo pincelado con nubes daba paso a la oscuridad, salió MClan para acabar de desatar la euforia del público. Carlos Tarque sabe bien qué tiene que hacerse arriba de un escenario. Bailó, brincó, se enrolló, bajó a cantar entre el público, agitó a los espectadores  haciéndonos  bailar y mover los brazos. Y sobre todo, cantar. Porque ayer todo el mundo era fan. Todo el mundo se sabía las canciones de los grupos, y sobre todo, todo el mundo tenía ganas de festejar un Día de la Música para ellos.



Fue una noche real de Happy música to you. Porque así es la única manera de celebrar una fiesta,  estrechando la mano al público y convirtiéndoles en protagonistas. Los grupos lo sabían. FNAC también.