España encabeza desde hace años las tasas mundiales de trasplantes, pero ese liderazgo no depende solo de la tecnología o de la pericia quirúrgica. Detrás de cada órgano trasplantado existe un proceso complejo que comienza mucho antes de entrar en quirófano. La donación no es un acto improvisado, sino el resultado de una cadena asistencial coordinada, basada en protocolos claros y en una vigilancia constante de posibles escenarios clínicos.
En ese engranaje, hay un momento que puede marcar la diferencia entre salvar varias vidas o perder esa oportunidad: el aviso. Detectar a tiempo que un paciente puede convertirse en donante potencial tras su fallecimiento y activar los mecanismos adecuados es el primer paso de un proceso que requiere rapidez de actuación y un profundo respeto por los valores del paciente y su familia. Sin ese primer movimiento, todo lo demás se detiene.
La donación de órganos forma parte de una medicina que no solo cura, sino que también acompaña en el final de la vida. En un contexto sanitario donde la detección precoz marca la diferencia en enfermedades como el cáncer de próstata o el Alzheimer, el concepto de actuar a tiempo también resulta esencial cuando ya no existen opciones terapéuticas curativas. En ese punto, pensar en donación puede convertirse en una decisión que trasciende al propio paciente.
La donación, un derecho en el final de la vida
A partir de ese momento, la labor de los profesionales adquiere una dimensión ética y asistencial que va más allá de la técnica. María Luisa Fernández Gutiérrez, coordinadora de Trasplantes del Hospital Universitario Infanta Elena, explica que la formación continuada es una pieza clave para mantener activa esa cultura sanitaria.
En este contexto, se encuadró la reciente formación en Detección y donación de órganos y tejidos dirigida a profesionales de unidades potencialmente generadoras de donantes, celebrada en el centro valdemoreño con el objetivo de mejorar la identificación precoz de posibles donantes.
"Estos cursos buscan concienciar sobre la donación de órganos y tejidos como necesidad para quienes esperan un trasplante y, al mismo tiempo, un derecho que forma parte de los cuidados al final de la vida", explica Fernández Gutiérrez.
Sus palabras sitúan la donación en un marco más amplio: no solo como un acto solidario, sino como parte de los cuidados integrales que el sistema sanitario debe garantizar. Cuando un paciente se encuentra en una situación irreversible, ofrecer la posibilidad de donar forma parte de una atención que respeta su voluntad y amplía el impacto de su historia vital más allá del fallecimiento.
En este sentido, la donación no compite con la asistencia, sino que la complementa. Y para ello es clave que, cuando no hay opción de curación, se respete la voluntad de donar. Pero para que ese derecho pueda ejercerse, alguien debe detectar el momento adecuado. El proceso comienza cuando un profesional sanitario identifica un posible donante en un contexto clínico compatible. No se trata de decidir si la donación será viable —esa evaluación corresponde a los equipos de Coordinación de Trasplantes— sino de activar el aviso.
El primer paso: identificar el escenario clínico
"Por eso formamos a los profesionales para identificar escenarios clínicos, activar correctamente el proceso y garantizar que cada persona pueda cumplir su voluntad de donar, siempre desde el respeto absoluto a los derechos, deseos y valores del paciente y de su familia",
La coordinadora subraya así la importancia de la formación específica y de la activación precoz. Detectar un posible donante no significa asumir que todos los órganos serán aptos para trasplante, pero no hacerlo implica cerrar la puerta antes incluso de valorar esa posibilidad.
En la práctica clínica, esto supone mantener una actitud vigilante ante determinadas situaciones. La medicina moderna ha demostrado que el tiempo importa en múltiples escenarios, desde un ictus hasta una infección respiratoria grave como la neumonía. En la donación, el factor tiempo también es determinante para preservar la viabilidad de los órganos.
María Luisa Fernández Gutiérrez, coordinadora de Trasplantes del Hospital Universitario Infanta Elena.
Ante la duda, activar el aviso
Uno de los mensajes más claros que trasladan los coordinadores de trasplantes es que la duda no debe paralizar el proceso. Al contrario, debe impulsar la consulta especializada. En este sentido, Fernández Gutiérrez lo expresa con rotundidad: “Ante pacientes con daño cerebral catastrófico o con patologías neurodegenerativas o pulmonares sin opciones terapéuticas y con un pronóstico vital infausto a corto plazo, en los que[M1] se plantea la adecuación de las medidas de soporte vital, es importante pensar en la posibilidad de donación. En estos casos, la recomendación es comunicar la situación de forma precoz y activar el aviso a la Coordinación de Trasplantes, incluso cuando existan dudas: la evaluación especializada puede descartarlo, pero la no detección elimina la oprtunidad”, señala María Luisa Fernández Gutiérrez.
La frase resume una idea sencilla: es mejor evaluar que perder la oportunidad. Cuando un paciente se encuentra en una situación clínica irreversible y se decide adecuar las medidas de soporte vital, puede abrirse un escenario compatible con la donación. No siempre lo será, pero si no se comunica a la Coordinación de Trasplantes, nunca podrá valorarse.
Este enfoque refuerza la idea de que el sistema funciona como una red coordinada, donde cada profesional desempeña un papel crucial. La no detección no es un error técnico, sino una oportunidad perdida que afecta directamente a las personas que esperan un trasplante.
Una responsabilidad compartida
La donación no depende únicamente de la Coordinación de Trasplantes, la UCI o de los equipos quirúrgicos. Implica a servicios de urgencias, hospitalización, anestesia y enfermería. Cualquier profesional puede encontrarse ante un caso potencial. Por eso, la formación no se limita a un grupo reducido, sino que busca crear una cultura hospitalaria en la que pensar en donación forme parte del razonamiento clínico habitual.
En un sistema sanitario cada vez más complejo, donde la prevención es clave —como sucede cuando se insiste en la importancia del corazón sano— también resulta esencial prevenir la pérdida de oportunidades de donación. Esa prevención pasa por la sensibilización y el entrenamiento continuado.
El aviso activa la intervención de la Coordinación de Trasplantes, que evalúa la posible donación y, si el proceso continúa, mantiene la entrevista con la familia y coordina las pruebas necesarias para valorar la viabilidad tras la aceptación de la donación. En todo momento, el proceso se desarrolla bajo un principio innegociable: el respeto absoluto a la voluntad del paciente.
Formación continua para sostener el liderazgo
España mantiene cifras de referencia internacional gracias a un modelo basado en la organización, la coordinación y la mejora continua. En ese contexto, iniciativas formativas impulsadas desde hospitales como el Hospital Universitario Infanta Elena y con el aval y subvención de la Organización Nacional de Trasplantes, que reunió a más de 25 profesionales sanitarios de distintos perfiles refuerzan la capacidad del sistema para no dejar pasar oportunidades.
Estos cursos no buscan convertir a todos los profesionales en expertos en donación y trasplantes, sino dotarlos de herramientas para reconocer situaciones clave y actuar con seguridad. La formación permite homogeneizar criterios, actualizar protocolos y consolidar una actitud proactiva ante la donación.
Al final, el mensaje es claro: cada aviso puede traducirse en varios trasplantes y en nuevas oportunidades de vida. Un solo donante puede beneficiar a múltiples receptores, pero ese impacto solo es posible si alguien identificó a tiempo el escenario clínico adecuado y decidió activar el protocolo.
Cuando se habla de donación, suele ponerse el foco en el quirófano y en el éxito del trasplante. Sin embargo, la verdadera diferencia se produce mucho antes, en una decisión clínica que requiere conocimiento, sensibilidad y compromiso. Porque, en la donación de órganos, cada aviso cuenta.