El próximo 5 de mayo se cumplirá el segundo centenario del nacimiento de María Eugenia Ignacia Agustina de Palafox-Portocarrero de Guzmán y Kirkpatrick, más conocida como Eugenia de Montijo, la última emperatriz de Francia. “Fue la primera influencer”, asegura Ana Fernández Pardo, escritora y especialista en protocolo y relaciones públicas, que ha buceado en todo tipo de archivos para documentar la juventud de esta mujer adelantada a su época, capaz de brillar con luz propia dentro de un sistema que apenas dejaba margen a las mujeres. De ahí surge 'El hombre que no se quiso casar conmigo' (La Esfera de los Libros), una novela que rescata una parte muy desconocida de la vida de la mujer que conquistó a Napoleón III.

Una joven casadera en el 'Bridgerton de Isabel II'

Portada El hombre que no se quiso casar conmigo

Eugenia y su hermana Paca se educaron en París y debutaron como jóvenes casaderas en Madrid. “Iban de baile en baile, era un mundillo muy parecido al que relata la serie de 'Los Bridgerton'”, asegura, entusiasmada, Ana Fernández Pardo, que ha disfrutado enormemente leyendo las crónicas sociales de la época para reconstruir los pasos de su protagonista.

Ella quería casarse, pero por amor

“Era una mujer con mucha personalidad, con las ideas muy claras”, afirma la autora. “Ella quería casarse, pero por amor”, algo que para una mujer de la nobleza de aquella época resultaba casi subversivo. “Ella era revolucionaria en realidad, siendo muy consciente de su papel en la sociedad”, sostiene Fernández Pardo.

Ana Fernández Pardo, autora de 'El hombre que no se quiso casar conmigo'
Ana Fernández Pardo, autora de 'El hombre que no se quiso casar conmigo'

Eugenia tenía dos opciones: casarse o meterse a monja. La segunda nunca la contempló y la primera la aplazó hasta los 27 años, cuando terminó casándose con Napoleón III. El libro abarca los diez años previos a ese matrimonio y muestra la pasión con la que vivió su primer amor, un amor no correspondido hacia el duque de Sexto, que formaba parte de su círculo de amigos.

La carta con la que empezó todo

“La Casa de Alba hizo públicas en 1945 unas cartas familiares y entre ellas encontré una de Eugenia dirigida al que después sería su cuñado, el duque de Alba, escrita con 17 años, en la que decía que se quería quitar la vida porque el hombre del que estaba enamorada no le hacía caso”, explica Ana Fernández Pardo. La autora cree que aquel amor no consumado la marcó para siempre.

En ese sentido cita a la historiadora Ana de Sagrera, autora de 'La juventud de la emperatriz Eugenia' (1997), para recordar que, cada vez que se reencontraba con él muchos años después, se refería a ese antiguo amor como “el hombre que no se quiso casar conmigo”. Esa frase se le quedó grabada en la memoria y casi existió antes que la propia novela.

La cara menos conocida de Eugenia de Montijo

Retrato de Eugenia de Montijo, obra de Federico de Madrazo

La portada del libro reproduce un retrato de una jovencísima Eugenia de Montijo, entonces condesa de Teba, pintado por Madrazo. La obra se conserva en el palacio de Liria, en Madrid.

La reconstrucción de esta historia se apoya en una investigación exhaustiva. “Me he leído prácticamente todo lo que está escrito”, afirma la autora, que destaca especialmente el valor de la prensa de la época para situar a Eugenia en contextos concretos. El objetivo no ha sido inventar una vida, sino completarla: “El 90% del libro es real”, asegura, y precisa que su intervención se centra en “reconstruir diálogos” e imaginar cómo pudieron desarrollarse determinadas escenas.

"Una adolescente enamorada"

La novela no busca desmontar el mito, sino añadirle una capa menos visible que, además, la humaniza. Antes de la emperatriz admirada, discutida y convertida en icono, estuvo la joven que quiso elegir por sí misma dentro de un mundo diseñado para que las mujeres obedecieran. “Es mi Eugenia, no la Eugenia emperatriz frívola que describen. Mi Eugenia es una adolescente enamorada”, concluye.