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Música

Delgao vuelve después de un año desaparecido y presenta su cara más íntima en 'El Angelito'

El artista segoviano regresa con 13 canciones, colaboraciones con Al Safir, Marc Seguí y Fran Laoren y un disco nacido en paralelo a ‘El Sinvergüenza’

Amanda Ramos, redactora de ElPlural
Foto prensa Delgado.

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Durante un año, Delgao prácticamente desapareció. Nada de alimentar el algoritmo por obligación, sostener artificialmente la conversación o convertir cada semana de silencio en una campaña de contenido. El artista segoviano se apartó de las plataformas y del escaparate digital hasta que, hace unos días, una pregunta empezó a aparecer donde mejor funcionan las preguntas cuando se quiere llamar la atención: en mitad de Madrid. “¿Alguien sabe dónde está Delgao?”, podía leerse en una valla instalada en la estación de metro de Chueca.

La respuesta tiene ahora trece canciones. Se llama El Angelito y es el disco con el que Delgao rompe un retiro voluntario de doce meses y, sobre todo, intenta explicar qué estaba haciendo mientras parecía no estar haciendo nada. No es exactamente un regreso desde cero. Más bien la otra mitad de una historia que había empezado mucho antes, porque el álbum fue concebido en paralelo a El Sinvergüenza, su anterior trabajo. Allí estaban el descaro, el exceso y la provocación. Aquí aparecen el perdón, cierta voluntad de calma y una mirada bastante menos complaciente hacia uno mismo.

Del Sinvergüenza a El Angelito, las dos caras de Delgao

Hay algo deliciosamente obvio en titular dos discos El Sinvergüenza y El Angelito. Casi parece la clase de división moral con la que una abuela podría resumir el comportamiento de su nieto según el día de la semana. Pero detrás de esa oposición hay una idea que Delgao lleva algo más lejos, ambos proyectos fueron escritos de forma paralela y funcionan como dos extremos de una misma personalidad.

Si el primero permitía levantar la coraza, presumir de ella e incluso convertirla en personaje, El Angelito nace precisamente del movimiento contrario. Según el relato que acompaña al disco, el proceso estuvo marcado por un retiro voluntario de la exposición pública, la terapia y el autodesarrollo. De ahí que este nuevo trabajo no trate tanto de inventar un nuevo Delgao como de retirar algunas capas del anterior.

No significa que El Angelito sea un retiro espiritual convertido en playlist. Musicalmente sigue moviéndose dentro de un terreno reconocible. D3llano, colaborador habitual del artista, vuelve a ocupar un papel central en la producción, acompañado en esta ocasión por Only y Aresh. El resultado se mueve entre el pop urbano, el afro, el funk brasileño y aproximaciones a la bachata, un cóctel estilístico distribuido a lo largo de 13 canciones inéditas.

Un disco que no renuncia a tener invitados

Si la historia que sostiene El Angelito es introspectiva, Delgao no ha decidido recorrerla solo. El álbum reúne una nómina de colaboradores que sirve también para situar el lugar que quiere ocupar el segoviano dentro de una escena urbana cada vez más permeable al pop.

Entre ellos aparece Marc Seguí, uno de los nombres que más cómodamente ha transitado durante los últimos años entre ambos territorios. También está Al Safir, encargado de introducir una textura mucho más áspera, mientras Céro y Loa Milano se incorporan al universo del disco. Completa la lista Fran Laoren, viejo compañero creativo de Delgao y una presencia habitual en etapas anteriores de su carrera.

El primer adelanto resume bastante bien esa voluntad. CUANDO CREÍA QUE TE HABÍA OLVIDAO parte de una historia bastante menos novedosa que su envoltorio. Dos personas que saben que su relación no funciona y, aun así, vuelven a buscarse. El clásico “esto nos hace daño” seguido inmediatamente de un “¿qué haces esta noche?”, probablemente una de las tradiciones sentimentales más resistentes de la humanidad.

Nostalgia de los 90 para contar algo que ocurre ahora

Porque El Angelito tampoco quiere quedarse únicamente en las canciones. Su estética mira deliberadamente hacia los años 90, la cultura millennial y el streetwear, elementos que Delgao ha ido incorporando a su identidad desde sus tiempos como integrante de Go Roneo.

La nostalgia, sin embargo, tiene aquí una curiosa paradoja. Uno de los discos con los que el artista quiere enseñar una versión más adulta de sí mismo recurre precisamente a los códigos visuales de una época asociada a la adolescencia, la despreocupación y una idea de libertad bastante anterior a Instagram, TikTok y la obligación contemporánea de demostrar constantemente que uno sigue existiendo.

Primero fue el sinvergüenza. Ahora llega el angelito.

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