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It is what it is. Es lo que hay. Cuatro palabras que suelen aparecer cuando una conversación ya no da más de sí, cuando las explicaciones se han agotado o cuando solo queda asumir que ciertas cosas terminan sin un cierre demasiado elegante. Julen ha decidido empezar precisamente ahí.
Su debut, It Is What It Is, llegará a las plataformas digitales el próximo 9 de octubre y funciona como una primera toma de contacto con un proyecto que parte de experiencias personales para construir un sonido situado entre el pop y el country-rock. La canción nace de la manipulación, de la ruptura de expectativas y de ese momento incómodo en el que uno descubre que quizá había entendido una historia de forma distinta a como realmente era.
No hay, sin embargo, demasiada voluntad de recrearse en el drama. El título ya contiene una especie de sentencia. Una manera de asumir lo ocurrido sin necesidad de convertirlo en tragedia griega. En lugar de mirar hacia atrás durante demasiado tiempo, Julen utiliza la canción como mecanismo de defensa y, sobre todo, como punto de partida.
Nacido en Vizcaya y criado en un entorno rural de Castilla y León, comenzó a componer a los 15 años. Lo hacía en secreto, utilizando las canciones como espacio para canalizar experiencias relacionadas con el acoso, la incomprensión y el autodescubrimiento. Antes de pensar en escenarios o lanzamientos, escribir ya era una forma de ordenar aquello que fuera de la música resultaba más difícil de explicar.
Con el tiempo, aquello que había empezado como refugio privado comenzó a adquirir una dimensión profesional. Julen se formó de manera especializada en la industria musical y pasó por becas y programas avanzados en instituciones como BIME Campus. En ese recorrido aparece también una experiencia difícil de pasar por alto, cantar junto a Shania Twain, una de las grandes figuras internacionales del country-pop.
En It Is What It Is, Julen trabaja junto al productor argentino Francisco Penas en una coproducción que lleva la canción hacia un country-rock de energía marcada. Las guitarras y el pulso más robusto de la producción sirven de contrapunto a una letra construida desde la vulnerabilidad, pero también desde cierta voluntad de recuperar el control.
El resultado busca moverse en un terreno intermedio. Hay una base narrativa muy ligada al pop, pero también una intención clara de alejarse de una producción excesivamente pulida o previsible. En este caso, el country-rock no funciona como disfraz estético, sino como una forma de darle cuerpo a una canción que habla de poner límites. Aunque la historia del single no terminará ahí.
En las semanas posteriores a su publicación, It Is What It Is tendrá una versión house oficial firmada por Jaconda, productor relacionado con el remix de Lights Camera Action de Kylie Minogue y con una remezcla de Ask & You Shall Receive de Rita Ora.
It Is What It Is no llega como un experimento aislado. El músico se encuentra actualmente autoproduciendo las canciones que formarán parte de su primer álbum de estudio, por lo que este single debe entenderse como el primer capítulo de algo más amplio.
Todavía quedan preguntas por responder. Qué dirección tomará ese disco, cuánto permanecerá del country-rock de este debut o hasta dónde llegará esa intención de cruzar estilos son cuestiones que solo podrán resolverse con los próximos lanzamientos.
Por ahora, Julen ha elegido presentarse con una canción que no pretende empezar desde cero, sino desde todo lo ocurrido antes. Y quizá ahí esté la pequeña paradoja de It Is What It Is. Una frase que normalmente sirve para dar algo por terminado se convierte, esta vez, en la primera línea de una historia nueva.



